Secretos en las rocas en el entorno de Checa

Secretos en las rocas en el entorno de Checa

A través de la ruta que proponemos se le ayudará al visitante a descubrir los increíbles secretos que esconden las rocas. Gracias a los paneles se descubrirán animales extinguidos, rocas traídas hasta aquí por icebergs, relieves de curiosas formas e incluso se podrá presenciar la formación de nuevas rocas. Una información poco evidente, pero que con un poco de paciencia le mostrará al visitante que las rocas son como un libro abierto y guardan mucha información. La octava Geo Ruta por el Parque Natural del Alto Tajo consta de tres ramales que salen de la localidad de Checa. Todos son interesantes, pero si no hay tiempo suficiente para recorrerlos todos, siempre se puede optar por hacer sólo uno de ellos y dejar el resto para otro fin de semana.

 

Situado en el kilómetro 19,4 de la carretera a Orea hay un aparcamiento, que es donde se sitúa un área experimental desde la que se le ayudará a conocer las rocas presentes en el Alto Tajo, el relieve que originan y los usos tradicionales que se les ha dado. En las pizarras de esta zona se pueden encontrar miles de fósiles de graptolitos, unos organismos primitivos cuya abundancia se debe a que formaban colonias y estaban ampliamente distribuidos en los océanos del pasado, especialmente en el Ordovícico y el Silúrico.

Junto al área, hay un segundo panel donde se explica que las cuarcitas que se observan se formaron durante el Paleozoico y corresponden a las rocas más antiguas del Parque Natural. Éstas fueron intensamente deformadas hace más de 300 millones de años, durante la Orogenia Varisca, responsable de la formación de antiguas montañas de las que la erosión sólo ha dejado algunos retazos. Estos espectaculares pliegues son visibles en la carretera de Checa a Orea, cerca del pk 26.

En ese área, unas escaleras llevarán al visitante hasta la siguiente parada, desde donde se puede contemplar una roca misteriosa. Se trata de un dropstone, es decir, un fragmento de roca contenido en el hielo de un iceberg. Cuando el hielo que la sostenía se derritió, la roca cayó al fondo del mar y quedó enterrada por sedimentos, algo que tuvo lugar durante la glaciación a finales del Ordovícico, hace unos 435 millones de años.

De vuelta a la localidad de Checa, el visitante debe dirigirse hasta la iglesia, desde cuyo mirador se observa una sucesión de rocas que evidencian una invasión del mar –transgresión marina– que ocurrió durante el Triásico y que también es visible en otros lugares del Parque.

Saliendo de Checa en dirección a Sierra Molina por una pista, se llegará en un kilómetro a La Aguaspeña. Tras dejar el coche, hay que acercarse a pie hasta una formación tobácea que merece la pena recorrer y en la que se podrán ver musgos casi convertidos en roca.

La sexta parada de esta ruta se encuentra al seguir la pista en dirección a Sierra Molina. Tras dos kilómetros se llega a un desvío que se dirige a la Cueva del Tornero, junto al que hay un panel. Desde aquí se puede dar un paseo por el fondo del poljé del Cubillo, recorriendo las dolinas ocupadas por pequeñas lagunas. Los poljés constituyen uno de los relieves kársticos de mayores dimensiones y los elementos que lo forman reciben nombres como izvors –lagunas estacionales– o ponor –sumidero–.

Monolitos y torreones

Si el visitante tiene ganas de continuar con la visita, puede iniciar un nuevo ramal. En esta ocasión ha de tomar la carretera en dirección a Molina de Aragón hasta llegar al desvío de Chequilla. Siguiendo en dirección a esta localidad y poco antes de llegar a ella, en una explanada situada a la derecha en la que destacan varios torreones de roca, se encuentra un panel. La erosión sobre las areniscas y conglomerados ha dado lugar a la formación de estos curiosos relieves residuales. La presencia de dos direcciones de fracturación facilita la erosión diferencial, generándose un auténtico laberinto de bloques.

Continuando hasta Chequilla, en la plaza del pueblo, en un resalte rocoso situado junto a una farola, se ubica una placa de afloramiento con sus tafoni. Así es como se denomina a estas microcavidades formadas por efecto del agua en las areniscas y en otros tipos de rocas granulares.

Siguiendo la ruta de senderismo local marcada con una línea blanca y verde, se atraviesa la “ciudad encantada” de Chequilla. Las formaciones rocosas de areniscas servían de murallas naturales para amortiguar los efectos de la climatología, así como para defenderse de los enemigos, e incluso como plaza de toros en las fiestas patronales.

Cómo llegar

En dirección a Barcelona, por la N-II, tomar el desvío en Alcolea del Pinar hacia Teruel, hasta llegar a Molina de Aragón, donde nuevamente nos desviamos hacia Checa o Peralejos de las Truchas. En Terzaga, nuevo desvío hacia Checa.

 
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