El bosque de hayas, su mayor atractivo, tiene un ambiente de cuento por sus colores. El bosque de hayas, su mayor atractivo, tiene un ambiente de cuento por sus colores.

La seducción del otoño en el Hayedo de Tejera Negra

Conservado en un excepcional microclima e integrado en el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara nos encontramos el último hayedo del sur de Europa. Los ríos Lillas y Zarzas, que nacen en el glaciar La Buitrera, lo alimentan. El bosque crece en dos valles flanqueados por altas y afiladas crestas rocosas.

Si las hayas de la sierra Norte de Guadalajara pudieran hablar probablemente lo harían con acento alemán, dice Roberto Anguita, un afamado fotógrafo de la naturaleza. Con esta metáfora explica el origen de este bosque, alrededor de 50 siglos, cuando el contiente europeo sufrió un largo periodo de enfriamiento y las masas boscosas del norte fueron ganando terreno hasta terminar por adueñarse de gran parte de la Península Ibérica.

Y ahí estan esas hayas que hicieron el camino hace tantos siglos y se quedaron afincadas , no por mor de la casualidad, sino porque en el macizo de Ayllón encontraron una “maceta” ideal, en cuanto a características del suelo, y el clima que más les conviene, con lluvia abundante, pues a estos árboles les gusta tener la cabeza mojada y los pies secos.

Claro que ya no llueve tanto como antes, y los técnicos ambientales advierten que los tres vestigios de los hayedos más meridionales de la península ibérica (el hayedo de Montejo, en Madrid, el del puerto de la Quesera, en Segovia, y el de Tejera Negra, en Guadalajara, que es de los tres el de mayor extensión), corren peligro de viabilidad a largo plazo. En este otoño poco húmedo se empiezan a poner rojas todas las cabezas de las hayas, y las melenas rubias de los robles. Por las chorreras del Parque salta el agua y los regatos del Lillas y el Sorbe tienen este año una dimensión de arroyo con aguas cantarinas.

El otoño es la estación en la que el hayedo ofrece su máxima belleza, además de llenar sus suelos de setas. Suelos ocres y copas amarillentas, alternan su espacio y colorido con pinos de repobla- ción, solitarios tejos aferrados a las laderas más umbrías, extensos brezales, o los siempre coloridos servales, todo ello salpicado por el rojo fuego de las hayas. Sin embargo, la muda de piel que protagoniza el hayedo no tiene fecha fija, y en cuanto uno se descuida ha caido la hoja, con la paradoja natural de desnudarse cuando llega el frío.

Recogida de setas y hongos

Además de visitar el Hayedo de Tejera Negra, la zona es muy propicia para la recogida de setas y hongos, tanto en los términos de Cantalojas como en Galve de Sorbe o los Condemios (el de Arriba y el de Abajo). ¿Dónde se pueden recoger setas de cardo?, pregunta el turista. Pues debajo de los coches, contesta el paisano, para significar que esta práctica está tan masificada, que a veces en las praderas hay más coches que setas.

Es por ello que los Ayuntamientos de esta zona comenzaron hace unos años a regular la recogida de setas y hongos, aunque las limitaciones solo son para los montes de titularidades pública, los pinares, y no en las praderas a borde de carretera, que suelen ser fincas privadas, que es dónde más se da la seta de cardo, y dónde se producen los fines de semana de buen tiempo una auténtica invasión de recolectores.

Para adentrarse en los pinares en busca de los preciados boletus y de los níscalos, aunque también hay otras especies que precisan mayor conocimiento micológico, como las senderuelas, los cantarelas, proceras etc. , los foráneos deben sacar su permiso de recolección que cuesta 5 euros por día con la limitación de recoger un máximo de 5 kilos. Cada permiso es individual e intransferible con copia para colocar en el salpicadero del coche y facilitar el control, pues aquellos coches no identificados con el permiso no puede acceder a las pistas forestales que dan acceso a los pinares. Además es obligado la recolección con cestas, está prohibido dejar basura y hay que respetar los tamaños, así como los pasos en las fincas ganaderas. No tener permiso de recogida micológica o incumplir las normas puede acarrear multas de hasta 1.000 euros.

Para los vecinos de la zona el permiso es anual también solo por 5 euros. Y aunque muchos turistas se quejan, lo cierto es que los acotados de setas, que ya existen en casi todos los pueblos de la Sierra Norte, han puesto freno a esas cuadrillas de rumanos que esquilmaban el monte a base de rastrillos. Para solicitar los permisos hay que dirigirse a los Ayuntamientos o a los bares, y hostales de la zona.

Otra cuestión a tener en cuenta es conocer si se está realizando alguna montería en la zona, o cual son las áreas de presencia de mastines acompañando al ganado. Para evitar sustos lo mejor es preguntar a los paisanos y tener prudencia.

Y para quien no quiera complicarse la vida con la recolección (ya se sabe, todas las setas son comestibles, pero algunas una sola vez), siempre puede acudir a los bares y restaurantes de la zona a degustar unas raciones. Este año los boletus edulis son muy escasos, pero si hay buenas setas de cardo, que por ejemplo en el Bar de la Plaza de Cantalojas preparan de manera exquisita.

Cantalojas

Sabemos que Cantalojas perteneció, tras la reconquista cristiana de la zona, al Común de Villa y Tierra de Ayllón, permaneciendo en él, y en el señorío de sus sucesivos poseedores, hasta época reciente. En la provincia de Guadalajara quedan cuatro pueblos del Común de Ayllón: Campillo de Ranas, Cantalojas, Majaelrayo y Villacadima. Estos cuatro formaban una Sesma: la de la Transierra.

Cercano al pueblo, sobre una eminencia del terreno que preside el cauce hondo del Sorbe, quedan los maltrechos restos de un castillo, que en Cantalojas atribuyen a los moros, y que sin duda fue, en principio, castro ibero, y posteriormente fue aprovechado para colocar una torre vigía y pequeño reducto militar, en la Edad Media, vigilando el paso frecuente de gentes por esta zona de comunicación entre ambas Castillas. Estas ruinas se corresponden con el legendario castillo de Diempures que se menciona en el Fuero de Atienza.

Situada entre el pinar de Cantalojas y Villacadima, se encuentra una sima visitable de unos 15 metros de profundidad, aunque es de difícil localización, pero sí logras encontrarla, tendrás delante un magnífico monumento natural.

En la pedanía de Villacadima se puede visitar una de las joyas del románico rural, su iglesia de San Pedro que es una construcción románica, de la que se conserva su exterior casi intacto, excepto el ábside que es del siglo XVI, y el ensache de las tres naves.

En el pueblo de Cantalojas hay un hostal, cinco casas rurales, y un bar en la plaza principal. También una amplia tienda en la que se puede encontrar de casi todo. Camino del Hayedo se encuentra el camping "Los Bonales", abierto desde Semana Santa hasta noviembre.

Para visitar el Hayedo

Para visitar el hayedo la senda de las carretas es el itinerario principal, partiendo de Cantalojas. La salida está en el aparcamiento, y a partir de ahí seguimos la orilla izquierda del Lillas, entre pastizales y pinos. En el punto en que un arroyo verte sus aguas sobre el Lillas, giramos a la izquierda, hacia el corazón del bosque. El camino se hace entonces empinado. Lo mejor es tomárselo con calma y disfrutar del entorno, del brezal, los robles, los helechos y de la peculiar arquitectura de las carboneras.

La fauna del Hayedo de Tejera Negra es también un elemento espectacular, ya que en cualquiera de sus impresionantes roquedos podemos apreciar el majestuoso vuelo del águila real, y si disponemos de suficiente tiempo y de la ubicación adecuada, podremos deleitarnos con las evoluciones del milano real y azor. También es posible contemplar a primeras horas del día a los corzos. Sabiendo que en el parque también hay zorros, gatos monteses, garduñas, tejones, comadrejas, jabalíes y rapaces nocturnas como cárabo, búho chico y mochuelo.

El Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra fue declarado Parque Natural el 10 de noviembre de 1978, siendo el primer espacio protegido de Guadalajara. En principio contaba con 1.300 hectáreas, aunque luego fue ampiado (en el año 87) a 1.641 hectáreas.

Es imprescindibles realizar reserva en fin de semana para visitar el parque porque el acceso está limitado a través de la web http://agricultura.jccm.es/parques/forms/parqf001.php. El precio del aparcamiento en el Hayedo de Tejera Negra es de 4 euros por coche.

En el Hayedo existen dos rutas circulares, señalizadas con paneles interpretativos y balizas, para realizar a pie, y que son: la Senda de Carretas (6 Km.) y la Senda del Robledal (17 Km. con posibilidad de enlazarla y continuar por la de Carretas). Existe una ruta circular señalizada para bicicletas que llega al Rio Zarzas (21 Km).

En caso de realizar únicamente la ruta "Senda del Robledal", que parte del Centro de Interpretación, no es necesario realizar reserva en ningún caso.

Accesos a Cantalojas desde Madrid por la A-1 hasta Km 103, tomar desvío N-110-Riaza y desvío CL-114-Ayllón.

Desde Guadalajara por la CM-101 dirección Fontanar-Fuencemillán, CM-1001 Humanes-Cogolludo, CM-1006 Veguillas-Galve de Sorbe, GU-213 Cantalojas.

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