La belleza olvidada de Las Navas

Una de las viviendas de Las NavasPocos lugares de la provincia le igualan en encanto. Prácticamente ninguno se encuentra tan bien conservado. Y apenas hay otro tan desconocido como él. Se trata de Las Navas de Jadraque, un pequeño pueblo de Guadalajara ubicado entre el Alto Rey y el valle del río Cristóbal. Sus pocos más de 30 habitantes censados –que apenas se convierten en media decena en las épocas más duras del invierno– viven en un lugar excepcional. En un regalo de la naturaleza.

Sus calles están completamente enlosadas con gneis –la piedra más extendida por la zona– y se encuentran limitadas por viviendas que, en su totalidad, respetan la tradición constructiva de la comarca. Situación que ha llevado a este municipio a convertirse en uno de los centros neurálgicos de la ruta de la Arquitectura Dorada.

Entre sus edificios, destaca la iglesia, consagrada a la Virgen. Es un templo de pequeñas dimensiones, que se abre al sur y cuya espadaña mira a poniente. Como el resto de casas de la localidad, se encuentra íntegramente levantada en roca, y su puerta principal está presidida por un porche de madera cubierto por un tejadillo. El templo se ubica en mitad una amplia plaza, en cuya parte meridional se distingue el antiguo horno municipal. Se trata de una pequeña construcción, cuya parte trasera es circular.

La iglesia preside una de las plazas de la localidadSi el visitante desciende por cualquiera de las dos calles principales de Las Navas –que parten a ambos lados de la espadaña– llegará hasta la otra plaza del pueblo, en la que se emplaza el Ayuntamiento. Además, en este espacio –que también se encuentra solado con piedra– se encuentra el pilón, donde se podrá beber un agua pura y fresca durante todo el año.

Enfrente de la fuente sale un pequeño callejón que va a parar al lavadero. Es uno de los conjuntos de este tipo más singulares de la provincia. Consiste en una instalación cubierta desde la que se puede divisar todo el valle del río Cristóbal, conformando una estampa digna de ver. Las aguas sobrantes de la infraestructura sirven para regar los diferentes huertos que surgen a sus pies.

Entorno envidiable

Pero si el pueblo es imponente, no lo es menos su entorno. Situado a 1.167 metros de altitud, Las Navas de Jadraque se asoman al valle del río Cristóbal. Además, por sus cercanías corren pequeños arroyos y existen numerosos robledales, mientras que si se sigue la carretera que conduce hasta Bustares, a pocos metros del pueblo existe una gran pradera en la que, en no pocas ocasiones, hay una enorme vacada pastando.

Las Navas pertenece a la ruta de la Arquitectura DoradaSin olvidar que todo el paisaje de la localidad se encuentra presidido por la sierra del Alto Rey, que se encuentra a pocos kilómetros más allá. En su cima más alta –que se eleva a 1.852 metros de altitud, y a la que se puede llegar en coche gracias a una antigua pista militar– existe una pequeña ermita. Se trata de un templo cuyo aspecto actual data de finales del siglo XVIII, aunque muchos autores defienden que el santuario original pudo pertenecer a los templarios. Sin embargo, tras la disolución de la Orden en 1314, mucha de la documentación en la que se referenciaban sus posesiones se destruyó, por lo que actualmente es complicado investigar el asunto.

Lo que si es cierto es que, anualmente, se realiza una romería al lugar en la que participan siete localidades de la zona –entre ellas, Las Navas de Jadraque–. Tiene lugar el primer sábado de septiembre y durante la jornada se asciende a la cumbre, se realiza una misa campera, una procesión, una comida de hermandad –en la que cada grupo de romeros se aposenta en la vertiente que mira a su pueblo– así como diversos concursos tradicionales. Todo ello acompañado por los sones tradicionales de la dulzaina y el tamboril.

De igual forma, no muy lejos de Las Navas también se puede disfrutar de iglesias románicas. En concreto, en el vecino pueblo de Bustares –que dista apenas cinco kilómetros– existe la posibilidad de visitar el templo de San Lorenzo, cuya portada arquivoltada y espadaña dejan entrever la antigüedad del edificio. En su interior hay una cruz procesional del siglo XVI tallada en plata o una imagen de la virgen de la Trapa realizada en alabastro, y cuya edad supera los 300 años. Como dato curioso, en una de las capillas del santuario está enterrado Juan Arias Saavedra, el que otrora fuera mecenas de Gaspar Melchor de Jovellanos.

Una imagen del horno del pueblo.Amplia oferta hostelera

El turista que quiera acercarse hasta Las Navas de Jadraque tiene la posibilidad de comer en la zona. Muy conocido es el Mesón Sabory, ubicado en el cercano municipio de Hiendelaencina. Los cabritos asados y la matanza son su especialidad. En lo referente a alojamiento, la casa rural Pájaro Bobo –emplazada en Bustares– es muy recomendable. En esta localidad también existen otros lugares de hospedaje, como La Taina, La Hiruela o Alto Rey.

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