La Alcarria sí tiene quien la escriba

La Alcarria sí tiene quien la escriba

La Alcarria protagonista de Cela es de nuevo escenario de un viaje; en esta ocasión los viajeros son periodistas y blogueros que van a contar de ella y de los pasos dados por el Nobel en medios de comunicación especializados en turismo y a través de los blogs que elaboran. Organizado por la Diputación Provincial de Guadalajara y la CEOE-CEPYME, este viaje de dos días ha seguido con fidelidad el camino mostrando la más que interesante oferta turística que ofrece la comarca más famosa de Guadalajara.

Es jueves y ya la mañana ha visto las 8:00. Hay que emprender camino hacia ese hermoso país al que no hace mucho a la gente no le daba la gana ir. Al maestro Cela le gustó La Alcarria, escribió de ella y hoy el mundo ya va queriendo venir, cosa que gusta a sus gentes que además de hospitalarias, orgullosas de lo suyo y agradecidas al nobel también son pragmáticas, porque el mundo es otro y el turismo es un importante recurso a potenciar. ¿Qué mejor forma de hacerlo que los medios de comunicación para mostrar La Alcarria?

Los blogueros y periodistas han venido hasta el parking del Hotel Tryp. Al lado de un gran autobús esperan representantes de la CEOE y de la Diputación de Guadalajara; Javier Arriola, de la asociación empresarial es el primero en saludar a los que llegan aunque por situación física porque al lado muestra la misma disposición el diputado de turismo, Jesús Parra García; ambos también serán viajeros durante toda la experiencia.

En poco tiempo los equipajes entran en la panza del autobús que emprende el camino; un cambio reciente va a hacer que el primer trayecto lleve a la comitiva al palacio del Infantado. No parece mala idea que la primera foto, la de la partida, sea en las puertas de ese edificio hermoso que es una maravilla y no una pena, como lo viese don Camilo en su primer vistazo. Aquí son autoridades locales las que citan el texto para glosar sobre el buque insignia de la arquitectura de la ciudad. Jaime Carnicero e Isabel Nogueroles no dejan de recordar que el corazón cultural quiere ser patrimonio de la humanidad. Los viajeros comienzan a llenar sus cuadernos, sus retinas y sus cámaras con las primeras impresiones. Son apenas quince minutos para empezar a animarse pero bastan; camino del autobús los primeros comentarios son positivos.

El observador no hace el viaje como el resto; su objetivo es otro, la experiencia. Ellos seguirán los pasos dados por don Camilo atendiendo a cada detalle que acontezca. Alberto, el guía, ha de explicar cada uno de los conocimientos que adquirió en primavera; es uno de los becarios del “Journey to La Alcarria”. Micro en mano y libro también, en la otra, reclama atención para contar hacia donde van, que van a encontrar y la vivencia del autor. El primer destino es Torija; no son diez días si no dos los que durará este viaje, así que Valdenoches y Taracena son mencionados de pasada, y nunca mejor dicho.



TORIJA: el castillo, el museo y el libro

Los primeros kilómetros  sirven para ampliar un poco las presentaciones; algunos se conocen más porque han venido en tren y ya departen amistosamente. Vienen de todas partes; Ana María Pareja es colombiana y escribe para El Mundo Viajes. Uxía Prieto colgará su crónica en el Huffington Post. Viajablog.com verá el trabajo de David Escribano. Alicia García escribe un blog: Rutas por EspañaEsperanza Santos y Víctor Silva son el equipo de Televisión Castilla La Mancha. También están los medios locales.

A Torija la llaman la puerta de La Alcarria.  El autobús llega a los pies del imponente castillo; ahora también es el centro de interpretación turística de la provincia. pero desde hace más de cinco lustros que es el museo del libro Viaje a La Alcarria. Es el primero en el mundo y probablemente el único que se dedica exclusivamente a un sólo libro, detalle que comentan los viajeros porque, “¿da un libro para un museo?”, se escucha.

Tras un breve recorrido por el centro de interpretación se accede a la torre del homenaje, sede habitual del museo y los viajeros comprueban que un museo dedicado a un solo libro puede ser muy atractivo porque no hay rincón que no tenga un detalle interesante, ni curiosidades que animan más si cabe a hojear de nuevo la obra o sumergirse en los paisajes de La Alcarria.

Mientras toma apuntes, Alicia se muestra sorprendida por la gran diferencia entre el viejo castillo y la reforma que alberga el centro, de planta moderna, pero también de lo original del museo. “ Se espera encontrar salones medievales, pero es una combinación curiosa. El museo invita a comprobar in situ lo que muestra. Muestra muchas cosas que no se conocen de Camilo José Cela y su obra, bueno, de una sola de sus obras.”

La visita al pueblo no da para mucho más que un ligero vistazo, la agenda es apretada y tras la puerta espera el jardín; que se le va hacer.  De nuevo en el autobús los viajeros comienzan a intercambiar impresiones; el observador detecta buen ambiente camino del almuerzo que espera en la terraza Princesa Elima, junto a la fábrica de Paños de Brihuega

Atrás queda el pino japonés que Don Camilo nombrase, aunque en realidad sea un cedro libanés, y Fuentes de La Alcarria, que si no lo conoce vaya a verlo, es muy bonito porque está en una península y solo se puede acceder a través de un arco. No hay tiempo; quizás eso vaya a ser lo menos agradable porque se intuye que hace falta más para ver tanto.



BRIHUEGA: el jardín de la Alcarria

“¿Y dónde está el secarral que me esperaba?” comenta Uxía al ver la explosión de verdor que asoma al acabar la paramera del alto. No es algo nuevo de escuchar para el observador porque son muchos los que pasan por la Alcarria sin saber que hay a los lados de la altiplanicie alcarreña.  El jardín de la Alcarria ya deja alguna boca abierta apenas se ha entrado en el valle que lo aloja.

Alberto ha venido relatando los escritos del libro referentes a la villa, en concreto los que hablan de esa vieja Fábrica de Paños, grande y redonda como una plaza de toros. Es cerca donde se echa el pie a tierra para darle un poco de tregua al cuerpo y tomar algo de comer. El ritmo es fuerte y se hace necesario.  El Princesa Elima es un hostal muy coqueto que tiene una terraza cubierta con chamizo. Es un placer cobijarse a mediodía del sol porque aunque sea otoño está San Miguel diciendo que es su veranillo. Todo un detalle el tentempié.

Un pequeño paseo separa a la comitiva de la Fábrica de Paños que hacen ya en compañía de la guía briocense. Entusiasta y dedicada no para de atender a unos y otros. Junto a una pajarera en mitad de esos jardines donde uno podía morir de amor, de tisis y de nostalgia, según Cela, los viajeros atienden las detalladas y brillantes explicaciones sobre el histórico edificio. Uno de los blogueros, David, no para de hacer tomas por todo el jardín con su pequeña cámara. Los demás toman nota o graban con los móviles. Esperanza Moreno es de la más veteranas y los ojos se le van a la balconada. No pierde atención pero poco a poco el espectáculo tras la baranda de hierro la reclama. También a los demás.

Tras el observador un ¡Dios Santo! con acento musical se escucha bajito para no molestar a la Cccerone. Es Ana María que también se ha fijado. El valle del Tajuña será un buen fondo para las fotos de recuerdo y para sorprender a sus lectores. No hay mucho tiempo pues esperan las cuevas mozárabes.

La comitiva emprende cuesta abajo y a paso ligero ayudados por la inclinación del camino hacia el centro. Uno de los viajeros se fija en un graffiti antiguo, “ QUINTOS 96-97”. “ ¿Es que marcaban las piedras? ¿qué eran los quintos?”, pregunta. El observador camina por delante y no atina a ponerle autoría, aunque escucha la respuesta, “los quintos eran los jóvenes llamados a filas para hacer la mili...”

En las cuevas Mozárabes de nuevo la sorpresa es protagonista. Es un fresco paseo subterráneo que tiene su curiosidad, porque aparte de la maestría  de los constructores las cuevas comparten salida con la carnicería, así que más de uno asoma con cierto susto al encontrase al propietario por sorpresa. De ahí a la Virgen de La Peña donde espera el alcalde para unirse a la comitiva. También se muestra entusiasta con la idea y se une a la tarea de mostrar los tesoros de la villa.  Son muchas cosas por contar y poco tiempo para mostrarlas, no queda otra que correr hasta para hacer el relato.

La mañana se acaba y se come en Masegoso, así que hay que ser breve; un pequeña visita al nuevo museo briocense y un pequeño discurso que sirve de despedida es la última tarea en Brihuega, que ya ha quedado marcada en agenda de alguno de los viajeros. Casi todos opinan que les ha sabido a poco.

De camino está Cívica, una reseña curiosa en el libro y en este viaje porque se han estirado piernas, hecho unas fotos y sabido que a un cura le dio por poner barandillas a las cuevas y le salió esa fachada tan bonita.



MASEGOSO: parada y fonda

A la hora de la comida los viajeros  se detienen en Masegoso.  El restaurante está a la entrada del pueblo, muy cerca de su museo etnológico que los viajeros visitaran. Se trata de una esforzada tarea de recopilación de usos, herramientas, aperos y otras cosas propias de la vida rural que de esta forma no se pierden en el olvido. El presidente de la Diputación se ha acercado a compartir mantel, interesándose por los viajeros a quienes ha vuelto a dirigirse con un magnífico sentido del humor y además con el claro objetivo de incentivar en lo posible la imagen turística de La Alcarria y resto de comarcas. Comida del país, un rato de buena tertulia y de nuevo al bus. Espera Cifuentes.



CIFUENTES: el Cristo de la Repolla

“La villa de las Cien Fuentes”. Alberto, el guía,  explica que su nombre se debe a los ríos y manaderos que nacen dando vida al arroyo que se llama de igual forma. Su alcalde en primera instancia es el encargado de llevarnos por la historia y los rincones de la capital de la Alta Alcarria, una de las villas más ricas de la zona que cuenta con pedanías en Alcarria y también dentro del parque Natural del alto Tajo. Ya está larga la tarde y hay mucho por ver. Cuenta de la importancia de esta villa, cuna de  la princesa de Eboli; así lo demuestran sus añejos edificios y casas señoriales. 

Un periodista se fija en una pintada sobre la iglesia tras una puerta, “Ya pueden cuidar todo, que siempre habrá algún tonto para dar la nota”, comenta. El observador ve a la comitiva frente a la balsa, que mueve molino apenas el río nace, truchas como lucios y aguas transparentes. No olvida el alcalde que hay algo en el pueblo de conocimiento mundial , el nombre de una calle. “ Se llama Cristo de la Repollla y bate récords en internet”. Es  breve pero intenso el recorrido. Finalmente José Luis Tenorio agradece la visita, “que os sirva para conocer un poco mejor esta maravilla que es La Alcarria,y aquí en Cifuentes ya no sólo el pueblo, contamos con esos pequeños pueblecitos, las pedanías, que esconden rincones fantásticos ”

La noche se barrunta; aún hay luz suficiente pero ya la tarde ya no brilla tanto. Alberto indica los pueblos que relata el libro y en los que no pararemos pues se ha de visitar la villa antes de cenar. Trillo es la última parada del primer día.



TRILLO: un Tajo sin truchas

No hay mucho trecho entre los dos pueblos pero mucho que ver. El guía nos habla de las Tetas de Viana y las postizas; no se subirán pero al menos se ven a una distancia suficientemente corta. Los viajeros se muestran sorprendidos por la visión de las humeantes y blancas chimeneas de la central nuclear y los cerros gemelos de Viana de Mondéjar.  Más de uno se queda con las ganas, pero es comprensible no detenerse.

En Trillo el autobús se para junto el puente; allí un curioso personaje nos recibe. Se trata de la cicerone de la población que enseña su pueblo con una hermosa historia. Hoy no tiene casi tiempo pero hace lo que puede. La cascada de cola de caballo que Cela relatará pone banda sonora al hipnotizador relato. Los viajeros que no pierden pista se aplican en la tarea de absorber. Luego deberán contarlo.

El observador se fija en un cartel, “Coto de Pesca”, pero no hay pescadores y eso es raro. “Sin trucha arco iris no se puede repoblar; es muy caro”, comenta el camarero del bar junto a la cascada.  La alcaldesa, Lorena Álvarez, explica que repoblar con trucha común es prohibitivo para el coto y es un problema serio para el turismo que proporciona la pesca.  La imponente  iglesia ya oculta el sol y al fondo la cascada en que culmina su viaje el río Cifuentes ya está en penumbra. Es allí donde los viajeros disfrutan brevemente del relato de la guía antes de interrumpir la visita; definitivamente es de noche y llega el momento de cenar.

Un breve trayecto en autobús acerca a los viajeros a su alojamiento. Es el balneario de Carlos III en Trillo. Sus aguas termales ya atraían gente en el siglo XIX, también fue centro leprológico. Hoy los viajeros disfrutarán de unas instalaciones de categoría, sin duda mejor suerte que la del Nobel en su primer viaje.

En un primer balance  hacen comentarios sobre la experiencia mientras cenan en el bufet libre que ofrece el establecimiento. Están sacando muy buenas conclusiones. “Hay mucho entusiasmo en todos; están todos a una en esto, parece”, cometa Alicia que encuentra muy positiva esta actitud. “ i son capaces de hacerlo aquí, también pueden hacerlo otros; si este proyecto es común tendrá éxito”. De nuevo los representantes de las entidades toman la palabra para desear que el balance de lo visto haya sido positivo, cosa evidente por el tono distendido de la cena.  Después un mago terminó de distender a los presentes con un espectáculo que dejó buen ánimo para coger el sueño.  La primera jornada termina con un pequeño cambio; los viajeros deben madrugar un poco más para terminar la visita a Trillo.

El teléfono ha sonado antes; ayer se decidió volver al pueblo y terminar la visita a Trillo. Es poco tiempo; el suficiente para capturar las imágenes que no pudieron de noche. Pronto indican que el tiempo ha terminado; la jornada se presenta intensa. El observador piensa que quizás fuese este el sitio donde el primer viajero tomase sus yemas y fumase un pitillo... y la misma hora.



MONSALUD: monasterio y brujas

Alberto de nuevo coge el micro para retomar el viaje celiano. A veces es acompañado por el diputado provincial Mario González Samoano, entusiasta conocedor del viaje. Llegamos al monasterio de Monsalud donde hizo noche el primer viajero.  Sitio de importancia religiosa y estratégica aun se mantiene erguido en su estructura principal. Un monje recibe a la comitiva apareciendo detrás de una verja colocándose bien el hábito. Es lo que lleva puesto pero se trata de  la ambientación necesaria para contar con pelos y señales el recorrido al vetusto y arruinado edificio monacal. Alguno de los viajeros pregunta si éste no era el que se llevó a California el ciudadano Kane; “No ese monasterio está también en Guadalajara y es el de Óvila”, responde el guía.

Llegados a la nave central una exposición sobre brujas lleva a los viajeros a conocer otros aspectos que si bien Don Camilo no menciona, forman parte de la historia viva de La Alcarria. Hay un espacio dedicado exclusivamente a las brujas alcarreñas; incluso se ofrece una experiencia virtual inolvidable: un paseo en escoba. Los viajeros sorprendidos anotan la experiencia y comprueban el surtido de miel de la zona y cervezas y vinos de abadía.  Precisamente es un brindis con ese vino el que da por finalizada la visita.

ZORITA: una ciudad visigoda

Ya se ha alcanzado la media mañana y el calor viene dando como en julio. Los viajeros tiran de la provisión de agua mientras el camino continúa hacia Almonacid de Zorita. El pantano de Entrepeñas por desgracia enseña sus miserias y es la única cosa que por el momento parece no gustar a los viajeros. Les parece broma encontrar tiendas de barcos en mitad del monte con el agua a leguas.  Es algo que está ahí, a simple vista. Los periodistas locales hablan de los buenos tiempos de hoteles llenos y mar de Castilla, hace ya tiempo. Sólo es un rato; la agenda aprieta y se ha decidido ir hasta Zorita de los Canes. La espectacular fortaleza primero árabe y más tarde cristiana y calatrava se queda a un lado porque primero hay que llegar hasta Recópolis, la ciudad visigoda fundada en honor de Recaredo.

El centro de interpretación es ideal para comprender que es ese conjunto de restos ubicados en el borde de la altiplanicie alcarreña. Una ciudad imponente que  se muestra en un vídeo reconstruida virtualmente; los viajeros lo agradecen pues la ruta después está más clara. El calor y las prisas hacen estragos y se escucha algún jadeo. Son más de las dos y aun queda la visita al Castillo. El autocar comienza a ser ansiado refugio.

La vista al castillo es rápida, tanto que los últimos al llegar arriba se tienen que bajar casi sin verlo. La dichosa agenda ha puesto a echar los bofes a más de uno. Pero no pasa nada, la foto está hecha y también el informe. “Esto es estupendo pero poniendo horas al viaje”, comenta  David sin dejar de coger planos en su Go pro.  Ahora todos al bus, que llega Pastrana.

PASTRANA: tapices y palacio

La Villa ducal observa la llegada de los viajeros desde arriba; se detienen al pie de la villa, justo donde la Calle Santa Teresa, la Castellana que todos llaman, coge el nivel de los huertos. Espera la comida en el Cenador de las monjas, un restaurante sorprendente que se ubica en el convento de San José, precisamente en la zona destinada a cenador.  El observador detecta optimismo; también cansancio.

Los viajeros se disponen a degustar nuevos conceptos de cocina atrevidos, novedosos y exquisitos. Manuel Cámara, su director no puede ser más atento y sin perder el ojo al servicio explica que la impresionante obra pictórica, irónica donde las haya, es obra de su hermano, un pastranero de treinta y tantos que ya es notable en los círculos de la gran urbe.

El salón está más repleto que de costumbre y es que es momento de hacer balance.  Con el presidente  de la Diputación de Guadalajara acude Agustín de Grandes, presidente de CEOE-CEPYME. El alcalde de  Pastrana Ignacio Ranera y otras autoridades la mesa. A los postres de nuevo el buen humor del presidente de La Diputación, José Manuel Latre se hace visible y en su balance destaca la unidad entre las diferentes poblaciones que toman protagonismo en este viaje “porque al fin al cabo todo este esfuerzo beneficia a toda Guadalajara. Hacer del Viaje a La Alcarria una propuesta viajera de calidad y con amplia oferta es posible cuando las fuerzas se aúnan”. Tras el presidente es Luis de Grandes quien toma la palabra, ”estamos ante una experiencia muy positiva. Es vital para la economía de la provincia mostrar las cualidades que posee la Alcarria. Cela las vio cuando aún a la gente no le daba la gana venir y es que verdaderamente las tiene. Es una gran desconocida, cada vez menos, pero los periodistas y blogueros habrán comprobado que merece la pena y hay perseverar e el esfuerzo.” Finalmente  Ignacio Ranera, alcalde de la villa Ducal  añade entusiasmo. “Camilo José Cela puso a La Alcarria en el mundo y una placa recuerda su estancia en este pueblo. Seguir su camino es una propuesta llena de posibilidades y Pastrana tiene muchos atractivos que aportar. Lo más importante es que cobra valor de futuro cuando el apoyo es tan grande. Cuando La Alcarria lo quiere contar ”

El momento de volver se acerca y todavía queda visitar la exposición de Tapices y el Palacio. En la puerta de la colegiata don Emilio, el párroco, se dirige a los presentes con su voz de escaso tono y tirando a rota, y tan amable como contundente cuando pone énfasis. Es cura viejo de sotana y gesto, y aunque no es pastranero sí que nació en la provincia. Don Emilio es un erudito que no gusta de perder el tiempo, y como le han dicho que hay una hora, se ha puesto en modo militar. “Ustedes síganme que yo les voy contando” comenta tras hacerse la foto en la cruz junto a la puerta. En ella están todos; también el observador.

El Museo de Tapices es la joya de la Corona. Todo es nuevo y ellos están restaurados. La enorme belleza de los inmensos murales tiene maravillados a los viajeros. Cuatrocientos años de Historia y la emocionante forma de explicar de don Emilio, que se calla y mira inquisitorialmente si alguno bisbisea hasta que de nuevo puede explayarse sin molestias, hacen que la visita deje huella. Pero la colegiata tiene más. Una segunda planta muestra incunables con partituras musicales, varios ecce-homos  magistrales, indumentarias religiosas y ornamentos y útiles de plata y oro de valor artístico incalculable. Pero es que la Colegiata  tiene su retablo, único por ser de los pocos que tiene mayoría de mujeres representadas y también el órgano, y … “Definitivamente he de volver a hacer este viaje". Es Esperanza que ha caído subyugada no por lo visto, si no por lo que se ha dejado de ver.  También David, que ahora usa una cámara comenta, “a mí me ha caído fenomenal Don Emilio; es de esos hombres entrañables que recuerdo de chaval”

Ya queda poco. Sólo falta cruzar la estrecha calle Mayor que desemboca en la Plaza de la Hora donde está Palacio. Casi en su mitad, las cuatro esquinas es cruce donde antes los chicos compraban los dobladillos de miel y hojaldre; una bomba energética necesaria para jugar en las inclinadas calles de la Villa Ducal. Hoy en día hay que andar unos metros más pero los pasteles de Pastrana siguen teniendo su escaparate. La Fuente de los Cuatro Caños parece saludar desde una esquina de la plaza donde se ubica. “Está situada para poder verse desde todas las calles que dan a la plaza”, comenta el alcalde.

Los viajeros hacen su trabajo y guardan la fuente entre sus capturas. Es hora de ver el palacio. Los viajeros tienen suerte y no son gallinas ni escenas cotidianas como describió el autor gallego lo que encuentran. La universidad de Alcalá de Henares se encargó de adecentarlo hasta devolver la utilidad de forma inmejorable. El patio tiene una estructura moderna que contrasta con las vetustas paredes de piedra. Los viajeros se muestran sorprendidos por el excelente aprovechamiento del edificio, que alberga constantes actividades. De nuevo es el entusiasmo del la cicerone algo que destaca. Los viajeros conocen la última estancia de la Princesa de Éboli y miran el horizonte que vio hasta el fin de sus días. El cielo ayuda al espectáculo vetándose de naranjas y rojos. Son las últimas fotos y se queda tanto por ver...

Apenas cuarenta minutos restan para que el Viaje a La Alcarria termine.  La noche ha llegado al tiempo de emprender camino y los viajeros hacen recuento de experiencias. Todos coinciden en que  La Alcarría no es ese secarral que ven quienes no salen de la Autovía A-2 y que los alcarreños son gente hospitalaria; la implicación de cada una de las poblaciones no ha pasado desapercibido para ninguno. La oferta hostelera de servicios es en calidad y cantidad  más que aceptable. Alguno si acaso ha encontrado a faltar la visita a algunos enclaves naturales, aunque no hayan faltado referencias a la naturaleza. “Merece la pena complementar en otro viajecito el tema paisajes”, comenta Alicia García. Y no es que no los haya; es que no han cabido

Los otros viajeros, Jesús Arriola y Jesús Parra García, regresan satisfechos. Para el secretario de la asociación empresarial “el objetivo está cumplido. Se trataba de mostrar las cualidades de una propuesta turística de calidad que cuenta con el apoyo de una inmensa mayoría. Para la empresa y el comercio es fundamental la colaboración y siempre han ido de la mano. Creo que hemos logrado generar gran interés en blogueros y periodistas”

Para el diputado provincial, Jesús García Parra es algo positivo, “coincido, el objetivo se ha cumplido. Siempre es más sencillo cuando todos colaboran y eso es algo bueno que ha sucedido. Que empresarios e instituciones colaboren es buen comienzo para consolidar la ruta, ójala que no tardando mucho. Señalizar la ruta y captar la atención de tour operadores puede ser algunos de los pasos a dar".

Alberto, que termina su primer viaje como guía, coge por última vez el libro para desear que los viajeros hayan podido encontrar los alicientes que hacen de la Alcarria ese sitio único que al Nobel de Iria Flavia le dejó marca de por vida.

El observador regresa con ellos cargado con las sensaciones generadas. Vuelve con amigos y pensado que La Alcarria ha ganado para su causa el afecto de los escritores. Una grata experiencia que habrán de transmitir a sus lectores.

GALERÍA GRÁFICA RUTA DE LA ALCARRIA

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