Huellas calizas, después cidianas

Huellas calizas, después cidianas

Los pasos del Cid por la provincia de Guadalajara vuelven a ser andados hoy día por muchos que recorren las rutas que realizó el Campeador, ya no en busca de las tropas moriscas o camino del destierro sino como un placer para los sentidos, alimentados de la belleza de los parajes naturales que les acompañan o en forma de arquitectura típica monumental y, por qué no, como oportunidad de conocer la gastronomía popular de la zona.

Entre dos de las rutas cidianas que discurren por la vecina Teruel, se dibuja otra por tierras del Señorío de Molina, en la que el municipio de Pobo de Dueñas sirve como punto de partida antes de adentrar al viajero en las bravas geografías del Alto Tajo. Esta primera etapa hasta Molina de Aragón, de 24 kilómetros, atraviesa el páramo molinés por un camino rural que parte de la ermita de la Soledad, al sur del pueblo, y continúa por el collado de la villa y los montes de sabinas del barranco de la Hontecilla hasta Morenilla, próxima localidad en recibirnos con un precioso conjunto urbano, presidido por su Iglesia Parroquial del siglo XVII.

Partimos de nuevo por el camino de Castellar rumbo a Chera, franqueados por la sucesión de cerros emboscados en las masas forestales de sabinas, pinos y matorral estepario. Al llegar al barranco del Muerto se toma la senda que nace a la izquierda y baja a Chera. Los barrancos y desfiladeros calcáreos rompen el paisaje en agrestes e imponentes cortes, que contrastan con la panorámica mesetaria de la primera parte de la ruta y permanecerán, en forma del desfiladero que encajona el Río Gallo, hasta nuestra llegada a Molina de Aragón, donde nos recepcionará su imponente alcazaba musulmana desplegada por la ladera del monte Torre Aragón, el castillo, la judería y el puente romano, que convierten a esta villa en una de las más monumentales de la provincia. Llegados, más o menos, al ecuador de la ruta se puede aprovechar la parada para reponer fuerzas, calmar la sed y llenar el estómago en la señorial localidad.

Dirigimos después nuestros pasos adentrándonos en tierras del Alto Tajo por el curso del río Bullones, cuyo cauce de aguas salobres ha surtido hasta hace poco las salinas de Armallá y Terzaga, situadas estas últimas en las afueras de la localidad. Los paisajes que nos regala el trayecto hasta el municipio de Ventosa aparecen salpicados de corrales pastoriles típicos de la zona. Tras atravesar Ventosa llegamos a Fuembellida donde de nuevo encontramos, entre barrancos horadados en la piedra caliza, las aguas del Bullones que atraviesa la finca Vega de Arias en la que se conservan restos de una antigua casa fortificada. Por el camino del Tierzo, recuperado recientemente, se llega a los restos del despoblado situado en la ladera del valle, donde se encontraba antiguamente el núcleo principal de población.

Pondremos fin a nuestros pasos en Checa y Chequilla, pintorescas localidades. En Chequilla se puede visitar una curiosa plaza de toros formada por una serie de monolitos y paredes de piedras naturales y disfrutar del precioso entorno natural que las rodea.

El Cid mediático
Fue el pasado año dedicado a la conmemoración del octavo centenario del Cantar del Mio Cid. Con motivo de tan señalado aniversario, las actividades en torno a tan conocida figura se multiplicaron.Exposiciones, teatros, actividades escolares se han sucedido hasta ahora. Uno de los frutos de las propuestas para divulgar las hazañas de Don Rodrigo Díaz de Vivar, la grabación de un documental por las tierras por las que pasó el Cid, está siendo emitido por la cadena de televisión La 2. El próximo martes las cámaras llegarán a Guadalajara, rememorando uno de los capítulos de tan famoso cantar.

“Por Santa María de Albarracín pasaban la noche,
Aguijan cuanto pueden los infantes de Carrión,
Helos en Molina

con el moro Abengalbón.

El moro, cuando lo supo,
plúgole el corazón”


Pero no es el único episodio en nuestra provincia el que acontece con el señorío de Molina como escenario. Otra de las rutas recuperadas en torno al Cid trascurre desde Atienza hasta Maranchón antes de perderse en tierras sorianas. Rodrigo Díaz y sus hombres pasaron la sierra de Miedes en el noveno día del destierro. Las villas medievales de Jadraque, Hita y Guadalajara estaban repletas de atractivas mercancías. No dejaron los capitanes escapar la ocasión y prepararon una algarada por la cuenca del Henares.

Cómo llegar
Para llegar hasta Pobo de Dueñas se toma la N-II desde Guadalajara dirección Zaragoza hasta el desvío de la salida 135. Llegados a la rotonda tome la segunda salida de la N-211 dirección Molina de Aragón hasta la CM-2112 que llega a la localidad.

Dónde dormir y comer
  • Casa Rural “Las Salinas”.

Armallá.

Tel. 949 83 27 35.
  • Hostal “La Gerencia”.

Checa.

Tel. 949 83 60 63.
  • Restaurante “El Castillo”.

Molina de Aragón.

Tel. 949 83 05 19.
  • Restaurante “La Alcazaba”.

Molina de Aragón.

Tel. 949 83 07 98.
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