Budia, vestigios de un pasado cargado de historia

Budia, vestigios de un pasado cargado de historia

Las calles tienen nombres nobles, sonoros dijo Cela

Budia es un pueblo grande, con casas antiguas, con un pasado probablemente esplendoroso. Las calles tienen nombres nobles, sonoros –calle Real, calle de Boteros, calle de la Estepa, calle del Hastial, calle del Bronce, de la Lechuga, del Hospital–, y en ellas los viejos palacios moribundos arrastran con cierta dignidad sus piedras de escudo, sus macizos portalones, sus inmensas, tristes ventanas cerradas... Así es como describía Camiló José Cela la localidad de Budia a través de las páginas de su ‘Viaje a la Alcarria’.


Además de los parajes naturales que la rodean, como la ‘Dehesa del Peral de la Dulzura’, los ‘Montes del Carrascal’, ‘Montecillos’, ‘El Cerro’, ‘Pumarejos’, ‘Peñarrubia’ o ‘Cerrocales’, el pueblo de Budia dejará asombrados a los visitantes por su casco histórico y la Plaza Mayor que en él se encuentra, una de las más bellas de la Alcarria, y que está acompañada por el edificio del Ayuntamiento, del siglo XVI, fecha de la que también data la fuente que hay en la plaza. Ésta es una más de las doce fuentes que hacen que las calles de Budia suenen cantarinas con el agua corriendo por ellas, y entre las fuentes también destaca la del Cuerno, situada en un lugar acogedor desde donde se tiene una bonita vista de la localidad.

El patrimonio del pueblo está enriquecido a base de edificios religiosos, como el Convento de Los Carmelitas, del siglo XVII, desde donde se puede disfrutar de una vista agradable del pueblo y su conjunto. Además, la iglesia de San Pedro Apostol, del siglo XVI, también destaca entre las calles del pueblo gracias a su estilo plateresco, que probablemente fue obra de Alonso de Covarrubias o de alguno de sus discípulos.

Un nombre ilustre acompaña a esta localidad, y ése es el de los Condes de Romanones, que en su día fueron poseedores de una distinguida casa señorial frente a la que ahora transcurre la vida cotidiana del pueblo.
En un altozano cercano se encuentra la ermita de Nuestra Señora del Peral, con sus dos portadas barrocas y donde según la leyenda, antaño se veneraba a la patrona de esta localidad. Se trata de Nuestra Señora del Peral de la Dulzura, por la que actualmente sienten devoción los más de trescientos habitantes censados en esta localidad.

Los Soldados de Cristo

La Semana Santa de Budia merece, sin duda, ser visitada. Durante estos días de celebración religiosa la vida del pueblo se transforma. La Hermandad de los Soldado de Cristo, cuyo origen se remonta a finales del siglo XV o a principios del XVI, es la que vertebra las actividades y procesiones de esos días. Actualmente, la hermandad se mantiene viva gracias a sus quince miembros, que están presididos por un capitán, un teniente y un sargento, aunque durante los años 50 la tradición dejó de existir, recuperándose a comienzos de los años dos mil.

Vestidos con un traje de pana negro, sombrero de ala ancha del mismo color, una banda roja con un Corazón de Jesús a la altura del pecho y una lanza de gran tamaño que lleva en la punta alegorías del escudo de Budia, estas quince personas tienen el cometido de custodiar el Sepulcro y Monumento del Señor.

Visto 8176 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.