De la crisis de los refugiados a la crisis del periodismo

De la crisis de los refugiados a la crisis del periodismo

La biblioteca pública acogió en la tarde de ayer el coloquio “La crisis de los refugiados en los medios de comunicación”, una de las actividades integradas en la campaña “Personas como tú, con derechos como tú” que desde primavera vienen desarrollando de forma conjunta ACCEM, Cruz Roja y Cáritas.

En el acto, que lleno la sala de actos de la biblioteca hasta los topes, participaron el periodista local Rubén Madrid como moderador, el profesor de fotoperiodismo en la UDIMA y especialista en Periodismo Social, Luís Miguel Belda, y el periodista y reportero internacional, José Antonio Guardiola, que ha cubierto distintos conflictos armados a lo largo de su carrera y que dirige actualmente “En Portada” de TVE.

El acto transcurrió de forma distendida, contando incluso con pequeños momentos para el humor o el cotilleo periodístico, no obstante, pronto se cercó al objeto del debate y numerosas cuestiones y perspectivas fueron tomando forma. A modo introductorio, la proyección de un vídeo que recogía numerosos titulares de noticias relativas a la crisis de los refugiados fue un punto de partida clave para el posterior debate ya que, aunque existía variedad y podía haber algún acierto, la mayor parte de titulares mostraban importantes signos de “discurso del odio” y evidenciaban que la crisis de los refugiados de Siria y Oriente Medio ha sido contada de forma bochornosa. Mal contada aunque por lo menos contada, tal y como apuntaba Guardiola, ya que la realidad es que existen numerosas crisis de refugiados y desplazados en todo el mundo y solo hay silencio mediático para ellos.

Durante las intervenciones surgieron distintas cuestiones y diversos factores fueron tratados. Desde la necesidad de una ejercer una “labor preventiva de conflictos sociales” de los medios hasta las dudas en el uso de imágenes que con toda su crudeza golpeen al espectador, “una guerra no se puede contar de forma light, pero si solo contamos la tragedia… no sé hasta qué punto se puede llegar a acostumbrar la gente a esas imágenes y llegar a normalizarlas”.

Guardiola argumentaba que “no se puede contar bien la crisis de los refugiados si no hemos contado bien la guerra de Siria”. Si el origen de la crisis es confuso para los espectadores es complicado que empaticen con la consecuencia y es que, apuntaba, “la guerra de Siria se complicó tanto que las grandes potencias no sabían ya a quién apoyar” era una “mini guerra mundial” que hacía difícil comprender qué estaba ocurriendo sobre el territorio y quiénes eran las distintas fuerzas atacantes.

Guardiola hablaba también de un cambio en la cobertura mediática de conflictos. Las nuevas tecnologías y la inmediatez que ofrece la red para subir y volcar contenidos hace innecesario que los grandes medios envíen corresponsales a la guerra, más aún cuando “el periodista ha pasado de ser un individuo al que convencer de la justicia de tu causa a ser un objetivo de guerra”.

No solo la crisis de los refugiados fue tratada en el acto, la crisis de los medios fue sacada a flote por Belda para explicar por qué no van periodistas a Siria “¿ustedes saben cuánto cobra un periodista? ¿Quién quiere ir gratis a la guerra? ¿Quién quiere ir a la guerra? ¿Quieren que se lo contemos? ¿Quieren ir ustedes? Vayan ustedes porque a nosotros no nos pagan por ir, ya no nos envían”. Recordaba también la labor de los periodista freelance, que se van a Siria como quien va a “hacer las Américas” sin cobertura y con pocas posibilidades de hacer su trabajo.

Guardiola por su parte mantenía que de tener él la potestad no iría a cubrir a Alepo ni enviaría a nadie “porque recibo antes una caja de madera que un compañero” y apuntaba que en determinadas zonas de Siria “no se dan las condiciones de acceso a las personas y es inviable ejercer el periodismo”.

La guerra de Siria nos la han contado “sin reportajes, sin profundidad” con imágenes de drones desde lo alto y con unos reporteros improvisados que son ciudadanos sirios que cuentan lo que viven. “En este caso los fundamentos básicos en los que se basa el periodismo no se cumplen”, apuntaba Guardiola.

Belda aceptaba la culpabilidad de los medios en el ejercicio de su profesión y las negligencias cometidas en el tratamiento de la información sobre refugiados pero pedía que no se cargue sobre las espaldas del periodismo toda la responsabilidad de la sociedad. Guardiola, señalaba que en su opinión la crisis de refugiados se ha tratado mal porque se ha enfocado en cada país con un problema interno, como una invasión de extranjeros con rasgos culturales peyorativos….etc. De ahí que en Hungría, Petra Lazslo, la periodista que agredió a los refugiados, haya recibido recientemente un premio por un trabajo, “no ha quedado estigmatizada”.

La responsabilidad de los poderes públicos, la carencia de manifestaciones de la sociedad civil, la escasez de noticias enfocadas a los refugiados desde un punto de vista positivo, el discurso del odio que impregna buena parte de las informaciones, el impacto de las imágenes, el efecto viral en las redes, la responsabilidad también de la prensa local por acercar a la comunidad historias de refugiados….etc. fueron algunos de los puntos tocados en el debate, que contó también con la intervención del público.

Un debate en el que, a grandes rasgos, se aceptó la mala praxis periodística en el tratamiento de la crisis de los refugiados y que se balanceó entre la aceptación de responsabilidades y autocrítica y el conocimiento de las limitaciones impuestas a los profesionales por el modelo de periodismo vigente, completamente en crisis.

En cualquier caso, los invitados a la mesa apostaban por un modelo informativo que trate la crisis de los refugiados de forma “lo más humana posible”, con límites deontológicos que son también de sentido común, “no hacer preguntas que no quisieses que te hicieran, no sacar fotografías que tú no hubieses consentido…”, contar historias humanas para no quedarse en los escombros de los drones y reforzar las perspectivas positivas en las informaciones sobre refugiados.

Y en cuanto a cómo pueden contribuir los lectores a mejorar el periodismo,  la premisa era clara “que la sociedad deje de seguir a los medios que no hagan periodismo serio, riguroso y con valores”, decía Guardiola, “huyamos de la casta mediática y tengamos claro qué medios queremos seguir y cuáles rechazamos.

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