V Concurso de Puchero en Arbancón. V Concurso de Puchero en Arbancón.

Cada ollero, alaba su puchero en Arbancón

Dice el sabio refranero que en enero hay buen puchero y en Arbancón que es un pueblo dinámico donde los haya, se han aplicado el refrán y han hecho del puchero preámbulo de su fiesta grande de la Candelaria, llenando hoy su plaza mayor de ollas y pucheros, para hacer gala gastronómica con esa cocina de la evaporación, tan glosada en la literatura que tiene como uno de los referentes precisamente a un alcarreño, José Esteban y su “Brevario del cocido”.

Y es que puchero, cocido u olla, es la misma cosa con sus numerosas disparidades de recetas, ingredientes y marcas comarcales, donde el denominador común es esa gran cacerola enterrada en el rescoldo del fogón donde se cocina despacio un guiso con fundamento y al hervor.

Y espantando las nieblas con las que hoy ha amanecido Arbancón, y el aire gélido que llegaba desde el Ocejón, con unas buenas lumbres a base de leña de encina, comenzaban los preparativos de este V Concurso de Puchero, que ha animado a locales y vecinos de otros pueblos de la provincia a hacer su particular oda a la cuchara, en sana competencia.

Unamuno decía aquello de que allí donde se halla un cocido está mi patria y en Arbancón han dado buena muestra de que hay patria para el puchero en todos los rincones y de muy diversos sabores. Desde el potaje más tradicional, con sus garbanzos, judías espinacas y bacalao hasta el puchero más exótico, con un cocido árabe que lleva hasta calabacín, junto al caldo de carnes, verduras y garbanzos y que cambia la sopa por un cous cous, de sémola de trigo.

Junto a recetas muy innovadoras, como un puchero de pescado de Ibiza o una fideguá, se cocinaron otras más tradicionales, como el marmitako, las patatas guisadas (con costillas, otras con almejas y otras más con gambas) y también algún cocido castellano, y otros potajes, incluso con oreja y así hasta dieciseis pucheros.

“No hay perfume de violetas que pueda compararse al que al pasar despide una olla; los mirones que presencian su paso suspiran, con la boca hecha agua, al ver y oler la rica carga que, arrojando humo, se aleja de ellos”, escribe José Esteban en su “Brevario del cocido” y ese era el espectáculo hoy en la plaza mayor de Arbancón.

Un compendio de aromas reunidos, con el calor de la lumbre y los tragos de conversación y vino, mientras en las ollas cocían los avíos, con paciencia, con maña y cariño y con una leña que de vez en cuando pedía fuelle, como fuelle pedía el estómago de los presentes, que iban abriendo boca con unas gachas de órdago, que aunque no entraron en concurso fueron las más celebradas por todos. Desaparecieron en apenas unos minutos de la sartén con la técnica de mojada con pan y paso atrás para orgullo de la cocinera.

Hubo tiempo también para una visita fugaz al Museo de Costumbres e inaugurar esa réplica  de Máscara y Cachiporra de la Botarga de Arbancón, que se ha reproducido siguiendo los pasos de Hermenegildo Alonso Herranz, el artesano local que fabricaba la mayor parte de las máscaras de la provincia, y para presentar esa talla en madera que también honra a la botarga y las fotografías de Arturo Jadraque, a un pueblo que sabe querer sus raíces.

Mientras en las grandes ollas de panza abultada, otras más bajas y redondas y en algunos pucheros tradicionales de barro, el fuego lento iba haciendo su tarea, al tiempo que -otra vez el refranero-, cada ollero alababa su puchero, ante los periodistas, que a la sazón íbamos a ser jurado, de semejante poupurrí gastronómico, sin tiempo para la digestión. 

No fue tarea fácil, pues todos los pucheros eran más que dignos, aunque había que destacar tres y el paladar de los plumillas se decantó por tres visitantes, dos grupos de cocineros de Jadraque y uno de Yunquera, sin trampa ni cartón, puesto que la cata se hacía a ciegas, sin saber a quién correspondía cada plato. Los de Arbancón pueden jactarse del premio a la hospitalidad, aunque no hubiera concurso para ello.

Era el propio alcalde de Arbancón, Gonzalo Bravo, quien daba lectura al fallo del jurado (compuesto como hemos dicho por tres periodistas y por Francis, quien se encarga de la organización de los festejos taurinos del pueblo), tras una ardua deliberación con varios empates.

El primer premio fue para, Pablo y Belén de Jadraque, y ese sugerente guiso ibicenco a base de pescado y patatas, que además ya fueron los ganadores el año pasado, por lo que el alcalde indicaba con sorna que “igual los tenéis que tirar al pilón”. El segundo premio para unas estupendas patatas con almejas cocinadas por los jadraqueños Rosi, Santiago y compañía y el tercer premio para la Herradura, con un nutrido grupo de jóvenes de Yunquera y un potaje de primera.

Y tras dar buena cuenta en hermandad, en largas mesas dispuestas en la plaza, de todos estos suculentos platos, todavía hubo postre de altura con un primer Concurso de postres con chocolate, organizado por la Asociación de Mujeres. Lo ganó una magnífica tarta de Oreo, elaborada por Mayte, aunque había también muchas delicatessen, como una tarta de la abuela, con galletas y chocolate fundido, o unas fresas en crema de chocolate blanco.

Un aguanieve despedía la fiesta y a los visitantes, haciendo todavía más certero ese otro refrán de que en enero, hiela el caldo en el puchero.

 GALERÍA GRÁFICA V CONCURSO DE PUCHERO ARBANCÓN

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