El Gobierno de Castilla-La Mancha, apoyado en la normativa vigente en materia hídrica, ha solicitado la necesidad de que la cabecera del Tajo se encuentre siempre por encima de los 630 hectómetros cúbicos de media anual ya que, actualmente, el sistema de Entrepeñas y Buendía se ve abocado, por la sequía de los últimos cinco años y los trasvases continuos, a ubicarse en un nivel 3, entre los 400 y 630 hectómetros cúbicos, lo que permite que se siga trasvasando agua para riego en el Levante.

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