Una apicultura en crisis con una Feria de resistencia

Una apicultura en crisis con una Feria de resistencia

La Feria Apícola, que es de Pastrana, aunque luzca desde hace más de una década su etiqueta internacional, ha inaugurado hoy su 35 edición, concitando una vez más el interés de la apicultura, en la que ya es la Feria más antigua del sector y referente tanto comercial como informativo. Las novedades tecnológicas, que normalmente llegan del extranjero, los aperos y utensilios tradicionales de una actividad, que a pesar de la modernidad, sigue siendo muy artesanal, y todos los productos derivados de la colmena, desde la dulce miel, hasta la cera de abrillantar zapatos, pasando por los dulces y cosméticos, se ofrecen en los 50 stands instalados bajo la carpa, en la plaza de la Hora, esa misma plaza que la princesa de Eboli contemplaba desde su ventana.

No son buenos tiempos para la apicultura, acuciada por las enfermedades de las colmenas (ahora también exóticas), los precios que se tiran por los suelos desde Asia, y un consumo que a pesar de la bonanza de la miel y de sus cualidades incluso terapéuticas, no acaba de despegar. Si a esto añadimos un marzo invernal y una previsión pésima de cosecha, porque la apicultura aunque sea ganadería, se cosecha; se podría pensar que había pocos motivos para feria, pero así ha sido siempre, con la apicultura en permanente crisis y la Feria Apícola resistiendo como ese oasis de esperanza.

Y así lo reconocían hoy las autoridades que se encargaban de inaugurar la Feria, con acto en el Palacio Ducal, empezando por el alcalde de Pastrana, Ignacio Ranera, que una vez más hacía de perfecto anfitrión, dando la bienvenida a todos los expositores y visitantes y aprovechando el momento para resaltar lo mejor de Pastrana, que este año es el quinto centenario del nacimiento de Ruy Gómez de Silva, a quien va a estar dedicado el Festival Ducal.

Los apicultores de Portugal, que es la representación más amplia de esos diez países que ponen la nota internacional en la Feria, estaban encantados con la referencia, pues no en vano el duque de Pastrana era portugués.

Pero también aprovechó Ranera a reivindicar el papel de las Diputaciones, ahora en entredicho, y aseveró alto y claro, "que sin la Diputación de Guadalajara la Feria Apícola, como otras cosas, no existiría".

La vena reivindicativa siguió con el presidente de la Asociación Provincial de Apicultores y Ganaderos, Ángel López Herencia, repartiendo peticiones para todas las administraciones. Menos burocracia para el asentamiento de colmenas pedía a los Ayuntamientos, leyes mejores para la trashumancia y ayudas para que los jóvenes se incorporen pedía a la Junta de Comunidades y más medios para la investigación, al Ministerio de Agricultura, además de un etiquetado claro para la miel.

En representación del Gobierno de Castilla-La Mancha intervenía el viceconsejero de Empleo, Francisco Rueda, quien destacaba la gran importancia medioambiental de las abejas, y el peso importante que tiene la apicultura en el desarrollo rural , aunque no lo tenga en el PIB. Daba sus felicitaciones a la Feria Apícola por su resistencia 35 años y al sector provincial por saber sumar fuerzas.

Con la voz del Ministerio de Agricultura habló su secretario general, Carlos Cabanas, a quien el delegado del Gobierno, José Julián Gregorio, cedió su turno de palabra. "Aquí se puede hablar de los problemas reales que tiene la apicultura", señalaba, para destacar la importancia de ésta Feria Apícola. Aseguró que en el Ministerio ya se está trabajando con toda la problemática del despoblamiento de colmenas, con las resistencias a los tratamientos de la varroa y con las nuevas enfermedades apícolas, pero reclamó una coordinación con las comunidades autónomas, para que cunda el esfuerzo.

En cerca de 900 millones de euros cuantifió Carlos Cabanas el servicio medioambiental que hacen las abejas, con la polinización, "porque el sector de la apicultura no es solo la renta de la miel", al tiempo que apeló a reconocer con orgullo a este sector, "que además está recuperando las exportaciones".

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Miel, literatura y turismo

Para el presidente de la Diputación de Guadalajara, José Manuel Latre, era su primera Feria Apícola como presidente de la Fundación Feria Apícola, y el mejor marco para presentar ese Viaje a la Alcarria a través de Cela, como recurso turístico renovado en el centenario de su muerte y recordó las palabras con las que Cela describía a las abejas: Zumban los enjambres dentro de las colmenas, en el colmenar que hay a diez pasos del viajero, y el campo huele con un olor profundo, penetrante, distante, casi hiriente.

“Estoy convencido de que apoyar al sector apícola es contribuir al desarrollo socioeconómico de nuestra provincia”, dijo Latre que además resaltó la confluencia de la literatura, con el Viaje a la Alcarria de Cela, y de la miel invitando a visitar la Feria y también Pastrana, "donde confluye la historia, el Viaje a La Alcarria y la miel".

Latre destacó que la Feria Apícola es el mejor escaparate "para poner en valor la esencia de la miel, de nuestra excelente miel de calidad”, y deseó a todos los expositores un buen volumen de negocio, antes de declarar oficialmente inaugurada la Feria.

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La colmena ferial

Tras los discursos, vino el paseo inaugural por la Feria, con presencia de numerosos diputados provinciales y alcaldes, no solo de la Alcarria. También con la participación del presidente de la Diputación de Cuenca, Benjamín Prieto, del delegado de la Junta, Alberto Rojo, y el director general de Industrias Agroalimentarias, Agapito Portillo.

Un chupito de ciripolen traído desde las Hurdes, por el bueno de Cirilo Marcos, que atestigua la veteranía de la Feria Apícola, al vender la bondades como reconstituyente sexual del producto, igual que hace décadas; una onza de chocolate con miel, almendras garrapiñadas, bizcocho de miel y un toque de crema para las manos –que suaviza hasta los pactos, bromeaba alguno–, fueron algunos de los productos a probar por la comitiva. 

Para desopercular los cuadros de las colmenas ya hay máquina automática, donde antes solo había cuchillo, bombas para envasar la miel, y colmenas de pvc, junto a los ahumadores de siempre o los trajes y caretas muchos más ligeros que cada año renuevan los filandeses.

Entre los expositores de la tierra, los mieleros de Peñalver, cada uno por su lado, con mieles y cremas, Goyo, de Horche, con su turismo apícola y sus mieles con premio y las Asociaciones de Apicultores, también cada una por su lado, con la Denominación de Origen en el centro de la Feria, junto a la picota, que no en la picota, que se queda dentro de la carpa como si fuera un mástil.

En los otros expositores, los institucionales, la novedad la brindaba el de Diputación, con su Viaje a la Alcarria y con todo el personal posando dentro para la foto de familia, aunque el de Pastrana, también estrenaba folleto con Ruy Gómez de Silva. El aula Apícola de Azuqueca además de las bonitas fotografías, trajo un photocall, para convertirse en apicultor o abeja reina, según sea la ambición de cada cual.

Y aunque antaño la Feria Apícola también tenía como expositores a los medios de comunicación, se ve que la crisis de la prensa es peor aún que la de la apicultura, pues solo estaba EsRadio haciendo programa en directo y un par de revistas especializadas de apicultura.

Todo esto y mucho más estará en Pastrana hasta el domingo, con el añadido de unas conferencias técnicas que arrancan mañana y que abordarán todos esos problemas que se enunciaban y que también tendrá este año su XXVIII Concurso Nacional de Catadores de Miel.

Una buena excusa, sin duda, para ir a Pastrana, donde a pesar de lo que presagiaba Cela, no se han quedado sin palacio, sin tapices y sin museo.


Galería gráfica XXXV Feria Apícola Pastrana



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