De un tiempo a esta parte se ha detectado la presencia de gatos callejeros que campan a sus anchas en el núcleo de Valdeluz. Que han regresado a un cierto estado salvaje procedentes de entornos domésticos, bien porque se han perdido o fueron abandonados. Capaces de adaptarse a ambientes rurales y urbanos, hoy sobreviven en callejones, estacionamientos, patios y contenedores. Aunque en la mayoría de los casos no se han asilvestrado, pues aún dependen de la gente para su alimentación, ya sea a través de un cuidador que les proporciona comida una o dos veces al día, o porque arramplan con los alimentos comestibles que se arrojan a los contenedores de basura. “Antes de que el problema vaya a más debemos tomar cartas en el asunto y, para ello, será necesario contar con la colaboración de los vecinos”, advierte Vidal Gaitán, concejal de Medio Ambiente. Para evitar la proliferación de esas colonias gatunas, se va a poner en marcha un plan de control de las poblaciones que permitirá hacer un seguimiento, inventariar y calcular las poblaciones existentes en el municipio.

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