Representantes de la Asociación de Municipios Ribereños, con su presidenta,  María de los Ángeles Sierra, a la izquierda. Representantes de la Asociación de Municipios Ribereños, con su presidenta, María de los Ángeles Sierra, a la izquierda.

Los ribereños cierran un año hidrológico ‘cargado de miseria’

Los embalses de cabecera del Tajo terminan con un seis por ciento menos de agua embalsada que en 2018, por culpa de una gestión nefasta que ha beneficiado siempre al poderoso, un sindicato de regantes que agotada la ubre del Tajo empieza a hincarle el colmillo al agua desalada que venían despreciando.

La presidenta de la Asociación de Municipios Ribereños, María de los Ángeles Sierra, ha lamentado las cifras que se manejan al cierre del año hidrológico, con Entrepeñas y Buendía rozando el 18 por ciento de su capacidad. “Solo saben gestionar miseria, no son capaces de moderarse y controlar el flujo de agua saliente para garantizar una estabilidad alejada de un nivel 3 que, aunque se califica de extraordinario, es nuestro día a día y a lo máximo que aspiramos siempre que conseguimos salir del nivel 4”.

“Si no les cegase la codicia procurarían gestionar para mantenerse siempre en nivel 2, pero les falta esa lucidez y prefieren esquilmar la vaca hasta la última gota”, denuncia Sierra, que espera reunirse el próximo fin de semana con una asociación de regantes de Murcia, afectada también por los tejemanejes del SCRATS. Con solo 60 hectómetros por encima del límite no trasvasable y un futuro poco halagüeño para las reservas del Tajo, en el SCRATS ya han empezado a interesarse por los recursos de agua desalada, que otrora despreciaban.

“Nunca será suficiente, ni siquiera con toda el agua del Mediterráneo, porque mientras no se actúe sobre la demanda como es debido, reduciendo las hectáreas de regadío que han venido sumándose de forma ilegal desde los años 80, jamás será suficiente; si el ministerio tiene algo de ecológico tiene que empezar a trabajar en ese sentido y transitar hacia un modelo de agricultura sostenible”, argumenta la también alcaldesa de Cañaveruelas.

Por otro lado, Borja Castro, vicepresidente de la Asociación y a su vez presidente de la nueva mancomunidad de gestión de aguas, critica que este año se han trasvasado más de 300 hectómetros cúbicos y reivindica el voto para los ribereños en la mesa de explotación. “No puede ser que las reservas del Segura crezcan, que sufran incluso inundaciones, mientras las del Tajo se desploman y mes tras mes se apruebe un trasvase máximo hasta que se agote la ubre ribereña; por fin tenemos voz, pero si no queremos repetir un annus horribilis como este 2019 necesitamos tener voto para empezar a cambiar las cosas”.

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