Los altares y alfombras del Corpus embellecieron las calles de Almonacid de Zorita

Los altares y alfombras del Corpus embellecieron las calles de Almonacid de Zorita

Amaneció soleado en Almonacid, en una jornada característico del recién iniciado verano, donde el calor empezaría ya a apretar al mediodía. Antes, con las primeras luces del alba, a eso de las seis de la mañana, los almorcileños madrugaron para ultimar los preparativos del minucioso trabajo de embellecer las calles del pueblo y que relucieran en todo su esplendor a la hora del paso de la procesión. La mayoría de los vecinos participaron en esta labor, tejiendo y tintando las maravillosas alfombras, verdaderas obras de arte efímero, que celebran la Eucarística de Jesús Sacramentado.

La Hermandad del Santísimo Sacramento, la cofradía más antigua de la villa almonacileña, era la encargada de organizar la fiesta del Corpus, en colaboración con el Ayuntamiento y la Diputación de Guadalajara. Varios representantes de la Corporación estuvieron presentes en la misa y la procesión posterior. La concejala, Beatriz Sánchez, explicaba que el Ayuntamiento colabora en esta festividad, aparte de con una aportación económica, “con todo aquello que se nos pide: viruta, serrín, etc. Los trabajadores municipales no escatiman esfuerzos para repartir y distribuir los abundantes materiales por los diferentes barrios”. En total, ayer se distribuyeron entre los vecinos 80 alpacas de viruta de madera y 18 sacos de serrín.

A las 12,30 horas, con las calles ya alfombradas de forma ininterrumpida, se celebraba la misa, este año en la Ermita de la Virgen de la Luz, que ofició el párroco almorcileño Javier García Toledano. A su conclusión, se iniciaba la procesión con la Custodia, bajo palio, por las calles engalanadas de la villa, con los hermanos del Santísimo Sacramento presidiendo la comitiva, con su distintivo y escapulario. Les seguían los miembros de todas las cofradías de la villa, ordenados según la fecha del año en la que se celebra la festividad.

El párroco recordaba el origen histórico y religioso del Corpus, “proviene del Siglo XIII, de un milagro eucarístico que sucedió en una localidad italiana, Orvieto. A partir de este prodigio y con la llegada al pontificado del Papa Urbano IV, se ensalzó la festividad del Cuerpo y Sangre de Cristo. Tradicionalmente, se celebra el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, aunque en determinadas diócesis como esta, desde hace algunos años, se conmemora el domingo siguiente.”

Como en todas las ediciones, en el desfile procesional participaron, en un lugar de honor, los niños y niñas que tomaron la comunión durante el presente año, “se les invita a acompañar a la comitiva por haber recibido por primera vez a Jesús y, como es la única vez en el año que la imagen sale solemnemente por las calles del pueblo, es muy bonito que le escolten los niños vestidos con sus trajes de comunión”, señalaba el párroco.

Los barrios también fueron protagonistas de esta hermosa fiesta. Sus vecinos prepararon concienzudamente los altares, así como las calles bellamente ornamentadas, y también las fachadas y balcones acicalados para la ocasión con tapices y mantones, como una muestra de cariño a Dios de la gente de Almonacid. En total, se erigieron ocho altares distribuidos por un recorrido de aproximadamente dos kilómetros que vistieron a la villa con un cromatismo de colores único. Los lugareños, con admirable dedicación y la misma ilusión de siempre, se afanaron en su composición, colocando los diversos materiales allí donde correspondía, en unos de los días más bonitos del año en Almonacid.

La tradición del Corpus se recuperó en la villa hacia los años 70, cuando Engracia, la mujer del médico, José María Madrigal, llegó a Almonacid y trajo esta costumbre desde su tierra canaria a Almonacid, “embelleciendo el pueblo otorgando esa belleza a Jesús Sacramentado. Después de más de cuarenta años, se mantiene esta tradición como un ejemplo de la devoción del pueblo a su fe y raíces cristianas, como base de su eucaristía”, explicaba el sacerdote.

Javier García Toledano mostraba su gozo ante la religiosidad de sus vecinos, “como almorcileño, me enorgullece y me emociona que nuestra villa tenga dos pilares muy asentados: Jesús Sacramentado y la Virgen de la Luz. La gente se vuelca tanto en las Fiestas Patronales en honor a la Virgen como para esta celebración de la Eucaristía. Esperamos que se mantengan por mucho tiempo”. Para terminar, el párroco animó a los más jóvenes a tomar el relevo de esta tradición que con tanto empeño y cariño han mantenido sus mayores, esperando una larga continuidad en el futuro. 

Este año, además, se conmemora el Centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús por el rey Alfonso XIII, acontecimiento que tuvo lugar en el año 1919, en el Cerro de los Ángeles. Por este motivo, los altares del Corpus se adornaron con imágenes del Sagrado Corazón y varios hermanos de la Hermandad del mismo nombre peregrinaron al Cerro para ganar el Jubileo.

Y así concluía este día de alegría y emotividad para la villa alcarreña, fiesta declarada de Interés Turístico Provincial, que cada año cuenta con la presencia de numerosos visitantes que se acercan hasta el municipio para contemplar y disfrutar de esta hermosa y arraigada tradición, que los almorcileños tanto se esfuerzan en preservar.

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