Decenas de camiones han desfilados por las calles de Guadalajara con toques de bocina. Decenas de camiones han desfilados por las calles de Guadalajara con toques de bocina.

San Cristóbal o el bocinazo bendecido

Decenas de camiones han participado hoy en la celebración de San Cristóbal que organiza desde hace más de seis décadas la Hermandad de San Cristóbal en Guadalajara. Y como siempre, han despertado a los vecinos que viven por el centro de la ciudad con sus incesantes bocinazos y pitos, con los que parece que quieran llegar hasta el cielo y agradecer al santo su bendición, en una profesión que se la juega a diario en la carretera.

De la iglesia de San Ginés salía esta mañana esta particular y ruidosa procesión, con camioneros yotros transportistas profesionales donde el santo es portado por un auto y seguido por otros –muchos de ellos– por las calles de la capital. Normalmente, tras la procesión, el santo volvía a San Ginés, donde se celebraba la misa y posterior bendición de autos, pero como el templo está en obras, la procesión finalizaba en la parroquia de San Juan de la Cruz y San Vicente de Paul.

 

La Eucaristía tenía lugar a las 13.00h, y a su finalización, el sacerdote Braulio Carlés ha bendecido decenas de vehículos, desde camiones a autobuses, pasando por todo tipo de automóviles e incluso alguna moto también ha acudido a recibir su bendición. Muchos de ellos, además, acudían engalanados para la ocasión con coloridos globos, ramilletes de flores y hojas verdes, banderines y banderas de España.

Leyenda y tradición

Aunque es tradicional que salgan a la calle los camioneros y transportistas, San Cristóbal es el patrono de todos los conductores. Comenzó siéndolo de los arrieros. La tradición se remonta a la época del emperador Gordiano, a cuyas órdenes servía San Cristóbal, pero terminó convirtiéndose al cristianismo y dejando el ejército romano.

Cuentan que mientras realizaba su trabajo –ayudar a las personas a cruzar ríos, cargándolas sobre sus hombros–, se dedicaba a difundir el Evangelio. Fue apresado y martirizado. Murió decapitado.

 

La leyenda es distinta. Estaba San Cristóbal porteando a personas y se le acercó un pobre para que lo cruzase, como era generoso, cargaba a sus hombros a todo el que se lo pidiera aunque no pudiera pagar. Este pobre no pesaba nada y a San Cristóbal lo sorprendió, pero lo entendió todo cuando, al llegar a la otra orilla, el pobre le dijo que era Jesús de Nazaret.

Bonita leyenda que ha convertido a este santo en patrón, con mucho trabajo: cuidar de todos los conductores. Esperemos que la procesión sirva para que en esta época de tantos desplazamientos no haya demasiados accidentes.

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