Las peñas que resisten

Las peñas que resisten

Octavo año desde la inauguración del nuevo recinto ferial. Todas las peñas han sido desplazadas al otro lado de la autovía… ¿Todas? No. Todo un espacio de parques poblado por irreductibles peñistas resiste todavía y siempre al traslado.

Como si de la pequeña aldea gala de Astérix y Obélix se tratase, un buen puñado de peñas aguantan, unas ferias más, instaladas en el centro de la ciudad. Desde la Concordia a la Fuente de la Niña las carpas aparecen aquí y allí, como setas entre la maleza, llenando de música, color y cachondeo ese pequeño reducto de ambiente nocturno que queda a este lado de la A-2. No importa el frío, ni siquiera que sea martes de ferias y haya que reponerse de los excesos del pregón, los parques del centro acaban llenándose siempre de esos infatigables guerreros dispuestos a divertirse rodeados de los suyos. Y es que hasta la lluvia se lleva mejor con una cerveza en la mano y una charanga para bailar.

Y bailar será lo que hagan los alcarreños en las peñas del centro porque a partir de hoy comienzan las grandes verbenas, como las de El Caracol, que siempre logra abarrotar de gente el parque de la Concordia, o las de su gran rival verbenero, la Spynce, que esta noche hará un guiño a su antigua “Punkarrada” juntando varios grupos muy cañeros en el “Kostra Rock”.

Como contraste al gran despliegue de medios, otras peñas más pequeñas siguen manteniendo ese ambiente familiar que les caracteriza. En la Agüela, que organiza el concurso de comer flanes para los más golosos de la ciudad, destacan lo revolucionario de la convivencia intergeneracional en una peña en la que, casi un tercio, son niños. En el Carajillo, nuestros pregoneros de este año, presumen también de ser una piña y de lo bien que comen, con unas cenas de impresión con primero y segundo plato. Sin duda, en estas peñas, “la gastronomía une”.

No deben comer tan elaborado en las peñas grandes, es difícil tenerlo todo. En peñas como el Buey, con unas 400 bocas que alimentar, lo más rentable es tirar de bocadillo, aunque circulan por el parque leyendas sobre una comida a base de pescado fresco (muy, muy fresco) que corrió a cargo de un miembro de la directiva. Esperamos que, al menos, el pez no procediese de esa gran piscina que instalaron ayer en la que supieron disfrutar del bautizo  los nuevos “bueyes”. 

Aunque, si es cuestión de pelotas, nadie supera a la Crisis, que durante el pregón en el Ayuntamiento lanzó 80 pelotas hinchables rojas y negras para celebrar su 40 aniversario. Un evento que “la peña de los burritos” está festejando de forma emotiva, con una fiesta en la que se reencontraron con antiguos crisines de todas las generaciones, y por supuesto de forma festiva, retomando poco a poco ese mítico “Crisisrock” que tendrá lugar esta noche. Cuarenta años no se cumplen todos los septiembres.

Lo que queda claro a este lado de la autovía, es que donde hay gente hay alegría y, desde luego, San Roque, Concordia y Fuente de la Niña están siempre plagados de peñistas: bizcochos borrachos (también literalmente), Lacasetes, Fugitivos, El Tarro… todos ellos se mantienen también en el centro y aportan juerga y color a esta zona de peñas que, año tras año, continúa conservando un ambiente insuperable.

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