La procesión del Corpus acaba pasada por agua en Guadalajara

La procesión del Corpus acaba pasada por agua en Guadalajara

A pesar de todos los esfuerzos de las cofradías, que hasta por tres veces rehicieron las alfombras que la lluvia arruinaba en la jornada del sábado, poco se ha podido lucir este enorme trabajo ornamental, pues la procesión del Corpus también acababa pasada por agua en esta mañana de domingo, con una lluvia que se adelantaba en horario a las previsiones  y que llegó a partir de las 12 horas, justo cuando la comitiva alcanzaba la calle Mayor

La fiesta, declarada de interés turístico provincial, comenzaba en la Iglesia de San Francisco, el vicario general de la Diócesis, Agustín Bujeda, presidía a las 10:30 la eucaristía y poco después comenzaba la procesión bajo un cielo totalmente encapotado, encabezada por la veterana Cofradía de los Apóstoles, que cuenta con más de 500 años de historia, con sus trece personajes caracterizados (Jesús y los doce apóstoles), rodeados de niños y niñas que este año han hecho la Primera Comunión.

Tras la cofradía de los Apóstoles, los representantes de todas las cofradías de Guadalajara y la custodia del Santísimo en su templete dorado, estrenado hace diez años, rodeado de lirios blancos. Y tras ella la comitiva de representantes públcios, con el alacalde de Guadalajara, Antonio Román, miembros de la corporación municipal y provincial la consejera de Fomento, Elena de la Cruz y parlamentarios nacionales.

Se habían engalanado los balcones con banderas y toda la balaustrada de la Carrera con paños granates con escudos de la ciudad, y cientos de guadalajareños esperaban a la procesión, que transcurrió sin lluvia en este primer tramo, salvo la de pétalos de rosa que arrojaban desde algunos balcones, mientras que en el suelo de calles se había cubierto con ramillas de plantas aromáticas.

Alcanzaba la procesión la plaza de San Ginés, donde se lucía la alfombra y el altar de la Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y de la Paz, cuando comenzó a chispear, y toda la procesión aceleró el paso, temiéndose lo peor. La lluvía tomaba cuerpo de chaparrón según avanzaba la marcha por la calle Mayor, y se abrían todos los paraguas dentro y fuera de la procesión, mientras que las alfombras florales una vez más volvían a desdibujarse, primero la de San Nicolás tímidamente y después la de la Pasión, que es la más grande, que definitivamente arrastraba con la escorrentía en el tramo de Miguel Fluiters, al tiempo que pasaba sobre ella la carroza de la Custodia.

Bajo una nube de paraguas llegó la procesión a la concatedral de Santa María, donde la alfombra floral bajo los sorportales, elaborada por las cofradías de la Virgen de los Dolores y del Cristo Yacente, al menos si permanecía intacta. Ya bajo techumbre, aunque algunos, visiblemente empapados, los feligreses reciína la bendición del Vicario, mientras que la hermandad de los Apóstoles invitaba después a la tradicional limonada en la casa diocesana.


Medios

Visto 3393 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.