Érase una vez... un desfile de carrozas

Érase una vez... un desfile de carrozas

Gran acierto del desfile de carrozas de Guadalajara de este año que ha conseguido con una temática, quizás muy manida, la de las etapas de la historia, un conjunto muy integrado entre carrozas, música y coreografías, para hacer desfilar ante los ojos de los miles de niños de Guadalajara un resumen muy divertido de la historia, que incluso logró que los más pequeños, esta vez, hasta se olvidaran a ratos de los caramelos, más pendientes de la puesta en escena, que del suelo.

Y aunque el desfile tuvo un arranque bastante lento, la continuidad animada del mismo, si parones, hizo que los espectadores fueran muy pacientes cuando después durante casi hora hora contemplaban esa sucesión de imágenes, y sobre todo de bailes con sorprendentes coreografías, amén de esos otros personajes, que a modo de hinchables, con zancos o con cachivaches ornamentados, iban interactuando de manera constante con el público.

Las carrozas no eran grandes composiciones, ni de gran tamaño, sino pequeños escenarios, con apenas, dos o tres actores, y unas cuatro referencias a cada etapa histórica, donde evidentemente no cabe todo, pero si una unidad de diseño entre los ocho periodos históricos condensados.

Abría el desfile una Prehistoria, con cinco ligeros dinosaurios hinchables, incluido un diplodocus que alzaban su cuello unos 9 metros, y que en su balanceo parecía cobrar vida, y que dejó a los más pequeños anonadados, mientras unas trogloditas, les sacaban del ensimismamiento, con blandos cachiporrazos de gomaespuma. Su carroza era la recreación de una cueva, con oso incluido.

Para Egipto, la animación llegó con un despliegue de esos dioses sobre zancos, Osiris, Ra, Horus...y una primera danza, la del sol, espectacular en la composición de los trajes desplegables como rayos iluminados. Una efigie en la carroza y unos caballos, completaban el decorado.

La Roma antigua sorprendió menos a los niños, quizás, por estar habituados a los romanos con los desfiles navideños, y porque los caballos danzaban más bien poco, aunque el gladiador de la carroza estaba muy bien conseguido.

Después llegó la Edad Media llegó con pareja de reyes y trono sobre la carroza, en un pequeño castillo de estampa Disney.

El Barroco fue la quinta etapa y carroza, con un carruaje que recordaba al de la cenicienta, tirado por caballos que no se convirtieron en calabaza, y una carroza dorada presidida por una gran Menina, con un Velázquez junto a su cuadro más afamado. El la comparsa acompañante, delicados bailes de salón con enormes peluquines aristocráticos.

La Revolución industrial llegó representada por los engranajes de las maquinarias, y una pequeña locomotora de vapor en la carroza, mientras que en la comparsa, un espectacular grupo de baile con cancanes, con mucha energía e incluso acrobacias, era muy aplaudido por el público.

Y con el siglo XX llegamos a la luna, en la carroza, pero también a la televisión y todos los referentes de la infancia de los papás y abuelos más que de los niños, en panel fotográfico, donde Einsten compartía cartel con Miki Mouse. Raperos y rockeros ponían la coreografía de baile en una síntesis de las tribus urbanas modernas.

Y como el presente era el público, con poca edad y mucho futuro, una particular visión de un futuro galáctico, ponían el cierre al desfile, con cinco ovnis móviles, que proyectaban luces sobre los niños, a modo de pistola siderales, y que definitivamente les dejaron con la boca abierta y sin pedir un caramelo más. En la carroza un robot y un extraterrestre, que parecían más de antaño que de ahora, quizás nos indicaba que el futuro ya está aquí, aunque sea difícil de imaginar.

Entre el público, los comentarios era de buena valoración para este desfile de carrozas, donde luz, imagen y sonido, esta vez si estuvieron coordinados, y donde la animación superó a la espectacularidad de lo inanimado. Y el aplauso fue la respuesta mayoritaria de una ciudadanía, que una vez más abarrotó las calles de Guadalajara, en uno de los actos más multitudinarios de las Ferias y Fiestas, con la mayor concentración tanto al inicio del recorrido, en el entorno del Infantado, como al final en el Paseo de las Cruces.

Y para los que son más de cuentas que de ilusión, decir que el coste estimado del desfile ronda los 187.000 euros IVA incluído.

GALERÍA GRÁFICA DESFILE CARROZAS GUADALAJARA

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