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Paloma Sánchez-Garnica ha protagonizado la primera velada literaria del otoño cultural seguntino. Paloma Sánchez-Garnica ha protagonizado la primera velada literaria del otoño cultural seguntino.

Paloma Sánchez-Garnica: “No puedo escribir cuando no siento pasión por la historia que cuento”

La escritora Paloma Sánchez-Garnica protagonizó anoche la velada literaria de septiembre en el Parador de Sigüenza. En formato abierto al público, charló de manera distendida con el periodista Ramón Ongil -habitual conductor de esta iniciativa- durante más de una hora. 

Escritora y periodista fueron introducidos por la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Sigüenza, Ana Blasco, quien, después de dar las gracias a los protagonistas, al Parador, y a su director, Fernando Tizón, junto al que el Ayuntamiento organiza estos eventos, se refirió a las Veladas Literarias como una gran oportunidad para los seguntinos, y especialmente para los estudiantes, apelando a su condición de profesora del Instituto Vázquez de Arce, mediante la que conocer la obra de escritores destinados a convertirse en clásicos de la literatura en castellano. Concretamente, de Sánchez-Garnica alabó “su don para transmitir los sentimientos y las emociones” a sus textos. Por último, Blasco, haciendo referencia a los personajes femeninos de la novela 'La sospecha de Sofía', recordó la iniciativa 'Emergencia feminista' de la plataforma feminista de Alicante, a la que se sumó la ciudad, iluminando de morado su castillo.

La novelista, premio Fernando Lara en 2016 por 'Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido', amabilísima, sincera hasta la lágrima y fascinada por el entorno inspirador de Castillo y ciudad, habló en el Salón del Trono del Parador sobre sus libros y el proceso creativo que implica escribirlos,  y también sobre sus fuentes de inspiración y referentes. Como en cada una de estas veladas seguntinas, también en la de anoche la protagonista se vio sorprendida el conocimiento de Ongil de algunas anécdotas e hitos en su vida personal, que llegaron incluso a emocionarla, como cuando le preguntó por Maura, o Magui, como ella llamaba a quien fuera su niñera.

Paloma Sánchez-Garnica ya conocía la iniciativa de las Veladas Literarias seguntinas -su sucesora en el premio Fernando Lara, Sonsoles Onega, ya había sido invitada- y también la ciudad, en varias estancias anteriores. “Sigüenza sobrecoge y sorprende, es un lugar para el recogimiento, que respira historia. El Castillo es un lugar imponente, y lo es aún más en un día nublado de otoño, sin demasiado frío.  Te despega de la realidad, de las prisas, y de todas estas conexiones que tenemos ahora y que nos activan constantemente. En Sigüenza, todo se tranquiliza. Es un entorno inspirador”, decía ayer.

Poco antes de la tertulia, repasó algunos de sus libros, empezando por 'La sonata del silencio', que contó con el valor añadido de la serie de TVE, “haciéndolo más visible y consiguiendo que mis historias llegaran a más gente”, valoró Paloma, al igual que lo consiguió 'Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido'. 

Publicada en febrero de 2019, Paloma habló, fundamentalmente, sobre 'La sospecha de Sofía', una novela que “me está dando mucho”. La narración se inicia en el año 1968, y se extiende  hasta unas semanas después de la caída del Muro de Berlín, acontecida el 1 de noviembre de 1989. Un matrimonio joven, Daniel y Sofía, casados hace seis años y con dos hijas, languidece de aburrimiento. Ella es una mujer de gran talento, aplastada por el horror de ser una complaciente madre y esposa. Pero todo cambia el 4 de abril de 1968, cuando Daniel  recibe un anónimo que le conmina, esa misma noche, a viajar a Paris si quiere conocer a su madre biológica. Daniel emprende el viaje sin saber que acabará cambiando su vida y la de quienes le rodean, incluida Sofía.

La novela tiene el sello personal de Sanchez-Garnica y mezcla muchos géneros literarios. “Habla, sobre todo, sobre la  gestión de los sentimientos, de las inseguridades y de las carencias del ser humano  que ocurren en todas las edades y tiempos,  condicionados por las leyes, costumbres y por los prejuicios del entorno en el que vive, porque la capacidad de decisión que tenemos hoy día las mujeres, en el siglo XXI, no tiene nada que ver con la que tenían hace cincuenta o cien años. Esta gestión de los sentimientos tiene, en esta novela, un punto de intriga y de suspense que la hace diferente a las anteriores”, explicaba ayer su autora.

Paloma Sánchez-Garnica contó también en Sigüenza cómo es el proceso creativo de sus libros. “La historia tiene que apasionarme, que fascinarme, porque, de otra manera, no puedo escribir”, dijo. Disciplinada y metódica en sus costumbres -“la inspiración llega trabajando”, aseguraba- no es, sin embargo, una novelista con brújula. “Mi escritura es espontánea, no tengo un esquema predefinido o un argumento, sino que me dejo llevar por los personajes”. La protagonista transmitió al público que acudió a la velada la emoción que siente creando. “Lo dejo todo, me encierro, me aíslo con mi marido, que es el único que lee los primeros pasos de cada novela. Él es, además, con quien verbalizo la historia, enriqueciéndola”, aseguraba.  Es entonces cuando los personajes se apoderan de la mente de Paloma Sánchez-Garnica las veinticuatro horas del día durante semanas, incluso meses, en un proceso fascinante, lleno de altibajos, de tropiezos y de dudas en el que la escritora añade a sus experiencias personales la documentación sobre el periodo temporal referido a las necesidades del hilo narrativo, “con lecturas de novelas o ensayos o la revisión de películas”. Para 'La decisión de Sofía' fueron importantes algunas como 'La vida de los otros', un largometraje alemán del año 2006 que transcurre en el Berlín este durante los últimos años de existencia de la RDA y muestra el control ejercido por la policía secreta (Stasi) sobre los círculos intelectuales;  'Bárbara', otro filme alemán, del año 2012, que se sitúa en 1980 en tiempos de la RDA y narra la estancia de una doctora, encarnada por Nina Hoss, transferida a un hospital de provincias después de solicitar sin éxito un permiso para salir del país; o 'Soñadores' de Bertolucci; además de un viaje personal al Berlín hace 30 años, en el que experimentó la emoción de cruzar al otro lado del Muro y el contraste de las dos ciudades, cuarenta días antes de su caída.

Paloma describió con detalle ese proceso de creación porque es lo que siente ahora, embarcada en la escritura de una nueva historia que la ha atrapado. “Tengo algo en la cabeza, estoy en un momento de tan absoluta ebullición, que tengo que pedirles a estos nuevos personajes que esperen, porque aún tengo que hablar de los anteriores. Los he dejado encerrados en el lugar donde escribo, en Marbella, porque quieren salir. Hablo de ellos con mi marido, nos llenan las conversaciones, y siento ahora esa sensación maravillosa de estar en el borde del precipicio, azotada por los vientos de la creación para encauzar las ideas”, aseguró.

Paloma, que hoy está disfrutando de Sigüenza, su catedral imponente, y su eterno lector, El Doncel, recomendó a los seguntinos dos lecturas, un clásico,  'La regenta', de Leopoldo Alas Clarín, “una obra maestra”, y 'Berta Isla', de Javier Marías, “un escritor que para mí, es un referente, y que también ha protagonizado una velada literaria anterior en Sigüenza”.

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