Herreros y otros trastos viejos

Un canon para la nube (cloud)

Puede que ésta sea la enésima vez que critico el canon digital. Sigue siendo necesario. La voracidad de los “autores” y las multinacionales que les exprimen quiere llegar a comerse la nube (cloud) con un nuevo impuesto. Igual que nos han metido doblado el canon cada vez que compramos un dispositivo de almacenamiento físico -un disco duro externo, un pendrive, un CD o un DVD-, ahora quieren hacer lo mismo por usar el almacenamiento en la nube.

 

Tal como se puede leer en CIO Spain (http://www.ciospain.es/aapp/europa-podria-gravar-la-nube-por-derechos-de-autor), la UE está estudiando imponen un canon por usar la nube. El argumento que usan es exactamente el mismo que se empleó para gravar los sistemas de almacenamiento. Esta excusa me pone como una hidra. 

Voy a exponer mi caso particular. Resulta que yo soy creadora de contenidos, periodista, y como tal, deseo guardar mis creaciones, por lo que, adquiero un par de discos duros externos, varios pendrives y (antes) bastantes cajas de CD grabables y regrabables. Además de pagar al productor de estos elementos, al vendedor, el IVA al Gobierno, también aboné una tasa para que se la repartieran los “autores” de canciones, por si se me ocurría copiar sus canciones en mis dispositivos. Pero resulta que, lejos de copiar canciones, lo que yo estoy guardando en estos dispositivos es mi obra, mi creación, mis textos, mis fotos… ¿Quién me da a mí mi parte proporcional?

Nadie.

Porque resulta que no formo parte de ninguna de las asociaciones voraces que se han autoproclamado las únicas capaces de aglutinar a los “autores”, así, todo lo que se recauda con este canon se reparte entre ellos. De esta forma, pongamos que Alejandro Sanz que es socio, recibe cada año una cantidad X de dinero por derechos de autor conseguidos a través de este canon, mientras que no ha publicado disco alguno. Sin embargo, yo, que he escrito un buen número de noticias, artículos de opinión, reportajes y otras cosas, además de haber hecho un par de miles de fotografías, no recibo ni un euro. Sin embargo, he usado los dispositivos para lo que dice la ley: guardar copias de obras originales, de creaciones. Las mías.

Y me dirán, pues hazte socia. Podría, pero claro, como no tengo libros publicados, pues no recibo nada. Y así, tantas personas que usan los discos duros externos para guardar las fotos de sus familiares, de sus viajes o de la naturaleza y que están pagando un injustísimo canon.

Para librarse de esto, quizá estén almacenando sus creaciones en la nube. Y también tendrán que abonar una tasa para pagar a estos “autores” que quieren vivir del cuento en lugar de hacerlo de su trabajo. 

Me parece bien que se luche contra la piratería, -aunque me parecen abusivas las penas (en muchos casos, mayores que por delitos de corrupción o asesinato)-, pero no el canon por el uso de la nube, que es un atraco en toda regla, ya que, la mayoría de la gente la usa para almacenar sus propias cosas, no las canciones o las películas o vete a saber tú qué. Como dice Antonio R. García es como si nos cobraran por respirar, por si se nos ocurre silbar una canción. Casi mejor no decirlo muy alto, no vaya a ser que además les demos ideas.

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