Tauromaquia

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Un 2019 taurino, local; como mínimo.., para olvidar

Se puede asegurar que 2019 ha sido un año taurino interesante, en cuanto a su análisis global; pero como los promedios, siempre suelen ser engañosos, es necesario aclarar que en lo referido a Guadalajara, siendo generosos, ha sido un año perdido. Otro más...

El último ferial, pasado de agua, nos condenó a tener que visionar los dos espectáculos de menor atractivo para el aficionado. Los dos festejos, en el mes de abril, con una corrida de toros donde las figuras estuvieron en plan colaborador para que resaltara el triunfo del toricantano, pues su esfuerzo le costó; y una novillada de promesas, que al fin y a la postre, al menos, por su entretenimiento, representó lo más aceptable del año. El resto pues.., para el olvido. Y son los lamentables hechos acaecidos y ya denunciados los que ocuparon este año que termina; y es fijo seguirán ocupando las conversaciones de los aficionados locales en el venidero.

Porque si bien se cerraron los expedientes referidos a las lamentables actuaciones de la temporada de 2018, (a expensas de ser o no recurridos en su vía contenciosa), con la sanción pecunaria al presidente de los festejos; el cual, parece mentira, todavía no ha dimitido. Otro tanto ocurre con la empresa, que también es sancionada en firme; y que al no haber sido posible su localización, en el domicilio dado, se ha procedido por la Delegación de La Junta, a su publicación en el D.O. de Castilla La Mancha.

Asímismo se llega también al final del presente año taurino, con el incumplimiento de la palabra empeñada de nuestro alcalde, referida a la aprobación del nuevo Pliego de Condiciones para la explotación de Las Cruces. Y ya se acabó el plazo que él mismo se autoimpuso en público. O sea, un panorama el de La Tauromaquia en Guadalajara...

Y como no hay dos sin tres, porque los políticos de por aquí, en el tema taurino son especiales..; pues resulta que por el Delegado de La Junta, están por iniciarse los expedientes sancionadores a los rejoneadores: Rui Fernández, Leonardo Hernández y Diego Ventura por el uso indebido de los rejones de castigo, en la feria pasada, con dimensiones no reglamentarias. Cerrándose el catálogo de sanciones con un expediente, también pendiente de iniciarse, al ganadero de Miranda y Moreno, por la oficialmente constatada manipulación de pitones del octavo toro lidiado el pasado 13 de septiembre, aquella denominada corrida monstruo, y que fue rechazado en el reconocimiento por el equipo veterinario y, eso sí, declarado útil para su lidia por el presidente del festejo...

Así que el panorama es como para.., hacérselo mirar; pero vamos.., por el Consistorio en pleno. Y es que la situación no es sino la siguiente: en cuanto al palco de la plaza, un presidente, señalado por la afición y la Administración, reafirmado en su puesto por quienes pedían su relevo cuando estaban en la oposición; y que taurinamente tiene el logro de haber rebajado la seriedad de la plaza a cotas nunca vistas en su historia. Tanto en el tema de exigencia en los corrales, como en la caprichosa concesión de trofeos, consiguiendo por ello que la tan celebrada y señalada, como memorial, Puerta Grande Iván Fandiño, sea solo reconocible como una más del acceso y salida del coso.

También tenemos la permanencia de una empresa concesionaria de Las Cruces, que hasta la nueva corporación de mayo, estaba permanentemente defenestrada por el PSOE a través de su concejal Víctor Cabezas; y que con la toma de posesión de Alberto Rojo, se ha convertido en la de ideal gestión para el coso alcarreño.., con una defensa cerrada de sus virtudes (¿?), que además de sorpresa entre la afición, ciudadanía y tropa sin graduación..; ha creado una sospecha de indisimulado amiguismo, digno de tenerse en cuenta no solo por los políticos locales, sino por alguien que con toga y puñetas tuviera cierta curiosidad...

Y este trato, digamos que preferente, nos lleva a la continuidad para el año 2020 de la misma, alegándose, con total seguridad por el consistorio, la imposibilidad buscada de falta de tiempo para la mejor planificación de la temporada. Así de simple, oiga; así de simple...

Pero lo más preocupante nos viene por la parte de la organización de los encierros..; por causa de una visión quimérica tras noche en vela.., que enciende todas las alarmas por una inversión con dinero público para mejorar un evento con decenas de años en decadencia. Porque el tema de la tal mejora, no deja de ser un señuelo de financiación de los festejos taurinos que se han de dar por la empresa, según el pliego del contrato de explotación. Y esta palmaria sospecha será siempre permanente hasta que no se separe la organización de los encierros de la explotación taurina del coso.

Como pueden comprobar, Guadalajara sigue sin levantar cabeza en el aspecto taurino; y el panorama no se vislumbra mejorable, no ya por el desinterés de sus políticos, sino también por la incidencia, sobre este tema, de una sociedad que en este aspecto es hipócrita e insensible a la cultura que representa una celebración de siglos. Pedirle a los Magos de Oriente la solución a todo lo expuesto, es una ensoñación; pero al menos la realidad del deseo sobre unas Felices Fiestas para todos los que me siguen, es una verdad incuestionable que seguro se hará realidad.

CAPRICHO NAVIDEÑO, EL CUENTO