Herreros y otros trastos viejos

Toc, toc ¿Quién es? La pobreza

En la última semana, he tenido ocasión de hablar con personas que están trabajando, bien profesional o bien voluntariamente, ayudando a otras personas que no están pasando por buenos momentos económicos (por decirlo eufemísticamente), algunos incluso están a las puertas de la pobreza. En nuestro país, la pobreza tiene un listón más alto que en otros lugares del mundo, donde actualmente, viven situaciones de tremenda miseria.

 

Escucharles hizo que me diera un vuelco el corazón, sé que no se puede decir "literalmente" en esta frase, pero os aseguro que noté como si se encogiera físicamente. Me contaba Luis que cada día ve a familias que acuden a pedir ayuda. Matrimonios en los que trabajaban ambos y, ahora, sobreviven con 426 euros al mes, pagando alquileres que rondan entre 300 y 400 euros.

¿Cómo vive una familia con 26 euros al mes? Esta cantidad es menor que la que muchos otros se gastan en una sola cena un fin de semana cualquiera. Esa es ahora la realidad de muchos vecinos nuestros. Padres y madres que tienen que acudir a pedir comida al Banco de Alimentos o a Cáritas.

Ésta útlima, junto con ACCEM, tienen un comedor solidario en el ya están atendiendo a unas 350 personas a la hora de la comida. Algunos, acuden al comedor y, otros, se llevan la comida en tupper para consumirlo en su propia casa, con sus hijos, para tratar de mantener la "normalidad" en la medida de lo posible.

El Banco de Alimentos está repartiendo cestas de alimentos a diario. Cada una de estas cestas o cajas contiene un poco de todo, como la compra del mes, para que la familia pueda mantenerse. Hay desde productos para bebés o desayunos a comidas más consistentes. El mayor problema en este caso es el déficit de productos frescos, aunque algunos meses sí que reparten productos frescos donados por la UE.

La reflexión que hacían, con algún que otro matiz, es si estaríamos dispuestos a vivir con menos para que los que menos tienen sobrevivan con algo más. Y esto abre un debate de difícil conclusión. Y es que, algunos defienden que si se renuncia, por ejemplo, a una subida de sueldo a cambio de que contraten a otra persona, será muy difícil volver a recuperar el nivel anterior.

Otros opinan que lo importante es comenzar a no derrochar tanto. Por ejemplo, cuando alguien acuda a comer fuera de casa, acostumbrarse a pedir lo que nos dejamos en el plato para llevar. Defendía Alejandro que hemos pagado esa comida y que, si no la podemos consumir en el momento, nos la podemos llevar a casa y nos ahorramos la comida del día siguiente, que podemos donar para otros.

Solo le ponía una pega: nos da vergüenza. Ese comentario me llamó poderosamente la atención, porque esta sociedad nuestra tan predispuesta a copiar algunas modas y modelos norteamericanos, como la comida rápida, la moda... Sin embargo, se resiste a copiar la costumbre anglosajona de llevarse lo que les sobra en los restaurantes a su casa.

Lo hemos visto en decenas de películas y lo vemos tan normal. Pero a la hora de aplicarlo en nuestra propia vida: nos da vergüenza. Es esta vergüenza la misma que impide a padres de familia acudir a Cáritas o al Banco de Alimentos a pedir ayuda, mientras los hijos pequeños acudían al colegio sin desayunar, hasta que los maestros lo detectaron y entre el Banco de Alimentos y el Ayuntamiento de Guadalajara se está tratando de resolver.

Es muy probable que no sea yo la voz la más cualificada para hacer esta solicitud, pero pido que la gente no tenga vergüenza de pedir ayuda cuando lo necesite. Que no tengan vergüenza de ayudar a otros si ven que están en problemas. Que no tengan vergüenza de llevarse las sobras a casa, porque esa comida que usted no se come, va a la basura, mientras hay niños que no tienen qué desayunar.

Mi abuela siempre decía que "quien tiene vergüenza ni come ni almuerza" y, en este caso, es dolorosamente cierto y real. Por eso, desde estas líneas, requiero a todos los que lo lean a que no tengan vergüenza ni en solicitar lo que necesitan ni en dar lo que les sobra. Sin llegar a ser unos sinvergüenzas, claro :)

Y a los propietarios de restaurantes, como no es contumbre dar la comida para llevar, no tendrán tupper, pero sí hay papel albal y otras soluciones. Faciliten que los clientes se puedan llevar lo que les sobra a casa y no lo tiren a la basura, por favor. Sobre todo, que no tiren la comida a la basura, cuando hay tanta gente que no tiene ni pan duro que llevarse a la boca.

Bomarzo
Del Maratón de los Cuentos y Blanca Calvo