Un zángano en el palmeral

TAPAS

Fruto en baya hueca, muy variable en forma y tamaño, según las castas, pero generalmente cónico, de punta obtusa, terso en la superficie, primeramente verde, después rojo o amarillo, y con multitud de semillas planas, circulares, amarillentas, sujetas en una expansión interior del pedúnculo y comestible de la planta herbácea anual, de la familia de las Solanáceas, con tallos ramosos de cuatro a seis decímetros de altura, hojas lanceoladas, enteras y lampiñas, flores blancas, pequeñas, axilares; boquerón curado en salmuera con parte de su sangre y fruto del olivo, perforados por un mondadientes de madera, y servidos como complemento alimenticio en platillo de bar por el consumo de cerveza o refresco…

O sea, una tapa. Porque ahora las tapas de toda la vida, el pincho de tortilla, por ejemplo, si carece de un nombre largo y suntuoso son menos tapas. No deja de ser tapa la tapa sin nombre, pero, sin el valor añadido de la modernidad y el glamur, es tapa que  no se vende. Y si no vende no hay tapa. Y si no hay tapa no hay noticia. ¿Por qué? Porque leo en GUADAQUÉ la noticia y, por lo tanto sé de la tapa. La tapa multiplicada por diez y con nombre. Para conocer, por obra y gracia del bocado y el vino, por ejemplo, aprovechando que se hinca el diente a algo rico, lo que es el centro histórico de Guadalajara… Bueno, de lo que queda, que no es mucho… Muestra de lo que digo es esto que se lee como inicio de la noticia a la que aludí: “Con una deliciosa tapa de pollo escabechado en cuna de endibias, acompañado por un tomate cherry relleno, comenzaba hoy en la taberna Porta Gayola la Ruta de la tapa por el Casco Histórico de Guadalajara. Juan Luis Pajares, presidente de la Federación Provincial de Turismo de Guadalajara, Isabel Nogueroles, concejal de Cultura e Ignacio Redondo, jefe comercial de Cajasol eran los encargados de abrir el apetito, junto con varios periodistas de los medios de comunicación”… Así pues, cosas del marketing porque hay que llevar a los bares a las gentes y persuadirles de la alegría de regresar trocando el humo por placeres del paladar. Comida sana, afecta a la dieta mediterránea y, con esos nombres propios de cualquier sortilegio mágico, ilusión de fantasía que se producirá mediante la ingesta de tales delicias. Porque, díganme, qué prefieren, ¿un bocadillo de atún y queso o  migajas de carne de teleósteo con sabanitas de cuajada de leche madurada, entre dos rebanadas de masa de harina de trigo al horno? Claro, es mucho más atractiva la segunda opción, pero, recuerden, como unas cosas llevan a las otras, precisamente por el añadido de palabras, sonidos y demás elementos del diseño, el precio de las delicatesen puede que ascienda al valor de lo que se pide por un menú. Por un menú del día en restaurante mediano, si quieren. Pero es lo que hay hoy. Un truco viejo pero un buen truco. Pregonar lo que ya existía como si fuera nuevo. Y lo parece, parece nuevo al ser revestido con una ralea de términos cuyo eco remite al misterio y la iniciación. Si uno ha de ser engañado que lo sea con cierta clase. Es lo que cabe demandarle a la publicidad todos los días: ingenio, buen humor y poesía.  Prestidigitación aunque el truco resida en la estimulación de nuestros más bajos instintos.

SOLOS CONTRA EL PELIGRO
MADEMOISELLE CHAMBON

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