Tauromaquia

Sánchez Vara y su irresoluble.., Ser o no Ser

Se cerró el ciclo torista del septiembre venteño con un festejo, que en principio parecía para gladiadores y que resultó con la agradable sorpresa de ciertas posibilidades para los que el bombo reservó su fortuna. Y esta, siempre esquiva con los humildes, permitió el lucimiento de quien se enfrentó a la adversidad con: decisión, valor, entrega y corazón, es decir TORERÍA para jugarse a dos cartas lo venidero para la temporada próxima.

El albaceteño Sergio Serrano lo dio todo y más con dos ejemplares de Saltillo y Aráuz de Robles que hubieran hecho la limpia del escalafón, por lo menos, hasta el puesto 43. Y tuvo la recompensa en el reconocimiento de la cátedra en su primero, un avieso cárdeno que iba a su bola y al que sometió por bajo con gallardía y estrujó sus escasos pases de dominio con gran dignidad. La espada, en su mal manejo, le libró de tocar pelo pero no de una vuelta sin disidencia alguna. En el siniestro sexto de Aráuz, un primor de malas intenciones y avisado hasta el desespero, estuvo al límite en su pelea y justificó con exceso el oro de su vestido.

Sánchez Vara volvió a Madrid después de su tarde con los pablorromeros de junio; y sin estar fino del todo, se puede decir que cumplió. Pero creo que pudo aprovechar mucho más la suerte que tuvo en el reparto ganadero. Su noble saltillo primero, al que enseñó a embestir de inicio de manera primorosa cerrada con media de coraje, le remató en el segundo tercio con un gran par de dentro afuera que dejó en segundo plano a los dos realizados al cuarteo de poder a poder sin reunión en el encuentro. El comienzo de faena con poderío dejó entrever las posibilidades de una faena corta pero entregada y ajustada en los lances con posibilidad de triunfo. Pero le faltó en el toreo fundamental el ajuste necesario que tuvo en los pases de salida de sus cortas series. Es el problema de este torero, del que no sabe o puede desprenderse, que le quita casi toda esencia a su labor, por muy entregada que esta sea. En su potable segundo más de lo mismo. El uso de la espada puso el broche oscuro en sus dos enemigos.

Javier Castaño, estuvo en Madrid sin acoplarse con dos toros que tuvieron sus cosas, que al menos, desde el tendido, no parecieron irresolubles. Fue superado en sus modos, maneras y en su buena voluntad, que es virtud de escaso reclamo para el triunfo.

Ficha del festejo: plaza de Las Ventas 22/9/2019. Un cuarto de entrada.
3 toros de Saltillo lidiados en 1º, 3º y 5º lugar de distinta condición y escaso juego.
3 toros de Aráuz de Robles, de aceptable juego los primeros y aviesas intenciones el 6º
Sánchez Vara: ovación y ovación.
Javier Castaño: silencio y silencio.
Sergio Serrano: Vuelta y aplausos.

Antes de imitar a Pamplona, salvemos Guadalajara.....
De incidencias y pregones