Tauromaquia

San Isidro 2019 o el surrealismo por montera...

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Y para mayor abundamiento un surrealismo de libro..; ese, se puede afirmar, ha sido el continente y el contenido del proceso de elaboración y concreción del ferial taurino isidril de este año de gracia 2019. Porque, si surrealista es el planteamiento de dejar al capricho de un bombo, la configuración de una cartelería sobre un tema eminentemente artístico y patrimonial de este país; pues ya me dirán como se califica lo del ponerse por montera el azar, para mediatizarlo y lograr o intentar lograr, lo que se buscaría por los medios mas racionales y tradicionales...

Querer superar la realidad, partiendo de la pasión por lo imaginario imposible, es entrar en un terreno hasta ahora exclusivo de los artistas, especialistas de la mente y filósofos hasta las trancas. Y no creo que semejantes dotaciones intelectuales sean inherentes a un bombo..; y a quien lo pretende manejar.

A quien suscribe, el gerente de la empresa que regenta la explotación de Las Ventas, Simón Casas, dentro de este ámbito, pues le cae bien y me parece simpático. Sobre todo por su hacer con formas dalinianas, que dejan claramente entrever una admiración por el genio de Figueras en la exposición de sus pretensiones; remarcadas con estudiada gestualidad y su énfasis en una oratoria, que si fuera bastante más pausada, creerías, cerrados los ojos, estar viendo, con barretina calada y bigotes a lo cornipaso, al único y gran Salvador del mundo taurino en sus surrealistas cosmos oníricos...

Y explicada la concepción y consumado el parto, la criatura se muestra tal cual era de previsible, es decir: surrealista. Se mire por donde se mire y se coja por donde se coja. Porque surrealista fue la composición de la lista de figuras taurinas del momento para sortear, en realidad, unas ganaderías que, salvo dos, eran el menú diario de los elegidos por esos ruedos patrios; y que muy a pesar de eso dejaron en la cuneta, a los de mayor cotización económica y popularidad para el público menos exigente.

Así que realizado el sorteo, ad hoc, solo queda repasar los carteles que se anuncian, que recogen el mayor surrealismo posible de combinaciones con el actual escalafón de profesionales y que clama a los cuatro vientos la imposibilidad de llevar a buen puerto, en la actualidad, un serial de tan solo 34 festejos seguidos...

Semejante entramado surrealista, basado para el reclamo del abono, en los dos únicos pilares del mismo, como son Enrique Ponce y Roca Rey; pues.., se ha avenido en ruina por causa de un toro de los Matillas, enemigos acérrimos del bombo. Lo que ya es una más que surrealista fatalidad, ante la consecuencia de la cogida del valenciano, con la rotura de una de sus rodillas.

La desesperada búsqueda de salvar el abono a través de un surrealista comunicado, al que solo le faltaba la firma del alguacilillo, en el que se aseveraba la posibilidad de la presencia de Ponce en el ferial isidril a pesar de todos los pesares..; afortunadamente se ha ido al garete pero tampoco es novedad en la historia del toreo. Así que aprovechando

la ocasión les recuerdo lo ocurrido con los carteles de la feria valenciana de julio de 1918, donde ya concertados: El Gallo, Gaona, Gallito, Saleri II y Camará se anunciaba con idéntica tipografía: “la probabilidad de que el diestro Juan Belmonte llegue a España oportunamente y tomará también parte en dichas cinco corridas, anunciándose el detalle de las mismas por medio de prospectos especiales…”; era el año sabático del trianero por América y la afición estaba desesperada por volver a verlo. En los toros, todo; pero todo.., ya está inventado.

El atractivo del poder ver al torero más llamativo del momento, como es Roca Rey, en la lidia de reses de Adolfo Martín que anda de capa caída de casta salvo pocas sorpresas agradables; queda diluido y de qué manera al reunirlo a dos toreros que no pueden hacer competencia con el peruano; ni en estilo, ni en modos, ni en maneras; y si me apuran ni en apretar al colega, no vaya a ser que...; o sea surrealismo taurino puro.

El desembarco de El Juli con todos los honores al abono por la sustitución de Ponce, haciendo un corte de mangas al bombo y a quien lo inventó; amortigua muy poco el escaso atractivo del larguísimo ferial que sin lugar a dudas se llevará por delante a no pocos abonados venteños desde que nacieron.

Por tanto la declamada como feria del no qué o del vaya ud a saber, que tanto gusta de crear a Simón Casas, se puede concretar en el interés de poder comprobar si las expectativas creadas por tres o cuatro toreros desde hace no más de dos años cuajan, para que nadie se pegue un tiro en la sien de su afición. Y esta posibilidad se atisba en no más de cinco o seis festejos. De los festejos con las llamadas figuras, ya bastantes amortizadas, poco se puede esperar salvo que alguno se encuentre consigo mismo, en la tarde concreta, en la hora justa, con el toro que se lo permita y sin excesos; la verdad...

 

De los toreros de sangre alcarreña que se podían ver en Madrid, pues decirles que solo Juan Ortega estará en el ferial; y lo hace de una manera discreta lo que confirma un trato inmerecido, si se analiza los méritos de otros anunciados sin el atractivo que tiene él ya reconocido por la auténtica afición de Madrid. Solo la buena colocación en las fechas de apertura del ciclo, le sitúa bien en caso de éxito y de ausencias de compañeros en otros carteles.

 

Resumiendo: un ferial de calor y plomo que no justifica el tratamiento que requiere La Tauromaquia actualmente, para que ésta deje de continuar con la ventilación asistida que ya le dura demasiado. El surrealismo que representa carteles más flojos que los que nos esperan y vemos por el verano madrileño, con el añadido de cinco tardes con el disfrute de rejoneadores en el ruedo, alguna de composición esperpéntica, nos hace mirar con interés a las novilladas anunciadas, con la única esperanza de que al menos salte una liebre o salga algún conejo de la chistera, para poder seguir viviendo...

DE LA FELICIDAD Y SU PRECIO
Violaciones invisibles