¡Qué no me gusta Jálogüin!

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Empieza un largo puente, el de Todos los Santos; en estos días se celebra la noche de los Fieles Difuntos y el día de Todos los Santos... por aquí, ya que los cristianos ortodoxos lo celebran en Pentecostés, cuando en Atienza están de Caballada. El día 2 en algunos lugares como México, se celebra la fiesta de los muertos donde el personal se va de merendola a los cementerios. Todo cosas de toda la vida y de tradición propia.

En la noche de difuntos, noche de ánimas, hay tradiciones ancestrales que ya cuentan con las mismas actividades que Halloween, como es la calabaza, en otras ocasiones son calaveras de ganado, y los intercambios de regalos. También están las contra fiestas "del mal". Los adoradores del señor del averno creen que éstas fechas son de las más propicias junto con los solsticios para que el mal, segundón de toda la vida, cobre protagonismo y de vez en cuando tenemos noticias de aquelarres... ojo, perfectamente distinguibles de esos otros de aire carnavalesco e inocente.

De todo este batiburrillo, más las tradiciones celtas irlandesas nace el Halloween actual: un evento comercial de magnitud mundial que ejerce de coctelera y lo deja todo hecho un empalagoso batido festivo, muy atractivo para los chavales pero muy peligroso para la tradición de cada lugar donde se importa.

Y digo yo, si ya tenemos nuestras tradiciones que son hasta más sanas, tienen nombres más bonitos y comprensibles (si al menos escribiesen Jálogüin),  ¿por qué tenemos que hacer lo que otros dicen?. Nos están vendiendo una comida rápida con Coca cola y nosotros tan felices.

¿Tanto cuesta celebrar igual, respetar lo nuestro y potenciarlo? ¡Qué no somos tan malos !... Qué esa leyenda se la han inventado ellos... Pero claro, esto es España y en nuestros genes está escrito que somos una mierda... con perdón pero también con exactitud

Pues yo me quedo con las noches de ánimas, las santas compañas, los aquelarres de sorgiñas (Sortginzes, en euskera) y cada peculiaridad, algunas veces milenaria de por aquí. ¿Qué trae nuevo una fiesta que ha vuelto irreconocible su propio origen, las fiestas de la cosecha en Irlanda?.

No estoy contra la celebración de quienes tienen esta cultura, pero sí contra la colonización, por exceso de estupidez propia, por arrancar nuestras raíces culturales.

Quizás si miramos en los arcones podemos acabar encontrando más diversión, más ilusión por lo propio y más nexo con la tierra dónde se vive, porque son de nuestros ancestros, que bailan o lloran cuando nosotros hacemos lo mismo en su noche, en su día...

No, no soy de Halloween; ni tan siquiera de "Jalogüin". Yo soy del Tenorio Mendocino y de cualquier cosa que se diga en castellano; puestos a aceptar nuevas tradiciones me quedo con nuestro paseo donjuanesco escuchando buen teatro por las calles de Guadalajara, que a la postre alimenta el espíritu, guarda respeto y recuerda que en España el ingenio es más sano y no copia nada a nadie.

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