Herreros y otros trastos viejos

Porque yo lo valgo

Veo a Isabel Pantoja saliendo ufana de la cárcel como si acabara de recibir el Nobel de la Paz. Un montón de personas, a las que no voy a descalificar porque el Papa dice que insultar está feo, aplaudiéndola y llamándola guapa, como si ser guapo eximiese de la capacidad de cometer delitos. E imagino que estaba pensando: “Porque yo lo valgo”.

 

Son personas como esas las que luego votan a imputados de todos los colores, porque eso de ser corrupto debe tener algo de vírico: es dedicarse un montón de años a la cosa pública y que te contagies todo uno y no hay vacuna de color ninguno que les libre. No voy a generalizar, que hay muchos políticos que llevan muchos años ocupando diversos puestos y no se han llevado a sus cuentas corrientes nada más que su sueldo, pero es que el número de infectados por el virus del caradurismo son tantos que una tiene ya el nivel de tolerancia bajísimo.

Y esas personas, las que llaman a la Pantoja “guapa”, parecen no darse cuenta de que ayudó a su pareja (ex alcalde) a blanquear dinero que robó a ciudadanos (como ellos). Pero claro, como canta y lleva gafas de sol y tiene un hijo que es DJ y una hija que es una caradura, perdón, quiero decir que se está buscando un hueco en televisión sin haberse preparado en la vida para hacer absolutamente nada de provecho, pues por todo eso, pues claro se merece que la aplaudan, a pesar de ser ladrona y eso.

Y no digo esto porque tenga especial inquina a la Pantoja, la verdad es que me parece que canta bien, pero eso no es óbice para que critique que no me parece de recibo que se aclame a una reclusa que no está ahí por error, sino porque se lo merece.

Bien distinto es el caso de un joven a quien varios agentes de policía confundieron con un caco, tras visionar el vídeo de un robo. Aunque varios expertos aseguraron en el juicio que el hombre que salía en el vídeo no era el juzgado, eso no impidió que los jueces lo consideraran culpable y lo condenaran a más de 9 años de prisión. 

Aunque el dato no ha trascendido, dudo mucho de que el caco se llevara más dinero del que ha blanqueado la Pantoja (recordemos que tiene que devolver casi un millón y medio de euros) y que solo la han condenado a dos años de cárcel (aproximadamente). Vuelvo al joven que sí fue a la cárcel siendo inocente. 

Como el sistema le despreció, su padre hizo todo lo que estaba en su mano para encontrar al verdadero culpable, lo consigue, lo presenta como recurso para exculpar a su vástago inocente y, después de mucho dinero y mucho pleitear y dos intentos de suicidio de un joven inocente en prisión, el Supremo dice: Pues parece que es inocente. Y  sentencia que salga de la cárcel.

Pero como la burocracia es como es, no solo no salió ipso facto, sino que le han indemnizado con una miseria. Siento verdadera vergüenza de un sistema judicial así. No sé quién o qué es el culpable de que algo así ocurra y, puestos a disculpar, puedo admitir que un fallo lo tiene el más pintado. Pero, ¿Por qué se tarda tanto en sacar de la cárcel a un inocente? ¿Por qué no se le indemniza adecuadamente? No lo entiendo.

Y no es la única cosa que últimamente no entiendo. Me tiene en la más absoluta de las perplejidades el hecho de que haya padres que no vacunen a sus hijos porque temen que las vacunas les van a perjudicar. Como si tener a un niño de 6 años en la UCI del Hospital fuera mejor que un poco de fiebre y dolor de brazo tras ponerse una mísera inyección.

Todo esto sin tener en cuenta que su decisión es egoísta ya que afecta a todos los ciudadanos, porque si están indefensos pueden adquirir y contagiar enfermedades, es que además demuestran una desinformación increíble. El 99,99% de los médicos recomienda las vacunas porque evitan cerca de 3 millones de muertes cada año. No lo dicen varios iluminados, lo dicen doctores.

¿Y qué es eso de que es mejor el proceso natural de la enfermedad? ¿En serio? ¿Es mejor contagiarse de polio y adquirir una minusvalía o contraer la rubeola estando embarazada y transmitir el virus al feto causándole tremendas consecuencias o incluso tener un aborto que vacunarse? ¿En serio? Y es que esos padres deben pensar: No vacuno a mi hijo porque yo lo valgo.

Estoy atónita. Leo noticias que no esperaba encontrarme en un periódico del siglo XXI en un país desarrollado con la población alfabetizada y con la mayor cantidad de información disponible por todos los medios en toda la Historia de la Humanidad. No puedo creer que, en nuestra sociedad, haya semejante nivel de desinformación. 

En serio, me deja ojiplática comprobar que cuanto más intentan informarnos, más nos empeñamos en ignorarlo. Y un ejemplo evidente es el aumento de casos de clamidia y otras enfermedades de transmisión sexual entre adolescentes que llevan recibiendo información sobre sexo y relaciones sexuales desde su más tierna infancia.

Increíble, pero cierto.

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