Aviso Gorra

Pobre de mí

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Tras 27 años haciendo la cobertura informativa de las Ferias y Fiestas de Guadalajara es normal que una entone el pobre de mí, con literalidad, cada vez que estas acaban, pues la saturación de contarles lo que han sido dos largas semanas de diversión se traduce en enorme cansancio, no solo por nuestro esfuerzo editorial, de un periódico diario impreso además de la información en directo en la web, sino porque los años no pasan en balde y el medio siglo tiene sus achaques.

Toca hacer balance y que cada uno cuente la Feria como le ha ido, mientras nosotros la contamos como la hemos visto, en plena resaca. La primera impresión es que estas Ferias han sido más frías de lo habitual, y no me refiero solo a la temperatura de ambiente, con dos días de lluvia en el inicio de la Semana Grande, que por primera vez mojaban una Ferias del equipo de Román.

Es lo que tiene cuando una capital de provincia se queda sin gran concierto el sábado de Ferias. La gripe de Malú, que debía ser contagiosa, pues también afectó a la mitad de las ganaderías anunciadas en los carteles taurinos e incluso a Paquirri, dejó una Guadalajara deambulante en el sábado noche de Ferias. Esto vino bien para hacer caja en los bares de San Roque y hasta en la calle Mayor, y para colapsar el recinto Ferial y las las peñas, en sus dos ubicaciones. Andaba bastante cojo el programa festivo para el fin de semana y fue la puntilla.

Que el alcalde de Guadalajara se sienta satisfecho con el resultado del incremento de las actividades diurnas tiene su argumento. Las cuatro ferias temáticas celebradas en la Plaza Mayor se lo han llevado de calle. Y hasta el Festitiriguada, con menos teatro y más hinchables, estuvo repleto. Estas actividades junto al Día de la Bicicleta, el del patín, los Gigantes y cabezudos, los encierros infantiles y el concurso de dibujo llenaba de sobra el programa infantil o diurno como lo lo llama el alcalde. También las actividades de peñas, aunque en algunas, a pesar de estar anunciadas en el programa oficial, limitaban la participación a sus propios peñistas, y eso no está nada bien. Y los pequeños disfrutaron sobre todo con las carrozas, cuya temática era sinónimo de éxito, y cuya factura era admirable, pero que tenían poca luz y menos sonido para lucirse al completo. ¡Qué envidian dan las carrozas de Azuqueca!

La multitud se echó a la calle con las carrozas, como lo hizo con la procesión de la Virgen de la Antigua, políticos incluidos tras la imagen, excepto los de Ahora Guadalajara, que sirivieron la polémica previa en Pleno municipal, cuestionando la conveniencia de que los políticos vayan en las procesiones como tal.

Para los más mayores el programa era más de lo mismo. Acertado fue el cambio de ubicación de las jotas a las cómodas butacas del Buero, en vez de a la insufribles gradas del Multiusos con su cacofonía incluida, que supuso todo un fiasco en otro de los actos programados, el Musical de Grease. El traslado del teatro a los Jardines del Infantado también fue un acierto, sin ese conflicto de tener que aguantar el jaleo de las peñas a media función. Y la verbena de jubilados también, al abrigo del merendero de San Roque, donde esa paella solidaria, a pesar del aplazamiento de martes a jueves por la lluvia, volvió a batir récord de comensales.

Pero para los más jóvenes, digamos esa franja de edad desde los 16 a los 30 años, el programa de fiestas estaba más que cojo. Más allá de las peñas, donde están 5.000 de estos jóvenes, el chupinazo, los encierros y los toros de fuego, nada había, excepto esos conciertos en el Ferial, donde salvo el Guadarock, con Despistaos y Callahan, o el EletroSound, tampoco la oferta era muy juvenil. Que el festival Gigante llene de música Guadalajara dos semanas antes de la Ferias, no es óbice para dejar mudas musicalmente hablando las fiestas. Solo dos conciertos grandes, Hombres G y Malú, ambos más familiares que juveniles y encima se suspende uno. Las verbenas son materia aparte, porque o están vacías o revientan al igual que le ocurre al recinto Ferial.

Y en el apartado taurino solo se puede presumir de buen balance de orejas que no de faenas y de unos encierros que finalmente si tuvieron su directo televisivo, a pesar de la desaparición de televisión Guadalajara, con el relevo de CMM, la nueva tele regional. Los bailes de ganaderías, las caídas del cartel de Paquirri y Andy Cartagena y la constancia de un ganado flojo bajo la sospecha de cuernos amañados que hasta van a ser investigados, pone más sombras que luces a una Feria Taurina que tiene más bombo que fondo.

Que se hayan registrado pocos incidentes y menos heridos en los encierros, es balance estadístico, que unas veces sale así y otras de la otra manera. Sí vale para el balance municipal que el funcionamiento de seguridad, con voluntarios incluidos, trabajó mucho y bien y el de limpieza, sin voluntarios y con factura, rápido y a fondo.

Decía el concejal de festejos, Armengol Engonga, que para que las Ferias salgan bien hay un gran trabajo detrás. Pues eso que hay que trabajar mucho, pero también con buen tino.

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