Un zángano en el palmeral

PLAZA NUEVA PARA UN DIOS CABREADO

Nunca le había visto el culo a un dios. Pero, en Gudalajara, se puede. Basta con localizar a la divinidad objeto de tales miramientos- Neptuno, dios de los mares y la lluvia- y disponer su casa en la ciudad de un modo distinto. Porque la versión escultórica de quien naciera tras la unión de Saturno y Ops, residía en un lugar necesitado de algo más que parches y tiritas.

 

Desde que Gonzalo Torrente Ballester nos explicó la verdadera función de los que fueran potestades en el Olimpo- mediante su obra EL HOSTAL DE LOS DIOSES AMABLES- sabemos que los dioses existen porque hay hombres y mujeres que creen en ellos. Tanto es así que, coincidiendo con una crisis de fe, Júpiter, Afrodita, Apolo y otros más, abandonaron sus lujos para hacer proselitismo a ras de suelo. Su propia supervivencia se jugaba entre mortales a partir de entonces. Y fruto de estos cuidados, admitieron ocupar sitios a la luz de todos para ser reconocidos, estimados y escapar al ocaso de sus días… De ahí que, desde el año 1969, quien recibió el nombre de Poseidón entre los griegos, tiene sitio en la plaza del Jardinillo, ahora con aspecto nuevo y abierta para propios y extraños, según se indica en GUADAQUÉ: “ Hay nuevo solado, nuevos bancos, nuevos árboles, una gran pérgola y la fuente de Neptuno, antes circular,  se ha convertido ahora en un pequeño riachuelo rectangular con cascada incluida. Desde el suelo y por la noche la plaza tendrá haces de luz como elemento ornamental”… Así pues, como quiera que el patrón de los caballos y los delfines, queda ahora esquinado y accesible por la espalda, sin tener que sobrepasar los límites del cauce actual, iniciativa forzosa anteriormente, cuando el artificio ornamental era un semicírculo, a quien casara con Anfitrite, se  le ve el culo. No pasa nada, pero se le ve el culo. A un dios. Y no es corriente. Vale que el padre de los Tritones evitó galas que en otras deidades son parte fundamental de su presencia, pero, en fin. Igual no es políticamente correcto descuidarse así cuando vivimos épocas de vacas flacas y conviene animar el cotarro económico. Bien podría lucir ternos de los mejores diseñadores españoles, castellano manchegos e incluso de la misma Guadalajara. Total, él va estar todo el día en ese mismo emplazamiento. Y, de paso, nos compensa un poco. Sobre todo a los visitantes japoneses que pasen por la ciudad. Mucho deben haber enfadado al dios los abusos que en otros tiempos sufriera: mutilado, desarmado, sucio, por culpa de los vándalos de la comunidad, seguramente conocidos y libres. Porque estas cosas se resuelven de un modo que da lugar a la intervención de otros “artistas” contentos de pagar un precio así a la hora de ofrecer una versión propia de la barbarie. Mucho a juzgar por la furia de las aguas en el país nipón. Es aquella una geografía moribunda que contrasta con la eterna apacibilidad del Mediterráneo, que desde el palmeral contemplo. No se le ve el culo a ninguna sirena porque el clima invita aún al abrigo, pero tampoco veremos la noria cuyo proyecto ganó un concurso- arquitectura destinada a la observación de las palmeras aunque ya se pueden ver aéreamente desde la torre de la basílica- puesto que las arcas municipales ilicitanas no dan para tales alegrías. Es lo que hay, o sea: que no hay nada.

MADEMOISELLE CHAMBON
LOS CHICOS ESTAN BIEN

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