Herreros y otros trastos viejos

Paria digital

Ahora que se está empezando a hablar de nueva exclusiones, además de la social, como la energética, por ejemplo, la banca está pensando en promover también la exclusión digital de aquellas personas que estén atravesando dificultades económicas. He leído este siniestro artículo http://www.publico.es/ciencias/amigos-facebook-decisivos-concederle-credito.html en el que Facebook da permiso a bancos de crédito para investigar el perfil de quiénes solicitan un crédito o hipoteca. ¿Están promoviendo que la gente en paro sean parias digitales?

 

Este acuerdo que, desde mi punto de vista, en España podría vulnerar la Ley de Protección de Datos, además promovería o promoverá de alguna forma la exclusión digital. ¿Por qué? Pues porque si alguien está realmente interesado en lograr un crédito o hipoteca y sabe que tiene entre sus contactos parados, gente con sueldos bajos, endeudados o con pocos recursos, se ve obligado a eliminarlos de su lista de contactos, no vaya a ser que se quede sin obtener lo que quiere.

Esto es el “dime con quién andas y te diré quién eres”, pero en versión perversísima: “Espío con quién te relacionas y te niego un crédito”.

Este nuevo acuerdo, desde mi punto de vista (insisto) ilegal, plantea una serie de preguntas éticas que podrían ser interesantes para los psicólogos del comportamiento, analizando el modo de actuar de las personas ante estas situaciones, pero que, desde una perspectiva moral, solo tiene un calificativo: deleznable.

¿Obligan a que los ciudadanos nos convirtamos en juez y parte de las finanzas de nuestros conocidos? ¿Que los espíen? ¿Que les pregunten por el estado de sus finanzas, inmiscuyéndose en la privacidad de las personas? Vamos, es como si pidieran a los interesados en lograr un crédito que se conviertan en sus topos, tristes esbirros fisgones de una panda de sociópatas sin escrúpulos. Y les llamo sociópatas porque no entiendo las medidas que toman para amargar la existencia del resto de mortales.

Primero, obligan a que paguemos sus desmanes con miles de millones de euros, ¿qué ha costado el “rescate” a la banca, más de 50.000 millones de euros?, y en agradecimiento, nos cobran dos euros más por sacar NUESTRO dinero de sus cajeros, nos cobran comisiones por guardarnos y gestionar NUESTRO dinero, por mandarnos una carta informándonos de qué han hecho con NUESTRO dinero y, en algunos bancos, hasta cobran por ingresar dinero en cuentas si no tenemos la propia en su entidad.

Son como ladrones de guante blanco: no te ponen una pistola en la cara ni te dicen el consabido clásico del oeste “la bolsa o la vida”, pero te dicen: “si quieres tener vida, dame tu bolsa”. Porque claro, el sueldo no te lo pagan en efectivo, sólo a través de transferencia bancaria (otra operación por la que hay que abonar un porcentaje dependiendo de la cantidad), la mayoría de los pagos tienes que domiciliarlos –en muchos casos, no tienes opción de pagar en la oficina en efectivo-, hay muchas compras que hay que hacerlas con tarjeta… Y díganme cómo podría sacar adelante su negocio cualquier autónomo o pyme sin una línea de crédito. Prácticamente, imposible.

Y el colmo, si gastas más de 2.000 euros, no se puede pagar en efectivo, según la última ley antifraude. Vamos, que te tienen cogido por semejante parte y te dan dos opciones: o eres un paria o agachas la cerviz. 

Y ya el colmo definitivo: que espíes y excluyas  de tu vida digital a quienes están endeudados o no ganan bastante o no les gusta al banco por vete a saber tú qué lamentable y retorcido motivo. Nos piden que excluyamos a conocidos, amigos, familiares, que los borremos de nuestro mapa social o no nos prestan dinero o no nos ayudan a comprar una casa, un coche o una lavadora ni a sacar adelante nuestro negocio.

¿Creen que me extralimito al denominarlos sociópatas?

¡No al trasvase!
Yo soy populista