Pie a tierra

OPTIMISTAS

Me molesta que me llamen pesimista. Es verdad que desde hace unos años me río menos, mis conversaciones derivan siempre hacia la crisis, me cabreo con facilidad y mi genio me hace a veces insoportable; lo reconozco. Pero eso no es pesimismo. Estoy “indignao”, “cabreao” y cuanto más miro a mi alrededor más me indigno y me cabreo: paro, desahucio, pobreza, EREs, reforma laboral, recortes… no son temas que animen mucho, por lo menos a los que yo considero “ciudadanos normales”.

Es verdad que veo a mi alrededor personas más optimistas que yo, pero creo que es falso optimismo: algunos se consideran optimistas porque no se enteran de nada; la escasez de información y la programación basura hacen que mucha gente viva en un mundo virtual, aislados de la realidad, como el tonto del pueblo de toda la vida, que parecía el más feliz en su ignorancia. No quiero ese optimismo, rechazo la ignorancia.

Otros son inocentes: cada mañana salen a la calle con su sonrisa bobalicona de ursulina y van repartiendo optimismo: “peor hemos estado antes”, “en África se mueren de hambre”, “lo importante es la salud”, “dios aprieta pero no ahoga”… ¡Hombre, claro! Siempre puede ser peor: tienes un accidente, destrozas el coche, pero a ti “no te ha pasado nada” o si te quedas en una silla de ruedas “podrías estar muerto” Vale, pero eso no es optimismo, sino crueldad: Buscar la felicidad a base de fijarse en otros que están peor es cruel.

Hay otros falsos optimistas que me cabrean más. Los que dicen “somos unos privilegiados, tenemos un trabajo, un sueldo”. Falso; tener un trabajo no es un privilegio, sino un derecho que millones de personas no tienen en este país. Ignorar esto, que no te afecte esto es malvado y egoísta, no optimismo.

Y aún hay otros peores, los adictos al gobierno, que intentan venderte como optimismo lo que hace unos meses ellos mismos presentaban como catastrófico. Estos son tendenciosos y malintencionados, nada de optimismo. Su optimismo consiste en quitar importancia a los problemas, eso es frivolidad; o  en devaluar la realidad u ocultarla y eso se llama engañar; nada de optimismo.

No tengo nada que ver con el optimismo de toda esta gente. Si ser optimista es esto, es verdad, no soy optimista.

Pero pesimista, tampoco.

Más cosas de la vida... supongo
Porque no hay quinto malo