En la trinchera

¡NI AGUA!

Me voy de vacaciones. Me voy contento porque Rajoy no ha conseguido la mayoría que necesita para gobernar. Mi opinión es que si la quiere, tendrá que ser la opción preferida por la mayoría de los electores. Si algo tenemos en común los más de dieciséis millones de votantes que no hemos apoyado al Partido Popular, es nuestro profundo rechazo a la corrupción, especialmente a la organizada, a la que sirve para financiar de forma irregular a una organización y de paso para enriquecer a quienes tienen que ejecutarla y ocultarla.

Por esa razón es imprescindible que las fuerzas políticas ajenas al Partido Popular no faciliten un gobierno de este, con o sin Mariano Rajoy como presidente. Las personas de derechas (o de centro, como les gusta llamarse a algunas de ellas) que han votado por opciones distintas al  PP no deben consentir que las fuerzas políticas a las que han votado, faciliten el acceso al Gobierno de un partido y un presidente que no se ha enterado o, lo que sería peor, ha consentido la montaña de corrupción que desborda al Partido Popular (hace unos días se conocía que el PP ha sido procesado por la "destrucción a conciencia" de los ordenadores de Bárcenas y ayer, que uno de los que pagaba las mordidas reconocía en sede judicial haberlo hecho). Pero allá ellos, yo voy a hablar del otro lado, del espacio comprendido entre lo que se ha venido a denominar como centro izquierda o socialdemocracia y la izquierda alternativa y desde aquí, sí que no se debe facilitar de ninguna de las maneras, ni por acción ni por omisión, el Gobierno del Partido Popular, con o sin Mariano Rajoy de Presidente.

¿Es que tenemos que facilitar un gobierno que sabemos que va a favorecer sin ningún complejo los intereses de los mercados, del capital, frente a los de la mayoría: la clase trabajadora y el pueblo? ¿Tenemos que facilitar un gobierno que va a precarizar más el empleo, de cuya calidad depende la resolución de la mayor parte de los problemas? ¿Tenemos que facilitar un gobierno que va a seguir provocando la inviabilidad de las pensiones para justificar un recorte brutal de las presentes y las futuras y su privatización? ¿Tenemos que facilitar un gobierno que va a seguir boicoteando la educación pública de calidad? ¿Tenemos que facilitar un gobierno que tiene como uno de sus objetivos el desmantelamiento de la Sanidad Pública de calidad? y así un sinfín de cuestiones. Considero que no, que ningún voto que ha ido al PSOE, a Unidos Podemos y al resto de confluencias, debe favorecer la investidura de Rajoy. Hacerlo es una traición de quienes quieren representar los intereses de esos trabajadores y clases populares que han visto en estas alternativas políticas un rayo de esperanza para resolver estas cuestiones de forma favorable a sus intereses y para luchar contra la corrupción.

La presión mediática está siendo muy fuerte por parte de quienes controlan los grandes grupos de comunicación de este país, que de forma sistemática y perfectamente organizada, están trasladando el mensaje de que unas terceras elecciones serían un fracaso, lo que no es cierto. Que no sería lo deseable, vale, pero de ahí a que sea un fracaso va un mundo. De la misma manera que era políticamente inviable que la izquierda votase el acuerdo trampa que el PSOE firmó con la otra derecha, con Ciudadanos, es inviable esta. Solo una minoría muy minoritaria de votantes de izquierdas están de acuerdo con dicha solución.

Los mismos que apelan hoy a "la responsabilidad" para que se facilite un gobierno de la derecha son los que apelaron a "la responsabilidad" para modificar el artículo 135 de la Constitución, para priorizar los pagos a la banca frente al desarrollo del Estado Social. Son los mismos que no tenían ningún inconveniente en destinar decenas de miles de millones de euros para rescatar a la banca y nos firmaban reformas laborales, recortes en pensiones, en salarios, en Sanidad, en Educación, en servicios sociales, en libertades etc. para financiar dicho rescate, sin ningún tipo de titubeo ni mala conciencia. Servían a los suyos.

No con mi voto, yo no quiero que mis representantes se abstengan para permitir que salga Rajoy que representa al PP de los recortes, al PP del autoritarismo, al de la ley mordaza, al que justifica el franquismo, al PP de la corrupción, en el que nadie sabe nada pero en el que muchos están pringados, no quiero que mis representantes apoyen a los que más genuinamente representan los intereses del capital, de esos que con el eufemismo de "los mercados", son los que en realidad mueven los hilos para montar gobiernos que defiendan sus intereses por encima de todo, incluso de las vidas de los trabajadores y trabajadoras y las clases populares. Lo que hay que hacer es explorar la viabilidad de un gobierno alternativo al del PP con un programa que revierta los recortes y ponga encima de la mesa como elemento esencial la creación de empleo estable y de calidad, aumento del salario mínimo interprofesional, la recuperación de todos los elementos del Estado Social que se han reseñado más arriba a los niveles anteriores a la crisis y la restitución de las libertades públicas gravemente limitadas por el Partido Popular.

Y no me vale con que se vaticine una debacle si no conseguimos tener un gobierno estable y vamos a terceras elecciones. En la debacle estamos ya, con mucha de nuestra gente pasándolas putas, sin tener casi ni para comer. No debe darnos miedo nada a estas alturas. Lucharemos hasta el final para derrotar políticamente a la derecha, nos dejaremos la piel en el empeño, pero no hay que acudir en su auxilio con la excusa de la gobernabilidad. Desde este lado tenemos que tenerlo claro. A la derecha, al PP, a Rajoy: ¡ni agua!

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