Aviso Gorra

Mucho más que olvido

No se trata de perder la noción del tiempo, de no acordarse de qué hemos desayunado, tras que puerta se encuentra el cuarto de baño, para qué sirve una cuchara o que el nombre del peine se quede en la punta de la lengua. 


Cuando el alzhéimer enmaraña las neuronas, hasta que las desvanece, nada ocurre de repente. Primero será el despiste, el no acordarse de qué ha comido, dónde ha dejado su cartera o cómo se llama el bolígrafo, pero luego irremediablemente perderá la noción de sí ha comido, no sabrá si esa cartera es suya, ni para que sirve el bolígrafo. Donde antes había conocimiento ahora hay confusión y angustia. No saben ni el cómo, ni el cuándo, ni el dónde, y se preguntan porqué y qué les está pasando, sin atreverse siquiera a pronunciarlo. 

Y la desmemoria cabalgará cada vez con trote más ligero, para pasar las páginas de sus vidas en sentido inverso. Borrará sus años de duro trabajo, el nombre de los suyos, el nacimiento de sus hijos, el día de su boda, aquel primer beso, la caricia de su madre… Todo lo que le ha hecho reír y llorar en este mundo, se irá evaporando de su existencia paulatinamente, inexorablemente.

Volarán sus años y volverán a ser niños inocentes y desvalidos, sin saber de dónde vienen, ni a dónde van… pero no tendrán esa energía de un niño, sino que serán como una vela consumida, en la que la llama titila, casi sin luz, y en la que ya no existe ni siquiera la cera que arde.

Y tú, que antes llenabas todos sus recuerdos, estarás ahí para poner el gesto, el estímulo, la emoción, la brújula, la paciencia, los sentidos, el aseo, el soliloquio cuando ya no llegue la conversación, sabiendo que te está olvidando, sin que en tu impotencia, puedas tu olvidar cómo era esa persona y cuánto tiempo llevas ya añorándola.

PD: En el Día Mundial del Alzhéimer a todos aquellos familiares y cuidadores que mantienen viva la llama y de manera muy especial para mi madre.

Sin caballo y sin azor
¡No al trasvase!