Aviso Gorra

Molina D’Or

Aunque estoy convencida de que la construcción de cinco centros de interpretación en el Alto Tajo, responde más a voluntades políticas que técnicas, no seré yo quien reniegue del Centro de Interpretación del Río Tajo, el recién inaugurado en Zaorejas, más que nada porque los vecinos de esa localidad, con la que confieso me une una relación familiar, me podrían correr a boinazos.

Pero ocurre, que  si por los alcaldes fuera, en cada pueblo habría un centro de interpretación, y se sembrarían estos museos artificiales de lo natural, como antes se sembraron los frontones, sin importar mucho si luego había chavales o no para jugar a la pelota.

Pero claro, ganan los alcaldes que tienen más fuerza, por número de habitantes, (porque es proporcional al número de votos), por siglas, o por ascendencia (en organigramas de poder).
Así, junto  a los centros de Corduente, y Orea, tenemos ya este de Zaorejas, y en breve el de Checa. El de Riba de Saelices, con ex alcalde respondón, tendrá que esperar. Claro que ese lo tenía que pagar el Ministerio de Medio Ambiente (¿recuerdan aquella reunión de los alcaldes del incendio en la Moncloa?), así que la Junta tiene excusa.

Los técnicos, me consta, habían recomendado tres centros, para las entradas naturales del Parque, pero para que se los lleve Cuenca, con su Serranía, bienvenidos sean a Guadalajara, aunque luego resulte que el Organismo Autónomo de Parques Naturales, no tenga dinero, no ya para el águila perdicera, sino ni siquiera para pagar la nómina.

Y esto de los centros de interpretación, no es sino una consecuencia más de lo que algunos han venido a llamar como Molina D’Or. Inversiones para la comarca de Molina hasta que el negro del incendio cambie a verde. Un parador, una autovía, dos docenas de carretas, una planta de biomasa, el mayor parque eólico, un centro de especialidades y un delegado de la Junta.

Sí, ya lo sé, que yo anuncié que iba a ser delegada, pero va a ser que no. Les aseguro que cuando pesqué el dato, la caña llevaba cebo,  pero se lo comió la trucha. Así que el tanto se lo apuntamos a la Nueva Alcarria, que cantó el nombre de Carlos Sanz, y va a serlo. No le arriendo yo la ganancia.

Pienso que está bien todas estas inversiones que se están haciendo en Molina, pues ya era hora de corregir el déficit histórico de esta comarca, pero ocurre que los alcaldes de la Sierra Norte llevan mucha razón cuando se quejan. Las comparativas siempre fueron odiosas, y también reveladoras, ¿o no trata de eso la estadística?

Ahora lo que Molina tiene que demostrar es que con todo este dinero, y con el que vendrá del nuevo programa de desarrollo, aprovecha la oportunidad para secarse las lágrimas y trabajar por el futuro.  Nunca corrieron mejores tiempos para Molina, y ahora incluso la crisis puede ser una ventaja. Eso, si fueran capaces de crear empleo y si las gentes de esos pueblos dejaran de pensar que pueden vender las viviendas a precio de costa. Así, si se podría repoblar la comarca, si es que es esto lo que interesa.

La conciencia verde
Mala edad, la de los 25

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