MIENTRAS EL CUERPO AGUANTE HABRÁ AVENTURAS

b2ap3_thumbnail_quique.jpg

Me van a perdonar ustedes pero estoy que reviento. Trece días de Enero y no he podido parar de llorar desde Reyes. Trece días y estoy hasta las narices de 2018. Apenas dos semanas en las que se nos ha ido la alegría y, lo que es peor, quienes la portaban, Javi hace unos días y ahora Quique Quiles...

Aunque yo nunca supe si realmente era Quilez y con el tiempo cambió, ese hombre feliz con gasolina y tinta de imprenta por sangre, con vitalidad inacabable que cada mañana en facebook se encargaba de repartir, se ha quedado para siempre haciendo barranquismo.

Hace unos meses Quique volvió a imprimirme un libro. Sí, porque el primero quise hacerlo en Gráficas Minaya, la imprenta familiar donde aprendió hasta el último detalle desde muy pequeño. Él me atendió la primera vez y me ayudó en todo lo que pudo, que no era poco pues casi nada sabía yo de publicaciones.

En septiembre me entregaba de nuevo los ejemplares impresos y lo hacía sin camiseta debido al calor del interminable verano y de la propia imprenta. Pude apreciar entonces las huellas de sus "aventuras" en forma de cicatrices, de muescas de vivencias en busca de adrenalina. En un flash me vino a la cabeza aquél "zumbao" de la Suzuki Katana subiendo la cuesta del matadero con todo el personal en las respectivas puertas del Puerto y del Money saludando su paso. El venía más tarde por su trabajo en la imprenta. Hablo de los 80. Y es que Jorge Mora y él estaban de moda con sus vespas de competición y su campeonatos de Vespinos - misiles de rueda estrecha los llamaba yo cuando hablaba de ellos en mis primeros programas de radio-

Pero no era sólo por eso. Quique Quiles caía bien a todo el mundo.

Por su adrenalínico carácter y su vitalidad muchos le conocíamos como Quique el loco. Un loco de esos que hacen lo que los demás sueñan, que no tenía imposibles... Que envidiabamos y admirábamos a partes iguales.

Se lo recordé y se echó a reir pese al agobio de terminar mi tirada y otra que tenía al lado. Él tambien recordaba el motivo de ese apodo y la intencionalidad que tenía. " La vida son buenos momentos, Chiqui. A veces la locura es no hacer ninguna", sentenció sonriendo

Podrá parecerles oportuno pero no tienen sentido inventos cuando se habla de corazón. Llevo muchos meses pensando que esas inyecciones de positivismo que Quique nos mostraba son de los poco salvable en los muros de facebook. Cada post demostraba la inmensa vitalidad y generosidad de este paisano con el que he convivido toda mi vida. Lecciones para seguir adelante.

Su vida era una aventura. Reía cuando al ver su cuerpo le dije " Quique, tu cuerpo es como tu imprenta, una AVENTURA GRÁFICA"... y sonriente señalando un espacio sin cicatrices contestó: " Mientras haya sitio y el cuerpo aguante habrá aventuras".

Hombre de palabra, hasta el final las ha tenido.

Con afecto, Jesús Ramón Valero Díez

El paraguas de Guadalajara en FITUR 2018
Mover el tablero