Aviso Gorra

Malos empresarios y sindicalistas malos

Dice la secretaria de Empleo de Comisiones Obreras, Lola Santillana, que el Ayuntamiento de Guadalajara va a meter 350.000 euros procedentes íntegramente de fondos propios que permitirán la realización de 111 contratos “en el bolsillo de los malos empresarios de Guadalajara para incentivar la contratación temporal de tres meses, que a los empresarios les sale gratis, y a cuya finalización las personas van a estar desprotegidas, porque no habrán generado el derecho a prestaciones por desempleo”.

 Y dice malos empresarios que no empresarios malos, que es lo mismo que decir que todos los empresarios son malos, porque ya se sabe que el adjetivo precede al sustantivo cuando expresa una cualidad que se piensa como propia del sustantivo.

Yo, por contra, prefiero decir sindicalistas malos, como adjetivo diferenciador, detrás del sustantivo, separándolo del resto del grupo a que pertenece.

Y lo prefiero porque creo en el sindicalismo, donde sin duda hay ovejas negras, y he sido afiliada precisamente al mismo sindicato en el que Lola Santillana ejerce su secretaria, durante muchos años, hasta que la crisis, y no creo que un empresario malo, me puso en la calle y no me quedó más remedio que hacerme trabajadora autónoma, especialidad de trabajador que el sindicato ya no consideraba como tal, así que tuve que darme de baja.

Digo todo esto porque me duele tener que rebatir una voz autorizada de Comisiones Obreras, cuando mayormente coincido con casi todo lo que exponen, pero no me queda más remedio que hacerlo por alusiones, pues yo soy uno de esos malos empresarios que se llevó en el bolsillo una de esas ayudas, de 3.100 euros, justo de la anterior convocatoria del Ayuntamiento, para contratar a un desempleado en situación de emergencia, que ha trabajado y muy bien, durante tres meses a mi lado, que no para mí.

Mira por donde, el periodista que contrato con esta ayuda, era un afectado por un ERE en un sindicato, porque los sindicalistas malos, como los empresarios malos, hacen ERES.

Y no, no me ha salido gratis, pues se trata de un licenciado, al que por ley no puedo pagar menos de 1.300 euros y como tal lo asumo, no solo porque me lo diga la Ley, sino porque me lo dice también mi conciencia. Después de tantos años como delegada sindical  tratando de defender un sueldo digno para los periodistas, esos 1.300 euros, aunque ahora me toque pagarlos en vez de cobrarlos, me siguen pareciendo muy poco. Si echa cálculos, estimada Lola, con los seguros sociales, la retenciones y el plan de riesgos que hay que asumir en cuanto contratas, la subvención no cubre ni la mitad, pero bien venida sea, porque sin ella, no hubiera podido.

A pesar de la enorme falta que me hacía, y del buen trabajo realizado por este trabajador “subvencionado”, no he podido mantenerlo más allá de tres meses como me hubiera gustado y de hecho me había planteado, porque no llegaba a cubrir la inversión, que es lo que creo que es la mano de obra, una inversión aunque se justifique como gasto.

Y aquí si le doy la razón, porque bien que me pesa, que no le queda derecho a subsidio después de estos tres meses trabajados con más de cuatro años en paro antes y creo que deberían trabajar por cambiar esa perspectiva. 

A mí también me parecen demasiado pocos esos 28 contratos en el Plan Extraordinario por el Empleo, por parte del Ayuntamiento de Guadalajara, a todas luces insuficientes para esos 6.581 parados de Guadalajara capital, pero creo que se pueden reivindicar con suficientes argumentos los 308 contrato que se hubieran podido llegar a ofrecer por el Ayuntamiento de Guadalajara, sin desechar estos otros 111 como “malignos”, cuando me consta que de la anterior convocatoria a empresas salieron 30 contratos indefinidos.

Un Ayuntamiento como el de Guadalajara, con sucesivos balances con superávit, y con capacidad para recortar de otras muchas partidas que no son tan prioritarias ni urgentes como el empleo, tendría que que haber llegado al tope, incluso con el argumento añadido de que paga el doble que la mayoría de los Ayuntamientos en este Plan. 

Estoy convencida que el Plan Extraordinario por el Empleo es un buen Plan, que va a permitir a más de 1.000 desempleados de toda la provincia trabajar durante seis meses incluso generar prestaciones. No creo que haya nada más urgente que esos más de 120.000 desempleados de la región sin ningún tipo de cobertura.

Pero creo, que es más un bien un Plan Social a través del Empleo, que no un Plan por el Empleo, pues ninguno de los contratados tiene posibilidad de prorrogar más allá de los seis meses.

Otra cuestión es que con este Plan se pague en muchos municipios 754 euros al mes, extra incluida, a titulaciones medias e incluso superiores, algo que no me parece digno, y no se si siquiera es legal, y que no he visto reclamar a los sindicatos.

Lo que no  va a generar este plan es un empleo en futuro, puesto que ninguno podrá ser prorrogado posteriormente por estos Ayuntamientos, que no es que sean malos, sino que tampoco les dejan contratar. Y aunque sea un plan Social a través del Empleo, más que un Plan de Empleo, sigue siendo Extraordinario,  ya que  la situación de emergencia de muchas familias va a ser atendida por unos meses, aún con sueldos por debajo de lo digno.

Las ayudas para los contratos en formación y en prácticas que también contempla este Plan Extraordinario por el Empleo, para las empresas, sin calificativos de buenas y malas, esas si pueden generar un empleo de futuro, pero a un parado de 50 años, titulado y con media vida trabajada, ni se le puede formar, ni contratar en prácticas, que era mi caso.

Se que habrá otras ayudas de la Junta para fomentar la contratación por parte de las empresas y a esas que llegarán también las aplaudo, y confío que unas y otras lleguen a los empresarios buenos, que generan empleo y que si creen en los derechos del trabajador y al mismo tiempo en lo público. Espero que los sindicalistas buenos se encarguen de que así sea, aunque me consta que los sindicatos también andan escasos de plantilla.

Porque apreciada Lola, si los empresarios son malos, así en genérico, en categórico y con el adjetivo por delante, más nos vale a usted y a mí cerrar el chiringuito y nos hacemos todos funcionarios, que eso es todo muy público y nada temporal. Tan indefinido como imposible. Se lo dice una trabajadora autónoma, a la que otros llaman empresaria.

 

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