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Los ejemplos de: Santander, Huesca y Valdemorillo

Se inicia la temporada de 2020 con la mala noticia de la ausencia de carteles en la localidad que siempre la abría en España; Aljalvir. Y esta ausencia, no es sino otra del cierre de tantas plazas que lenta pero inexorablemente van configurando una sangría en el almanaque, que rebaja las posibilidades de los toreros menos anunciados en las ferias y que se entregan en cuerpo y alma para el logro de un éxito cerca del Foro que tuviera eco en los despachos. Pero eso ya no parece interesar a los empresarios...

Duele más por esta tierra esa supresión, porque un torero como Sánchez Vara era asiduo de sus carteles y nos servía a los aficionados locales para mover las alas en busca de emociones después del letargo invernal. Desilusión que este año se compensa con el anuncio del medio checano Juan Ortega, el 8 de febrero, en la feria de Valdemorillo con una cartelería que este año organiza la recién creada empresa Espacios Nautalia 360 de Victor de la Serna y Garrido. O sea una parte de la empresa de Madrid.

Esta empresa de nueva creación parece tener en su punto de mira a plazas cercanas a Madrid que tengan cierta categoría y aforo, para el inicio de una aventura empresarial que les ilusiona. Consiguió la adjudicación de la feria de Valdemorillo, después de que el Ayuntamiento realizara en unos pocos meses el trámite de un nuevo pliego, una exposición pública y un plazo de presentación de ofertas con su adjudicación. O sea...

O sea que, para cambiar de empresa, solo es necesaria la voluntad política de querer hacer el cambio, estar libres de favoritismos, tener afición, personalidad y estar absuelto de todo pecado..; y así poner en marcha a la administración local que siempre funciona al mandato y ritmo de quien quiere hacer bien y pronto las cosas. O sea.., el alcalde.

Como han hecho en Santander..; donde teniendo como reto la feria taurina el próximo mes de julio, ni corto ni perezoso el consistorio ha dado la vuelta a la tortilla y cambia de arriba abajo la configuración del contrato, fijándolo en el interesante tema de adjudicación anual con un mínimo de canon y la obligación de ofertar unos carteles donde el mismo consistorio se reserva el cubrir una serie de puestos para dar cabida a profesionales que sean interesantes y así no tener que sufrir el sota, caballo y rey de unas figuras que no dan la talla o están más que vistos en Guadalajara. O sea...

O sea, como han hecho también en Huesca, que a seis meses vista de su feria de San Lorenzo y estando hasta ahí mismo, como estaban, de empresas de tres al cuarto con características de franquicias salmantinas, han realizado un nuevo pliego y nueva adjudicación para sortear lo que se dice, el burdo chantaje al que querían someter al Ayuntamiento con la amenaza de llevarlo a los tribunales y hacer peligrar la celebración de la feria de agosto.

A esa manera de actuar se le llama sencillamente querer trabajar por la Tauromaquia en tu ciudad con las obras, (que son amores), de una gestión rápida, legal y atractiva, dejando para la fanfarria las voluptuosas declaraciones capitalinas de gran apoyo a la misma y que no pasan de ser sencillamente eso.., ni tan siquiera buenas intenciones.

Vienen estas referencias a cuento de la vergonzante situación que padecemos en Guadalajara con el tejemaneje de justificaciones para no hacer las cosas prometidas hace tiempo y para dotar a la explotación del coso de un pliego de condiciones acorde con una mínima dignidad taurina, que no se alcanza con la actual empresa y que para mayor escarnio se encuentra sancionada en firme y a expensas de que la Delegación de La Junta se ponga manos a la obra para la apertura de un nuevo expediente. Que esa es otra...

Porque con fecha de 27/12/2019 adelantamos en nuestro artículo lo que se nos venía encima con el incumplimiento, por el alcalde, de lo prometido públicamente de elaborar rápidamente un nuevo pliego para la explotación del coso capitalino. Y decíamos así, sobre la tolerancia llamativa para con la empresa:

...Y este trato, digamos que preferente, nos lleva a la continuidad para el año 2020 de la misma empresa, alegándose, con total seguridad por el consistorio, la imposibilidad buscada de falta de tiempo para la mejor planificación de la temporada. Así de simple, oiga; así de simple...

Como era de esperar, porque ya teníamos noticia de lo que pasaría, en la Junta de Gobierno celebrada por el Ayuntamiento con fecha de 30/12/2019, es decir a solo tres días de lo que anunciamos, entre otros acuerdos se toma el siguiente a la vista de la solicitud de prórroga por el representante de la empresa:

Prorrogar el contrato suscrito con la empresa Coso de Las Cruces Unión Temporal de Empresas Ley 18/1982, para la prestación del servicio de espectáculos taurinos, organización de encierros y suelta de vaquillas en la Plaza de Toros de Guadalajara hasta el 30 de septiembre de 2020.

¡¡No hay quién dé más..!!; no hay quién dé más porque, en el acuerdo tomado, ni tan siquiera se hace referencia a condicionante alguno como causa administrativa suficiente para su concesión. Con lo que se da por supuesto que es debido a los méritos contraídos por la UTE durante su gestión. Quedando claro que entre estos se encuentra los graves correspondientes a la sanción impuesta por La Junta por impedir la labor de veterinarios y delegado gubernativo en la toma de muestras para comprobación de varios afeitados en la feria de 2018. Amén de considerar los diferentes ocurridos por incumplimiento del contrato vigente ya más que denunciados por el PSOE en la anterior corporación.

Y siendo esto ya digno de escándalo administrativo, nada nos sorprendería que, como se rumorea, tengamos que ver que el festejo del mes abril se traslade al 31 de mayo por celebrarse el día de La Comunidad en Guadalajara, aprovechando pues eso.., que paga La Junta de Comunidades. Y como nos dicen que pertenecemos a la tierra del Quijote, pues..: cosas veredes Sancho amigo. Y no sigo más con lo dejado por escrito para la eternidad por D. Alonso Quijano; porque algunos acabarían en mazmorras...

“Gallito” y el centenario de una herencia dilapida...
Un 2019 taurino, local; como mínimo.., para olvida...