Herreros y otros trastos viejos

La rémora de ser mujer

Puede parecer que el título de este artículo de opinión es un llanto, una queja. No obstante, lo que afirmo es una realidad. Y lo es desde muchos puntos de vista. A pesar de que hay discriminación positiva en algunos ámbitos, lo cierto es que cualquier mujer siempre está en desventaja cuando se la compara con un hombre, incluso cuando quien lo hace es otra mujer.

 

¿Se han dado cuenta del machismo que esconde una afirmación del tipo: puedo hacer esto como cualquier hombre? Es muy machista, sobre todo, por el concepto que implica: un hombre (cualquiera) hace las cosas (cualquiera) mejor que una mujer (cualquiera). A bote pronto, podría decir varias cosas que cualquier mujer hace mucho mejor que un hombre.

Sin embargo, no he escuchado jamás decir a un hombre: puedo hacer esto igual de bien que una mujer. ¿Por qué? Porque en el subconsciente colectivo hemos interiorizado la idea de que la mujer, por un motivo u otro, es “peor” y tiene que estar demostrando toda su vida que es “mejor” en todos los ámbitos.

Parece ser que lo único que un hombre está dispuesto a reconocer que no hace bien es cualquiera de las tareas domésticas, lo cual debería sonrojarles, ya que, son tan tan fáciles que hasta las mujeres las sabes hacer (léanlo con ironía, por favor).

Y por si no fuera suficiente tener que estar pasándose toda la vida demostrando que se puede ser una magnífica trabajadora, una jefa justa, una ama de casa modelo, una madre coraje, una mujer para todo… resulta que, cuando llegamos a la vejez, tenemos que demostrar que somos las que mejor gestionamos nuestra mísera pensión.

En España, en 2012, la pensión media fue 858 euros al mes. Esta cifra sale de sumar la media que cobran los hombres 1.067 euros y la que cobran las mujeres 659 euros. Casi 400 euros de diferencia cada mes. Y habrá quien diga que es que esas mujeres no cotizaron.

Sí lo hicieron. Mientras ellas estaban en sus casas ahorrando dinero al Estado: inversiones en guarderías, inversiones en residencias de ancianos, bajas de paternidad, días libres para llevar al menor o al abuelo al médico. ¿Saben cuánto ahorro suponía eso para el Estado? Si no saben, miren lo que se va a gastar este año en plazas concertadas en residencias de ancianos.

Esas son algunas de las aportaciones que estas mujeres han hecho al erario público y su recompensa es recibir menos que los hombres, porque claro, cuando una mujer llega a los 65 años no necesita ni comer lo mismo que un hombre, ni gastarse lo mismo en medicamentos ni en higiene personal ni en agua, teléfono, gas, etc. Todo el mundo sabe que a las mujeres todo eso nos cuesta MUCHO más barato.

Pero es que las diferencias enojosas no se quedan ahí. Los hombres que se prejubilan, vienen cobrando una media de 1.284 euros, mientras que las mujeres solo llegan a 847 euros. Y las pobres féminas que han tenido la osadía que llegar a cumplir más de 70 años, tienen que sobrevivir con 675 euros, mientras que los hombres de esa misma edad cobran 1.144 euros.

Y me dirán, bueno, una mujer que haya cotizado no lo tendrá tan mal. Error. Si a esa buena mujer se le ha ocurrido tener hijos con su pareja, tomarse los cuatro meses de baja por maternidad o incluso pedir una excedencia para criarlos. Se encontrará al final de su vida laboral con que no ha cotizado suficiente y, por tanto, puede incluso no cobrar lo que le corresponde.

A las mujeres, se nos discrimina a la hora de dar determinados trabajos porque o tenemos o podemos tener hijos, como si no fuera necesaria la colaboración de un hombre para traer un hijo al mundo. Se nos condena por criarlos.

Y si no tenemos hijos, no los criamos y trabajamos los mismos días que un hombre a lo largo de la vida laboral, seguiremos cobrando menos pensión porque nuestro sueldo y, en consonancia nuestra aportación a la hucha pública, ha sido menor que la de nuestros compañeros hombres.

Me sorprende bastante que digan que apoyan la familia, cuando condenan a uno de sus miembros. Me sorprende que gasten miles de millones en políticas de igualdad y no empleen ese dinero en igualar unas injustas pensiones. Me sorprende que digan que “hay mucho por hacer”, cuando subir las pensiones o bajarlas de forma equitativa a mí no me lo parece

Y habrá quien me diga: bueno, es que ahora estamos en crisis. Ya, lo he oído por ahí. Pero parece que la crisis no es igual para todos. Si un autónomo se arruina; Hacienda, la Seguridad Social y todos los organismos que cobran para el Estado, le van a quitar hasta la vida si pueden. Ahora bien, si un banco se arruina, todos ponemos dinero para que se recupere.

Si unas autopistas quiebran, todos aportamos al monto para que no se hundan. Si un aeropuerto no sirve para lo que se construyó, pues todos ayudamos con nuestros impuestos para que no quiebre.

Para eso, sí hay dinero. Para ayudar a empresarios locos y caraduras, que no se han empobrecido, a quienes se les perdonan deudas millonarias con la Seguridad Social y Hacienda, para eso sí hay dinero.

Amigo, otra cosa es que una viuda que cobra 500 euros justos o menos, pueda tener una pensión que llegue a los 800 ó 900 euros (fíjense que ni me acerco a la media que cobraría un viudo). Y dirán es que son muchas viudas. Sí, también son muchos los 60.000 millones de euros que se ha dado a la banca y los otros miles que se está pensando en dar a las autopistas.

Que cuando decimos tanta cifra nos perdemos. Pero comparen: si para pagar una hipoteca de 120.000 euros pedimos 20 años, cuántos años tendríamos que trabajar para devolver un crédito de 60.000 MILLONES. Los bancos han hecho esa cuenta rápido: CERO.

Y mientras tanto, esos panganados del FMI diciendo que hay que seguir recortando salarios y gastos sociales. ¿Saben cómo se ahorraría un montón? Disolviendo el FMI, total, para decir lo mismo que ya dicen otros igual de panganados que ellos.

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