Tauromaquia

Juan Ortega; y su toreo en luna llena...

Juan Ortega interpretando su personal

Los biógrafos de Juan Belmonte destacan, cuando éste era un tapia; que algunas noches de luna llena se escapaba junto con su cuadrilla de maletillas a los cercados próximos al Betis, para poder imbuirse de su entusiasmo por llegar a ser algo en Tauromaquia. Lo hacía, según dicen, para lograr saber si él era capaz de ayudar a sacar a su familia de sus evidentes apuros; o para si, de verdad, además, lograr disipar las dudas del camino de su vida. Y en el clímax de ese logro, dicen..; que Juan, toreaba desnudo de cuerpo y alma.

Me vino esto a la memoria cuando ayer al acabar el festejo, de regreso a casa, para sin solución de continuidad asociarlo a lo presenciado unas horas antes, en la plaza de Las Ventas gracias al milagroso toreo de Juan Ortega...

¿Por qué, para qué, para quién?.., se vació de sus más íntimos sentimientos Juan Ortega toreando en Las Ventas un 15 de agosto de 2019 de luna llena..; esas eran las preguntas que dan razón a esta crónica. Y la respuesta fue pronta: para él, sólo para él..; para superar sus dudas, sus incomprensibles esperas fuera de los ruedos..; para superar todo lo que subyace de intereses en este submundo de los taurinos; para revestirse de un valor impermeable al desaliento; para seguir viviendo de su fe en el logro de alcanzar la gloria; y por eso volvió, cual cita anual, con fecha fija, a su peregrinación religiosa, a Las Ventas de Madrid otro 15 de agosto...

Fue en su primer toro, Nómada, de una corrida sin raza, ni bravura, ni casta, ni nada de nada de la ganadería de Martín Lorca que llevaba el camino derecho a corrales y que salvaron entre todos para ver si con lo poco que se adivinaba sonaba la flauta..; y resultó que el animal se animó en un tercio de varas y en banderillas y comenzó su particular travesía del desierto para cumplir como toro de lidia y que hasta ese momento no había con suficiencia demostrado. Y claro.., para que suene bien la flauta, en Tauromaquia, se necesita alguien que la toque con sabiduría, templanza, sentimiento y pasión; sobre todo pasión.

Y ahí Juan Ortega se desnudó en cuerpo y alma... y toreó para , de tal manera, que todos lo sentimos y disfrutamos como un concierto de 31 notas que, salvo dos, tuvieron la suficiente ligazón y armonía para crear un adagio como pieza completa, para que quedara constancia que efectivamente, él va por el buen camino de realizar sus sueños. Sueños, que no se pueden volver a estropear a la hora de la verdad con el acero y de tal semejante manera; sobre todo cuando buscas y logras torear en el firmamento ante la apasionada mirada de 6000 estrellas…

El resto del festejo tuvo, para resaltar, la suficiencia de un Robleño, técnico, dominador y suficiente con notable manejo de la espada en su primero; Igual que Ritter que tuvo como imposibles a sus dos enemigos. Ortega, en el último, hizo lo que había que hacer para despachar a un morucho de aviesa condición...

Ficha de festejo: Plaza de Las Ventas. 15/8/2019. Un cuarto de Plaza

Toros de Martín Lorca (4), 1º de Escribano Martín y 5º sobrero de Osborne: todos sin mínima casta, ni raza...

Fernando Robleño: estocada; palmas. Media y una entera, aviso; silencio. Sebastián Ritter: estocada; silencio. 4 pinchazos, media y descabello, aviso.

Juan Ortega: atravesada y tendida,7 descabellos, aviso; palmas. 2pinchazos y entera; silencio

SOBRE TODO, EN AGOSTO
Debut taurino del alcalde, yéndose a portagayola.....