Herreros y otros trastos viejos

¿Qué ha pasado?

Parece una tontería, pero la verdad es que las cosas han cambiado mucho en los últimos 4 meses y medio. Cuando estás metida en la vorágine del día a día ni apercibes la rapidez con que todo evoluciona. Pero cuando estás obligada a bajarte del mundo, aunque sea por un breve periodo de tiempo, al volver a subirte, sientes un poco de mareo, a veces, con sensación de náusea y, en tu interior, agradeces el haber tomado perspectiva.


En lo poquito que llevamos de año, los periodistas de Guadalajara hemos tenido que decir adiós a varios medios y un montón de compañeros. Unos se fueron tras la crónica de una muerte anunciada (plagiando a García Márquez, por favor, no me denuncien), otros se han ido sin hacer ruido y, por lo que me han contado, queda poco para una nueva ronda de adioses. Una pena.

Y lo peor es que no es fácil identificar a un único responsable, porque, por mucho que se quejen los miembros de la farándula, sobre todo, el teatro; si hay algún “arte” que está siempre con medio pie en la tumba es el periodismo. ¿Por qué me atrevo a llamarlo arte? Porque hay que ser muy artista para conseguir escribir un montón de cosas en tiempo récord sin cometer muchas faltas.

Porque hay que ser un artista para dedicarte a una profesión en la que sabes tu hora de entrada, pero no la de salida; donde no se cobran horas extras; donde siempre estás en el punto de mira y dónde nunca jamás escribes algo que alguien no esté dispuesto a criticar (casi siempre, para mal).

Y en estos últimos cuatro meses, por lo visto, han pasado más cosas. Como que la campaña electoral ha comenzado. Las espadas, a finales de 2010, estaban medio altas, pero ahora, ya están en posición de ataque y soltando “touchés” a diestro y siniestro. Que si tú me dices, que si yo te digo, todos a vueltas con el empleo. Y yo me pregunto: ¿Cuánto tardarán en subirse los sueldos una vez consigan formar gobierno?

Mientras estaba fuera del mundo, he podido ver las cosas desde una perspectiva diferente a la del periodista, porque a medida que pasa el tiempo, sobre todo, cuando tienes una carga de trabajo interesante, pierdes el norte opinativo y crees que la “opinión general” es la de aquellos que te rodean. Esos que se dedican a lo mismo que tú y se mueven en un ambiente muy parecido al tuyo.

Pues no. La verdad es que a la mayoría de la gente le interesa la boda de Kate (Catalina tras decir “I do”, cosas que pasan aquí, lo de traducir el nombre de determinadas personas), Bob Esponja y el fútbol. ¡Ah! Y Nadal y Fernando Alonso. Hay un alto porcentaje que no sabe el nombre de los políticos más cercanos a ellos (concejales, presidenta de Diputación, y de los diputados provinciales ya ni hablamos). Preocupa la salud, lo mal que está la seguridad social y lo largas que son las listas de espera.

Sus temas de conversación son variopintos, pero pocas veces sobre política, donde es bastante unánime la opinión de lo necesario que es que Zapatero se vaya. Y aquí estamos, de campaña electoral, gastando miles de euros en 15 días. ¿Para qué? Una pregunta que plantearía a mis coleguitas de las mañanas de los últimos dos meses (casi) y seguro que me darían respuestas bastante irónicas, con las que me troncharía de la risa.

En fin, que he vuelto al blog. Que este post de regreso sirva para ir cogiendo forma, que esto también requiere su entrenamiento.

Y que Dios reparta talento al electorado y honradez y buena cabeza a los candidatos, mucho de esto último, porque como sigan sus cerebros de vacaciones, lo llevamos claro.

DE AMIGUETES Y POLÍTICA POSTIZA
BRUTALIZACIÓN GENERAL

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