Herreros y otros trastos viejos

¿Qué es mejor?

Hace poco, una amiga ha estado en Italia y me comentaba, a su vuelta, la terrible impresión que le ha causado, porque la gente lo está pasando muy mal a causa de la crisis. Las empresas italianas, para ahorrarse despidos, han bajado el sueldo a todo el mundo, de forma que, ahora, un directivo medio de cualquier multinacional cobra más o menos lo mismo que un jefe con un par de empleados a su cargo en cualquier empresa media española.


Como su poder adquisitivo ha bajado tan considerablemente, no salen ni van de vacaciones ni gastan ni nada de nada. Andan desesperados buscando trabajos alternativos con los que poder conseguir algo más de dinero. Me comentaba que le dio entre pena y cargo de conciencia, porque los italianos la miraban con cierta envidia.

A mí, los italianos no me dan pena. No es que tenga el corazón de piedra, me explico. ¿Qué es mejor que te reduzcan el sueldo y seguir trabajando o perder tu trabajo y cobrar menos dinero del que ganabas durante unos meses y luego quedarse con una mano delante y otra detrás?

En España, ante la crisis, nuestras empresas han apostado por el despido como medio de ahorrar costes, pero con menos gente, el trabajo no puede salir igual, por lo tanto, se resiente la producción y los beneficios siguen cayendo.

Ergo, la solución no parece estar en los despidos masivos. La respuesta podría ser la bajada de salarios. Pero los sindicatos españoles no están dispuestos a eso. Así que, la opción sigue siendo el despido. De esta forma, una persona (en este caso más de cuatro millones) pierde su empleo y, además, cobran menos de lo que ganaban, puesto que la subvención del paro no cubre el 100% del salario.

En definitiva, la consecuencia de no negociar para una bajada de salarios y conservar los puestos de trabajo (algo que muchos empresarios ni se han planteado, han optado por la solución más drástica, sin proponer nada: ERE sobre ERE) es la siguiente: obtienes menos a fin de mes, durante un tiempo limitado y, además, no tienes puesto de trabajo.

Los italianos ganan menos, sí, pero trabajan. Seguramente, piensan que la perspectiva española es mejor, precisamente, porque en su mayoría desconocen lo que es estar sin trabajo. La angustia, pesadumbre y frustración que causa no sentirse útil para la sociedad y, lo que es peor, la certeza de que después de unos meses, si no se encuentra un trabajo, la situación económica va a empezar a ponerse dramática.

De hecho, me comentaba esta misma persona que algunos que conoce que están en paro tienen ataques de ansiedad, depresión y otras enfermedades psicológicas. ¿Por qué? Porque no tienen trabajo.

Es verdad que hay que trabajar para vivir y no al contrario, pero la primera parte de ese aserto es trabajar PARA vivir, lo primero es, en cierto modo, causa de lo segundo. Raphael lo cantaba: El trabajo nace con la persona
va grabado sobre su piel
y ya siempre le acompaña
como el amigo más fiel.

Es verdad que también entonaba:
Arrastrar la dura cadena
trabajar sin tregua y sin fin
es lo mismo que una condena
que ninguno puede eludir.

Y mi pregunta es: ¿Qué es mejor: trabajar, quejarse, pero sentirse útil y ser capaz de cubrir tus propios gastos o no trabajar, cobrar durante un breve tiempo un subsidio y sentirse frustrado e inútil

Rosa Aguilar y la fácil división
EXIT THROUGH THE GIFT SHOP

Related Posts