Herreros y otros trastos viejos

Hasta siempre, Arcipreste

No recuerdo ningún año de mi vida sin el Certamen Nacional de Teatro Arcipreste de Hita de Guadalajara. De hecho, creo que mi afición por este arte no habría surgido sin él y las obras que programaba cada primavera. No recuerdo cada función ni siquiera tengo memoria de clara de cada escenario, pero sí tengo en el fondo del corazón la sensación de que se va una parte de mi experiencia vital con la desaparición del Certamen.

Recuerdo que fue una amiga quien me habló por primera vez del Arcipreste y me pidió que la acompañara. Yo debía tener unos 14 ó 15 años y el único teatro al que había ido era a las obras que nos "obligaban" en el colegio. Creo que fui porque no tenía nada mejor que hacer. Sin embargo, me enamoró lo que vi y me convertí en una fiel del Certamen.

También, viene a mi memoria la primera vez que fuera de Guadalajara lo mencioné y la buena fama que tenía. La gente había oído hablar de él y, no sólo eso, sino que el Arcipreste era considerado uno de los certámenes nacionales más prestigiosos. Si te elegían para representar tu obra en el Arcipreste de Hita tenías un plus, si además conseguías ganar, eso aseguraba que tu reconocimiento iba en ascenso.

Por las tablas de los escenarios alcarreños han pasado todo tipo de obras. Recuerdo haber visto muchas revisiones de clásicos, tanto del teatro español, como la tragedia griega o las famosas obras shakesperianas. La primera vez que vi "El sueño de una noche de verano" fue gracias al Certamen, pero no fue el único clásico que disfrutamos gracias a esta programación. Además, también había teatro actual, propuestas valientes, significativas y diferentes.

Todas las cosas tienen un inicio, un desarrollo y un final. Habría preferido que el Arcipreste de Hita hubiera prolongado su fin un poquito más, sobre todo, porque el año pasado me lo pasé francamente bien en las obras a las que acudí. Pero bueno, la vida es así. La Agrupación Teatral Alcarreña, ATA, ha hecho un magnífico trabajo durante más de tres décadas sacando esto adelante.

Me consta que ha sido mucho trabajo, porque aunque no se ve el trabajo que hay por detrás de la organización de un Certamen como éste, es un esfuerzo titánico. Recibir todas las obras, leerlas, valorarlas, elegirlas, buscar patrocinios, organizar todo, preocuparse de que las compañías tuvieran todo lo que necesitaban, que todo saliera bien, tratar de buscar nuevas fórmulas para atraer al público... y tantas y tantas otras cosas.

Desde estas líneas, quiero que quede patente mi reconocimiento y agradecimiento a los integrantes de ATA por ese trabajo callado y duro a lo largo de todos estos años. A los que conozco, se lo diré en persona; a todos los demás, quiero de verdad agradeceos el que hayáis luchado por traer teatro de calidad en una época en que no era fácil ver teatro en Guadalajara.

Gracias. 

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