Un zángano en el palmeral

FERPECTAMENTE

Vivo desde hace algún tiempo lejos de la Sierra y de la Campiña, a horas de Molina de Aragón, del Alto Tajo, de la Alcarria, pensando en Atienza, en Siguenza, en Brihuega, en Trillo, fiel al pulso de Azuqueca y siempre pendiente del Cardenal Cisneros, centinela del Palacio del Infantado, cita anual para mí, a mediados de Junio, cuando se pregona el Mar-ratón de los Cuentos mediante el ejercicio de sí mismo.

Oteo el Mediterráneo desde el Palmeral en pugna permanente contra mi "archienemigo"- no, no son ni Mariano "no" Rajoy ni Rodríguez "ceja- pe" - el bicho maligno que se come las palmeras: el picudo rojo. Y, puesto que las tecnologías permiten estas cosas, feliz de haber aceptado la proposición- "ferpectamente" cabal y ponderada- que he recibido de parte de la directora de GUADAQUE, aprovecho para compartir mis observaciones y saludo a los lectores de todo el universo guadalajareño. Me complace aparecer en compañía de plumas tan selectas como las que vienen ofreciendo sus pareceres por estos pagos y se verá que no soy el bicho por el que podría tenérseme. Es verdad que los zánganos tenemos mala prensa. Porque somos rechonchos y la reina del enjambre nos favorece- oiga que no va con segundas- se dice, se comenta, se nos tacha de vagos, de inútiles, de vividores... En fin. Una "panoplia" de descalificaciones que, por ahora, no me obligan a acudir a las televisiones contando las miserias de una vida en permanente discordia: que si las obreras por aquí, que si no cumples te vas... Como para escribir un libro. Porque, conforme a las reglas sociales de esta edad, llegar a cadáver sin lograr al menos un título a la venta en librerías y grandes almacenes, es casi haber vivido en vano. La industria moderna para quienes ascienden de la nada y, alcanzando la verticalidad del "famoseo", rentabilizan el humo y hacen caja mediante el relato de chismes ciertos o inventados, consiste en hacer la carrera por las teles y, antes o después de pasar por la cárcel, ofrecer a las editoriales una exclusiva del calibre de: "EL ZÁNGANO: MIEL SOBRE HOJUELAS"... Así que, tras endulzarme la existencia durante todos los años en los que respiré contento los aires de Guadalajara, voy de dátil en dátil igual de alegre por el mar y sus espejos. Pondré voz, negro sobre blanco, a mi tiempo libre y celebraremos lo que se presente. Con Dios. He dicho.

SARPULLIDO DE CIUDADES
Inocente

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