Herreros y otros trastos viejos

Esperando al Mundial de Sudáfrica

Sé que comenzar con una perogrullada no es una buena idea, pero para una futbolera empedernida reconocer que hay vida más allá del fútbol no es fácil. Sin embargo, en este impase hasta que empiece el Mundial de Sudáfrica, podemos abrir la mente y darnos cuenta de que existe vida deportiva fuera del planeta fútbol. ¿O no?

Hacía mucho tiempo que no sentía tanta angustia y tantos nervios en un partido como los que sufrí el domingo por la mañana. El sábado por la tarde, a pesar de que los últimos minutos, me parecía intuir las orejas al lobo, no fue nada comparado con el domingo. Creo que, igual que decía el presi del Rayet BM Guadalajara (durante la recepción que les ha ofrecido la Diputación) si no me ha dado un infarto con esto, puedo estar tranquila, que de eso no me muero, de momento.

Como decía, el partido que jugaron Rayet BM Guadalajara y PRASA Pozoblanco tuvo emoción desde el minuto uno hasta el no sé cuántos, 60 de encuentro, 10 de prórroga y resto en penaltis. Desde las doce y media hasta las tres preñaditas de la tarde no pudimos alegrarnos de que el balonmano de Guadalajara volvía a ASOBAL.

Me han comentado que soy osada por decir que ya está en ASOBAL, cuando aún no sabe el Club si obtendrá la pasta necesaria para la categoría. Pues sí, me arriesgo, tengo fe en que haya alguien que comprenda que hay vida más allá del fútbol. Que vea a la enorme afición del Rayet BM que se dejó la garganta, literalmente, animando. El buen rollo que tuvieron con las otras tres aficiones de Córdoba (dos equipos eran de esta provincia) y de Pamplona. 

Me impresionó ver cómo recibían los aficionados a los jugadores del Helvetia Anaitasuna. Estaba jugándose una de las semis entre Guadalajara y Ars Palma. En el descanso, los pamplonicas llegaban al Polideportivo San José y sus seguidores, les palmeaban, animaban, los jugadores charlaron con ellos, de colegueo. Un buen ambiente y una cercanía encomiables. Animaba verlos.

Hubo juego limpio en todo momento, tanto en el campo de juego como en las gradas. Además, miles de personas siguieron el desarrollo de los play off por el ascenso a través de internet, porque en directo ninguna televisión apostaba por ello. Pero ahí estaban, ás de 100.000 personas conectados a los suyos gracias a la red de redes.

Y esto no sólo ocurre con el balonmano, que da a España constantes alegrías en campeonatos de Europa y del mundo. También, ocurre con otros deportes como el voley. Resulta que los chicos del Voley Guada han ascendido de categoría también este año y es un gran logro, sobre todo, porque son de esos deportes "minoritarios" que no cuentan ni con el apoyo económico ni institucional que se merecen.

El voley es un gran deporte y no lo digo porque yo haya sido jugadora de voley, comencé con 9 años, sino porque en esta provincia ha habido una gran tradición. El primer árbitro español internacional de este deporte era de Guadalajara, Jesús Corrales, ahora hay más, pero cuando él consiguió el título era el único. Ha habido equipos en colegios mucho antes que de fútbol, juegan por igual chicos y chicas.

Es un deporte que arrastra otro inconveniente para el apoyo económico e institucional y es que, en su mayoría, lo practican mujeres y el deporte femenino está denostado, que se lo digan a las chicas del baloncesto, que no paran de ganar y siempre tienen que andar llorando por ayuda.

Y dejando los deportes de equipo, el taekwondo, que tampoco es que sea de los deportes más mayoritarios, es el único que ha puesto a Guadalajara en unos Juegos Olímpicos. Sonia Reyes llegó a obtener el Diploma Olímpico tras competir representando a España y Guadalajara en los JJOO de Atenas. 

Podría continuar con la enumeración, porque hay muchos más, como las chicas de rítmica de Alovera, por ejemplo. Pero a donde quiero llegar con todo esto es que, si tenemos éxito deportivo en otras disciplinas distintas del fútbol, por qué las Administraciones no se vuelcan con estos esforzados deportistas, por qué las empresas no apuestan por ellos, por qué no se promocionan, por qué los medios no nos hacemos el suficiente eco, por qué seguimos rindiendo pleitesía a un deporte que dejó de serlo cuando los jugadores comenzaron a cobrar mucho más que cualquier jefe de estado del mundo.

Es una pequeña lanza la que rompo a favor de otras disciplinas deportivas, pero espero que mueva la conciencia de alguien o de muchos alguien. Y, sobre todo, espero que se siga viendo el tenis aunque ya no juegue Nadal, que el baloncesto siga siendo un deporte emocionante aunque Pau no juegue en esta ocasión con la Selección Española y que la afición se distribuya y anime a ver otros partidos, que duran menos de 90 minutos y tienen marcadores más abultados.

Todo esto, mientras esperamos a que empiece el Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010, que moverá millones de millones de euros para unos pocos en un país semi empobrecido, donde tienen que acudir decenas de soldados armados hasta los dientes a un aeropuerto para recoger a unos futbolistas no vaya ser que les pase algo, donde no garantizan del todo la seguridad a los espectadores, donde las entradas costarán el doble de lo que gana un ciudadano en un mes...

Vamos, lo que se dice un deporte. Así nos va.

Apadrina un árbol
El ERE del Gobierno regional

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