Historia de Guadalajara

Historia de una provincia con un pasado mucho más apasionante del que a simple vista parece.

EL FUERO LARGO DE GUADALAJARA: 800 AÑOS DE HISTORIA

Guadalajara fue conquistada en torno al año 1085, al tiempo que gran parte del reino taifa de Toledo caía en manos de Alfonso VI de León y de Castilla. Al haber sido anexionada por el propio monarca, y no por tropas al servicio de nobles u obispos, la ciudad pasó depender directamente de la Corona, y por tanto desde el principio tuvo grandes cotas de autogobierno municipal.

Tras la conquista llegó el contraataque musulmán, liderado por los almorávides norteafricanos, quienes  vencieron a Alfonso VI en Sagrajas (1086), y se hicieron con el control del sur peninsular, poniendo a los cristianos a la defensiva, y abriendo un periodo de crisis en Castilla, que duró hasta la coronación en 1126 de Alfonso VII.

Fue este monarca quien consiguió que los cristianos retomaran la iniciativa,  a la vez que consolidó el proceso de repoblación de la zona de Guadalajara. Para lograrlo, era necesario dotar a la ciudad de unas normas de convivencia básicas, así como crear una serie de incentivos que animaran a los cristianos del norte a desplazarse hasta la Alcarria para suplir a aquellos musulmanes que habían decidido huir  al sur tras la conquista. Esta migración era imprescindible porque los territorios recién conquistados pasaban a ser frontera con los musulmanes, por lo que era necesario que habitaran en ellos gentes capaces de luchar si fuera necesario.

Es en este marco en el que el rey otorgó a Guadalajara, en el año 1133, su primer fuero, conocido como el “Fuero Corto” debido a su extensión en comparación con el que vendría décadas después. Este fuero presenta una serie de fórmulas de tipo jurídico y mercantil muy confusas y expuestas sin aparente orden, basadas en el derecho consuetudinario, que tienen como objeto animar a los habitantes de otras zonas a repoblar las tierras conquistadas otorgando ciertos privilegios, así como regular ciertos aspectos de la vida local, como son las disputas entre los vecinos, algunas atribuciones de funcionarios locales, o ciertas cuestiones impositivas.

Debido a las inconcreciones en el Fuero Corto, varios reyes de Castilla se plantearon su modificación, siendo finalmente Fernando III el que llevaría a cabo la promulgación del llamado “Fuero Largo” en 1219, que cumple ahora nada menos que 800 años.

Una parte importante del “Fuero Largo” es la que regula la vida diaria de la ciudad, lo que nos permite comprender mejor cómo era la convivencia entre nuestros antepasados arriacenses. Así, se determinan las penas para delitos de agresiones, peleas, robos, e irregularidades mercantiles, quedando la actividad económica y el orden público bien determinados en cuanto a las obligaciones y derechos de cada ciudadano. Es de destacar que incluso se regula la forma de actuar de los funcionarios dedicados a la seguridad (los alcaldes), que no podían portar armas salvo el cuchillo al detener una pelea, o que estaban obligados a dictar sentencia ante cualquier queja, no pudiendo por tanto ignorarla.

El fuero además recoge algunas características propias de la sociedad castellana, mucho menos feudalizada, y por tanto más democrática que otros reinos europeos, como la igualdad jurídica entre nobles y campesinos en muchos aspectos. Cabe destacar que en Guadalajara se eximía de impuestos a los “nobles”, lo que a simple vista, podría parecer una forma típica de privilegio por nacimiento. Sin embargo el fuero deja claro que cualquier vecino de Guadalajara debía ser considerado caballero (y por tanto de la nobleza) solo por poseer domicilio en la villa, caballo y armas de combate. Es decir, que se premian los méritos de la persona, dando oportunidad a cualquier campesino que luchara en la guerra a caballo de considerarse noble a todos los efectos. Obviamente, el mantenimiento de un caballo preparado para la guerra no estaba al alcance de todos los vecinos, pero demuestra una permeabilidad social impensable en otros lugares y épocas europeos.

El fuero también velaba por la transparencia de los cargos públicos municipales, verdaderos pilares de la sociedad castellana, creando un marco jurídico que sancionaba comportamientos poco éticos, como el pago de sobornos para ser elegido alcalde.

El tratamiento del homicidio es uno de los más curiosos. Se establecía una altísima multa (300 maravedíes) para el criminal y los cómplices, y se les consideraba “enemigos”, pudiendo ser desafiados por los familiares del muerto. Además, si no pagaban la multa, se les cortaba la mano derecha, perdiendo todos sus bienes, y no pudiendo ser acogidos por nadie en su casa bajo la misma pena. En el caso de que se probara premeditación y alevosía (“después de saludar a la víctima”), o se demostrara que el asesino no había puesto en peligro su propia vida al cometer el acto, se dictaba la pena de muerte.

También se penaba con la muerte la violación, y se determinaba la forma de investigar cualquier delito de homicidio, con seis alcaldes y cuatro jurados, no pudiendo intervenir en ningún momento los familiares del muerto. Un aspecto peculiar es el que regula el asesinato por venganza, ya que el que perseguía a un “enemigo”, es decir, al asesino de un familiar, podía matarle sin ser castigado. 

Finalmente, cabe destacar aquellos artículos dedicados a atraer y fijar población, que no olvidemos era uno de los objetivos de los reyes castellanos en las tierras de las Extremaduras (tierras más allá del Duero) como Guadalajara. Así, se eximía del pago de impuestos durante el primer año de residencia y el año después de contraer el primer matrimonio.

En resumen, el Fuero Largo fue el documento base que regía la vida municipal en nuestra ciudad. Con el tiempo fue completado con ordenanzas de muchos tipos, creando un marco jurídico muy completo que protegía a los vecinos de las injusticias, del despotismo de los poderosos y de la arbitrariedad de los gobernantes, y que permitió mantener la convivencia y la paz durante los siglos medievales y parte de la Edad Moderna. En definitiva, un patrimonio inmaterial digno de una de las ciudades castellanas con más historia, que merece la pena divulgar.

Feminismo
QUÉ ES EL CACHOPO O COMO COLAR UN CUENTO DE NAVIDA...