En la trinchera

De ediles solitarios, de laboratorios, de ingleses y de blogs

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A veces no se cae en la cuenta de la labor de un solitario concejal de oposición, de izquierdas, en medio de una apabullante mayoría absoluta de derechas como la del PP en la legislatura anterior, hasta que no pasa algo como lo ocurrido la pasada semana: la noticia de declaración de Bien de Interés Cultural del Laboratorio de los Ingleses, un conjunto de edificios singulares, cuyo destino no le importaba a nadie, siendo tanto así que el Gobierno Municipal de Guadalajara, del PP, decidió, en octubre de 2014, derribarlo en el plazo de dos meses.

Pues bien, estar pendiente de estas cosas, a veces tiene premio y, en esta ocasión, este ha llegado casi dos años más tarde. Años en los que estos edificios se han ido deteriorando más y más, como ocurre también con el poblado de Villaflores, abandonado a pesar de haber sido declarado BIC, también por la insistencia que como concejal de la oposición ejercí durante los años del rodillo del PP. Lamentablemente no se pudo parar el derribo del Palacio del Vizconde de Palazuelos (edificio de El Boquerón en la Plaza de San Esteban), que fue recurrido y bendecido por la justicia.

En el año 2011, cuando todavía gobernaba Barreda en la JCCM, solicité la declaración de Bien de Interés Cultural del Laboratorio de los Ingleses, de la mano de Pedro Pradillo y basándome en un trabajo suyo, que daba argumentos exhaustivos sobre la necesidad de protección de estos edificios. Se debió perder por algún cajón dicha solicitud, porque ni el Gobierno de Barreda ni el de Cospedal que le sucedió hicieron lo más mínimo por estos edificios, hasta que ocurrió lo del derribo.

Tuvo que ser el Decreto Municipal de 7 de octubre de 2014, que daba un plazo a los propietarios de dos meses para llevarlo a cabo, el que activara la declaración de BIC, tras recurrir dicho Decreto y poner en conocimiento de la JCCM tan pernicioso acuerdo, recordándoles que ya en 2011 se había solicitado su protección. En este caso sí que se actuó correctamente y hoy estamos en condiciones de preservar unos edificios que fueron muy importantes en su época para la economía de Guadalajara, entre otras cosas, para que las generaciones futuras no conozcan solo por fotografías o vídeos el ya escaso Patrimonio de esta ciudad.

Decía al principio, que a veces no se cae en la labor de un solitario concejal de oposición de izquierdas en medio de una aplastante mayoría absoluta de derechas, hasta que no ocurre una cosa como esta. Ni siquiera uno mismo cae en ello mientras está trabajando, absorto en el día a día, durante años. En mi caso, un año después de dejar la primera línea, ya he podido hacer, desde fuera y con cierta perspectiva, un balance de mi trabajo político, también como concejal. Un trabajo que ha ido mucho más allá de este episodio referente a nuestro patrimonio, si bien el tema me ha venido "a huevo" para inaugurar el blog que hace también un año me ofreció la amiga Blanca Corrales y que hace unos días, cuando nos hemos visto por casualidad, me ha recordado... y ahora sí que no tendría ninguna excusa.

Primer vistazo
Pasar por el rodillo