El blog de la señora Horton

Crueldad o Indiferencia

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Veo con horror a ese hombre enjaulado y cada vez estoy más de acuerdo con quien afirma que la crueldad no pertenece al mundo divino y tiene que ver poco con la personalidad psicótica, pues la crueldad es un sentimiento pujante, lleno de vida, porque en realidad la crueldad supone un gozo por la desdicha ajena, nunca una indiferencia.

 

Y no hay posibilidad de ser cruel mas que en un mundo dual, cuando el hombre ha perdido la inmanencia y además de ser cruel es capaz de ser compasivo.

Pero la indiferencia ante el dolor de otros es propia de personalidades psicóticas Es la indiferencia que muestra un  dios que observa el dolor del mundo sin descomponer la figura. La que muestra el gran psicópata.

La crueldad es una adquisición del desarrollo, de la evolución. Se da cuando el hombre ya es un autor, cuando ya tiene libertad interior y puede optar por la crueldad o por la clemencia, pues cuando el hombre era animal las acciones objetivamente criminales que podía emprender no eran crueles (como no hay crueldad en la cacería de un animal por otro y posterior devorado del animal por el animal). Para ser cruel hay que haber crecido, haberse diferenciado, ser libre: la crueldad es una adquisición humana que se da  cuando se ha alcanzado el orden militar y el reino de la razón. Es una característica de la humanidad como lo es la compasión o la democracia.

Pero ¿qué hay en la escena del hombre enjaulado al que van a quemar vivo otros hombres, que va a ser contemplado por otros hombres, que va a morir en un suplicio indecible ante la mirada de esos otros hombres?

No veo crueldad más que en el sentimiento que nosotros traducimos para concluir que si fuéramos los agentes de esa acción, seríamos crueles. Para nosotros, los hombres del siglo veintiuno, evolucionados y dueños de nuestros actos, solo podemos creer que ahí hay una crueldad sin límites. No llegamos, no podemos llegar a más. Pero hay, hubo y ahora vuelve a haber, otros mundo, que están, desdichadamente, en este: nosotros seríamos crueles, pero ellos son psicópatas, indiferentes, son hombres liberados de su condición humana, han vuelto a su inmanencia al acercarse a la naturaleza divina: esos hombres que degüellan, que queman, no son como nosotros. Han preparado fríamente un escenario. Han montado fríamente unas cámaras. Han vestido a sus víctimas y se han vestido ellos fríamente. Siguen un guión, fríamente.

Yo no veo en esa escena más que seres fuera de cualquier sentimiento, ajenos a lo que fueron (niños en sus hogares, hijos de una madre que los acarició, hermanos que jugaron con hermanos, amigos en la escuela, enamorados adolescentes) Todo eso ya lo han perdido para regresar al mundo divino,  a la inmanencia donde viven los animales.

Estos actores del drama ya solo viven en  un mundo de dioses, en el mundo divino con el que tan poco tenemos los hombres en común.

Nosotros pecamos, erramos, gozamos y nos arrepentimos. Nosotros sí podemos ser crueles y compasivos, dulces y brutales, nosotros estamos sacudidos por pasiones.

Ellos no. Ellos son solo hijos de un cielo helado y su horizonte es la indiferencia. Han regresado al mundo de la inmanencia. Ya no son hombres, ya no viven entre nosotros.

Viven con dios. Por eso son tan peligrosos.

 

 

¿Me amo?
TDF