Herreros y otros trastos viejos

Cosas insólitas

Cuando estudiaba periodismo, para explicar lo que puede ser objeto de noticia ponían un ejemplo: un perro que muerde a un hombre no es noticia. Ahora bien, si el hombre muerde al perro sí. Lo normal no es noticia. Lo insólito, sí. Aunque hay cosas insólitas que no son noticia, por ejemplo, ¿por qué esos coches tan pequeños para personas sin carné de conducir hacen más ruido que los autobuses urbanos?.

 

Es insólito que un vehículo tan minúsculo produzca semejante ruido. Y no es la única cosa insólita que, sin embargo, no es objeto de noticia. Otro ejemplo, ¿no les choca el hecho de que los empleados públicos tengan sanidad privada? Es raro, ¿verdad? Si la sanidad pública es la mejor, ¿por qué el Gobierno que la proporciona y sostiene paga a sus empleados otro servicio de asistencia sanitaria privado?

A mí, me hace sospechar. Igual que me pone la mosca detrás de la oreja el que los diputados (de todos los colores) que defienden la enseñanza pública, sin embargo, lleven a sus hijos a colegios privados. Me resulta llamativo que los dirigentes nacionalistas que imponen a los demás la educación en las lenguas cooficiales de sus respectivas autonomías, para sus vástagos deseen y proporcionen educación en español.

Es bastante raro que los diputados y senadores que cobran sueldos elevados no tengan que tributar nada más que por el 60% de su sueldo, cuando el resto de trabajadores, no obstante, pagan por el 100%. ¿Por qué si trabajan para la cosa pública no colaboran totalmente con ella? Curioso cuando menos.

Otro asunto, desde mi punto de vista, bastante insólito es que cobren un sueldo fijo tanto si hacen algo como si no. Quiero decir, ¿dedican todos los diputados (nacionales y regionales) 8 horas al día a trabajar por España? Tengo la sensación de que no. De hecho, ni siquiera acuden en ocasiones a los plenos. Así que, ¿por qué se les paga el sueldo íntegro? ¿Les quitan la parte proporcional cuando no van a un pleno sin una causa realmente justificada?

Me parece raro, igualmente, que los gobernantes hagan oídos sordos a las advertencias. He leído en lacartadelabolsa.com un interesante artículo en el que publican unas cartas que la asociación de inspectores del Banco de España dirigieron al vicepresidente económico del Gobierno en 2006 (Pedro Solbes) en el que advertían del trabajo infame que estaba llevando a cabo el gobernador del Banco de España (Jaime Caruana) y las consecuencias que podría tener (léase: la actual situación) el que el mercado inmobiliario español sufriera ajustes.

Ese artículo me lleva a pensar cuántas cartas habrán recibido todos los gobernantes, desde el inicio de la democracia, de funcionarios responsables advirtiéndoles de lo mal que lo estaban haciendo los cargos políticos nombrados a dedo para unas funciones muy por encima de sus conocimientos y que, en consecuencia, estaban llevando a la ruina a la institución que, supuestamente, deberían estar dirigiendo (léase todos los directores de las cajas de ahorros, entre otros) y que han obviado.

El refrán que viene a la mente de cualquiera es: de aquellos polvos, estos lodos. Y seguimos en las mismas. Gente que no tiene la formación ni conocimientos adecuados al frente de organismos que no entienden, haciendo oídos sordos a las sugerencias de los que saben y tratando de sacar rédito político por doquier, tanto cuando se manda, como cuando se está en oposición.

Así, no se sale del hoyo.

A mí, todo esto me parece (a pesar de la normalidad con que casi todo el mundo lo acepta) francamente insólito.

USO Y ¿ABUSO? DEL PUEBLO
DE VUELTA AL BLANCO Y NEGRO