Un zángano en el palmeral

CASOS Y COSAS DE CREATIVIDAD Y VACACIONES

Debe ser que, lego y todo, coinciden en mí determinadas excepciones y las advierto como tales. Digo de las consignadas como validadoras de la regla. Y, ¿por qué? Pues basta, para dar respuesta, alcanza, sostengo, con remitirse al titular que encabezaba una noticia ofrecida por GUADAQUE en fechas anteriores a la redacción de lo que se lee: “Un cerebro estresado es un cerebro menos creativo”.

Justo lo contrario que experimento en ocasiones, tal vez por eso de la diferencia única o singularidad que confirma lo normalmente admitido. Ocurre cuando, tras una noche de poco, muy poco dormir, percibo el estímulo necesario para dar con soluciones imaginativas a fin de combatir al temido PICUDO ROJO, que, como los seguidores de este blog saben, es mi archienemigo… Por ejemplo, hurtarle el sueño hasta la locura al “bicho”. Sí, mediante una sofisticada red de “micromegafonía” con la que se reproduce el sonido de cornetas y tambores de la Semana Santa ilicitana: ni un solo rincón del Palmeral sin el eco de atronadores pasos. Aquí, a la mucha afición por el ruido se une al espíritu forofo de los cofrades y da lugar a una incontinencia acústica perniciosa, de modo que, cual sucede durante todos los saraos patrios, guste o no guste, durante los días de farra, no hay dios que descanse. Las palmeras están acostumbradas y todo lo de estos pagos, por otra parte, es distinto a lo guadalajareño. Más contenida la ciudad de los Mendoza, por “castellanía” acreditada y afluencia menos multitudinaria de público. Porque acuden, como en todos los sitios, claro, van los que se movilizan por auténtica sensibilidad religiosa, los militantes del asunto- como los seguidores de un club que es más que un club- y la audiencia de unos acontecimientos a los que se asiste porque son gratis y populares. Eso sí, con menos vocación nocturna que los programados para las fiestas en la ciudad de la íbera Dama... El caso es que este tipo de ideas- aprovechar la reedición de las costumbristas expansiones penitenciales, tremenda industria turística al fin, para otras batallas- suele ser impulso, como decía, iniciativa propia de periodos caracterizados por la acumulación de tiempo en vela. Desde luego, de tener una dedicación laboral cuya prima de éxito tuviera que ver con el hallazgo compulsivo de novedades, ungido sólo por la suerte del insomne, tal vez pereciera. Pero, de todas maneras, partiendo del estudio al que se aludió durante la conferencia objeto de la noticia mencionada al principio, siento curiosidad y, aunque he dormido bien, albergo un indudable espíritu creativo. Esa condición de la que hablo viene suscitada por la comparativa entre cerebros de personajes famosos que comentó Jorge Alcalde, divulgador, periodista y director de la revista QUO, durante la cita auspiciada por la fundación Siglo Futuro dentro del VI ciclo “Encuentros con la ciencia”. Según la misma, los índices de energía registrados en personas vinculadas con la comunicación, la música o la cocina, por ejemplo, son mayores en tanto el estímulo exterior al que responden es afín con su especialidad. Alaska con la música, Pablo Motos por hiperactividad o Ferrán Adriá conectado visualmente al saborear un cóctel. Pues bien, me pregunto qué energía emitirán los candidatos que figuran en las listas electorales de todos los partidos que han considerado oportuno presentar personas bajo sospecha a los próximos comicios. ¿Dirán, “son los gusanos que vienen a corrompernos, luego muera la manzana”? ¿Se “encenderán” de codicia, como cuando se ofrece café para todos? Y los ateos de toda la vida, los que una vez cubiertos por el capirote procesional se tienen por devotos participantes en una demostración cultural perfectamente asumible desde posiciones ligadas al pensamiento laico, aconfesional y republicano de partido o simpatía política, ¿multiplicarán por mil las áreas cerebrales de codificación verbal a efectos de explicar lo inexplicable? Porque la creatividad es una conquista humana, como tantas otras cosas, aunque, por desgracia, utilizada muchas más veces para el mal que para el bien. Desde luego medrar es creativo y es también cosa de supervivientes que se reinventan para triunfar en eterno tránsito por las veredas del fraude, la estafa, el abuso o la opresión. Y no es de extrañar que aboguen por favorecer ese estado de gracia realizando las actividades que convidan al éxito inmediato: relajar el cráneo, silbar, compartir barra de bar o mantel- con o sin cigarro- acudiendo a los garitos del barrio, o escanciando humores de destilería como reo privado de beber. Digo de todo esto último como la versión popular de otro conjunto de prácticas cuales serían distender la mente, hacer uso de un instrumento musical e interpretar una pieza, “ser sociables, viajar mucho, jugar a toda clase de juegos y tomar alcohol moderadamente”. Cosas y casos de la vida, principalmente conocidos al instante si se sintoniza TELE5, canal de televisión que hace las veces del legendario periódico, EL CASO… Y, el “caso” es que, tan pronto como quememos neumáticos en las carreteras, alegres porque nos vamos de vacaciones, aspiraremos el tufillo del caucho recalentado al regresar a casa, una vez concluido el buen trance: ¡ay, tan rápido concluye! Yo que no descanso, como sería propio de un zángano, me quedo. Continuo con la cruzada que emprendí para desalojar al Picudo Rojo, pesadilla mortal que sufre el corazón de uno de los espacios declarados patrimonio de la humanidad y ahora en peligro de este levante destino de viajeros. Y, a pesar de hacerlo en solitario, prosigo. Nada de aviones de la Otan que carguen a mi favor, como lo hacen en contra del “ex amigo” Gadafi. Pero esa es otra historia. Otra que ya se contará. Aquí o donde corresponda.

Madre
SOLOS CONTRA EL PELIGRO

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