Tauromaquia

Antes de imitar a Pamplona, salvemos Guadalajara...


Encierro de Guadalajara en 2010, con los toros llegando sin corredores a Santo Domingo. Foto: JF / Guadaqué

Nada hay más peligroso para un país que un presidente obsesionado con serlo No es mía la sentencia, porque no alcanzan mis neuronas semejante clarividencia. Se la adjudican al preclaro liberal gallego D. Salvador de Madariaga y Rojo y al que, como pasa con los grandes hombres de este país; pues.., casi nadie lo conoce y mucho menos saben de su historia.

Pero sí, mi intelecto y afición taurina me permite trasladar a La Tauromaquia semejante acertada sentencia, adaptándola a la situación que esta vive en Guadalajara: Nada hay más peligroso para La Tauromaquia que un regidor obsesionado con los encierros...

Y, desde este medio, nunca sabrá bien nuestro alcalde, el respeto con el que se le hace este comentario, teniendo en cuenta la importancia de su cargo; y desde mi persona: considerando lo poco, muy poco que le conozco; pero sí lo suficiente, en el campo que defiendo y me interesa, por como se muestra hasta ahora, con los muy graves problemas sin resolver de la fiesta taurina en su ciudad.

Sirva esto de INTROITO, cual aviso a navegantes, porque no hay en el mundo de los toros mejores lebreles que huelan sangre, que aquellos taurinos criados al olor del dinero y, más aún, viéndose partícipes de lo que en tertulias y reuniones se pergeñe con cargo al erario público. Y aunque alguna política iluminada considere que este no es de nadie; pero sí se recauda a base del sudor de la frente de los contribuyentes...

Y en eso estamos..; y, según parece, nuestro alcalde tiene en su haber algunas noches en duermevela con el tema de que los encierros de su ciudad se equiparen, lo antes posible, a los de Pamplona. Entre otras cosas, porque como muy bien todos sabemos: soñar.., el soñar; pues eso. Y para que vayamos tomando nota, estas fiestas pasadas.., por agua; un edil del consistorio pamplonés estuvo sobre el terreno para informar del asunto.

Asunto que muy bien dominan las decenas de buenos y muy reconocidos corredores de esta provincia que en su peregrinación taurino-religiosa de todos los años se encomiendan a San Fermín, por si acaso; y que lo disfrutan y sufren de primera mano. Aportando, además, a las comisiones locales, las mejores ideas para la mayor seguridad y brillantez en sus encierros. O sea...

O sea.., que la obsesión por el logro cuanto antes, ofusca el sentido, la claridad de ideas, desprecia el conocimiento y la experiencia de lo que tenemos en casa. Pero con ser esto importante, no lo es menos el desconocer el verdadero argumento de los encierros de Pamplona que es el TORO; únicamente el TORO. Y para que.., imitando a Pamplona, en base única de llenar el encierro de corredores, nos podamos quedar como en San Sebastián de los Reyes..; pues en mi modesta opinión, es mucho mejor antes, salvar a Guadalajara de su tauromaquia de mínimos, para poder abrir el camino a una meta asumible con lo que se busca; que, ya sí, sería el logro.

Y es que, seguro lo saben, los encierros que se lidian por la tarde, condicionan la feria taurina que se organiza; y más si se pretende acercarse al ejemplo navarro. No solo ya en el número de festejos, sino en la tipología de los mismos, la configuración artística de sus profesionales, las ganaderías.., si de verdad se quiere que realmente valga la pena. Y en esto, nuestra feria de Guadalajara, encierros incluidos, tiene todavía un muy largo recorrido por hacer.

Porque se está confundiendo el lleno de la plaza para ver llegar el encierro, con el vacío de corredores a lo largo del trazado del mismo, sin que se conozca y recuerde algún tipo de estudio de asistencia de público o aforo oficial medianamente creíble, a lo largo de sus 40 años de vida. Y este es el nudo gordiano del asunto que se pretende, porque el panorama de la disminución permanente del número de corredores parece imparable desde hace un tiempo; hasta el punto de poderse afirmar que las carreras comienzan arriba, muy cerca de Santo Domingo, tras la travesía del desierto de la calle Boixareu Rivera por la solitaria trashumancia del ganado de lidia, los cabestros y los pastores.

Toca, por tanto, el desapasionado análisis; el ponderado ejercicio de la realidad vigente; la minuciosa valoración económica del tipo de inversión que pueda ser necesaria; y la evaluación de sus frutos al menos a medio plazo. Pero oigan, eso sí, con la previa toma de contacto con quienes dominan el tema y estos propongan soluciones asumibles, para que lo que se lleve a cabo justifique el gasto y tenga el beneplácito y compromiso de todos...

Cualquier cosa, hecha con cabeza, menos tirarse al monte poniéndose en las manos de los llamados taurinos que, además de no manejar el tema, son verdaderos especialistas en esos cantos de sirenas, que tanto gustan a los soñadores...


Encierro del 2019 en Guadalajara. Foto: J Ropero / Ayto. Guadalajara.

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